Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

El Convento de San Buenaventura fundado en el siglo XVI por la Orden de Frailes Menores (OFM) se encuentra en Cuautitlán, Estado de México.

 

Toponimia

 

La palabra Cuautitlán proviene del náhuatl Cuauhtitlan, que significa "lugar entre los árboles" o "junto a los árboles". Deriva de las raíces cuauhtli (árbol) y titlan (entre).

 

Historia

 

Desde 1522, Cuautitlán fue encomienda de Alonso de Ávila, uno de los generales de Hernán Cortés. Dice Kubler, que en 1524, los frailes de la Provincia del Santo Evangelio de la Orden de Frailes Menores (OFM) invitados por un pariente de Moctezuma, el señor de Tenayuca, inician sus primeros trabajos de evangelización entre los indígenas de Cuautitlán y Tepotzotlán.

 

Los primeros franciscanos que llegan al sitio el 14 de julio de 1524 son fray Alonso de Herrera, primer guardián, y fray Alonso de Guadalupe, primer conventual.

 

Hay que tener en cuenta que los primeros 12 franciscanos, a Veracruz llegan el 14 de mayo de 1524, antes habían arribado tres a Texcoco, entre ellos Pedro de Gante. Esto lo menciona fray Jerónimo de Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana, donde también dice que Cuautitlán y Tepotzotlán fueron los dos primeros pueblos visitados por los evangelizadores.

 

La primera construcción franciscana en el lugar es una pequeña capilla en honor a la Inmaculada Concepción. En 1530 se registra el inicio de la construcción del complejo conventual, en la Real Cédula a Gil González de Benavides, hermano de Alonso de Ávila, de parte de la reina de España, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, donde se solicita la construcción de un monasterio.

 

Para 1538, la escasez general de frailes obliga a reducir el establecimiento a vicaría y convertirlo en visita de Tlanepantla. Para esa fecha ya existía un convento y una iglesia con atrio. En 1568-1569, Miles Philips pasó por el pueblo y señala "la hermosa casa de los padres grises".

 

De la visita de fray Alonso Ponce de 1585, fray Antonio de Ciudad Real escribe que el conjunto: "Es pequeño, de los antiguos, pero acabado con su iglesia, cuartos, dormitorios y huerta. Moraban en él cuatro religiosos". Se encontraron con una población compuesta por otomíes y mexicanos.

 

Ya no quedan restos de la primera iglesia, porque sobre esta se construye la segunda, y el terreno que ocupaba el primer convento fue ocupado en parte por el templo de la Tercera Orden y la capilla de la Inmaculada Concepción.

 

El segundo conjunto conventual inicia en 1655 con la llegada de fray Manuel Cabrera como guardián del convento, que también fue superintendente general de las obras de desagüe de la Ciudad de México (1665 - 1691), a quien se le atribuye el diseño e inicio de la construcción de la iglesia actual.

 

Esta se termina en 1732 según la inscripción en lo alto del ábside, coincidiendo con la ubicación y orientación del primer templo el cual fue demolido para darle paso. El 15 de noviembre de 1754, el conjunto conventual pasa a manos del clero secular junto con la Catedral de Corpus Christi de Tlalnepantla, siendo su primer párroco el bachiller Manuel Vicente Serrato.

 

Este segundo conjunto conventual, recibió poco o nulo mantenimiento durante el resto del siglo, por lo que en 1804 el párroco José Antonio Frera repara la bóveda. En 1838 el párroco Manuel Negrete realiza trabajos de impermeabilización en la bóveda y construye el segundo cuerpo de la torre.

 

El 5 de febrero de 1979 se crea la Diócesis de Cuautitlán y la iglesia de San Buenaventura pasa a ser la catedral.

 

 

Descripción:

 

Atrio

El acceso central al atrio son dos arcos de medio punto. El original tenía una longitud de 133 metros y un ancho de 146 metros, después fue dividido para crear un parque público. Ahora tiene 44.7 metros de largo y 135.5 metros de ancho.

 

Está bardeado con una reja de acero alternadas con pilastras de remate piramidal y tiene tres accesos, el central y dos laterales.

 

 

 

Cruz atrial

De 1555 es la cruz atrial. En ella se encuentra la imagen del encomendero Alonso de Ávila y del fraile guardián. Está tallada en cantera y se levanta sobre base octagonal. La altura es de 4.48 metros. El remate de los brazos de la cruz son flores de lis. Es la cruz atrial más alta de México.

 

 

 

Portal de peregrinos  

Tiene dos arcos de medio punto, que se sostienen en pilastras.

Puerta de entrada al convento. Debe ser de finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII. Tiene un marco labrado en cantera con figuras geométricas. En la parte de arriba, al centro, un escudo con águilas bicéfalas.

 

Iglesia

 

- Exterior

La fachada - portada tiene dos cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles, en la central un arco de medio punto y en la dos laterales nichos sin imágenes. Las calles se dividen por pilastras. El segundo tiene también tres calles, en la del centro la ventana del coro, y en las dos laterales hay nichos sin imágenes. En el remate cuatro pilastras con un semicírculo de cantera.

 

La torre, a la izquierda de la fachada - portada tiene tres cuerpos. El primero corre a lo largo de esta y se divide en tres partes. En las dos primeras hay ventanas respiradoras. En segundo cuerpo tiene arcos de medio punto alargados y en cada lado cuatro pilastras. En el tercero, que es más alto, se repiten los mismos elementos. El remate es una cúpula en forma de campana. Al centro una cruz.

- Interior

La planta es de cruz latina, y en el crucero tiene una cúpula octagonal. Desde 1735, cuando se termina la nueva iglesia, hasta 1901, se mantuvo el retablo principal y los retablos laterales de estilo barroco churrigueresco. En ese año José G. Huitrón dispuso que fuesen retirados y cortados para reubicarlos en las iglesias de San Martin Tepetlixpan, Santiago Tepalcapa y San Francisco Magú, Estado de México.

 

En lugar del gran retablo barroco se levantó un ciprés de estilo neoclásico, que fue a su vez eliminado, cuando se llevó a cabo la última remodelación general del interior de la iglesia, y se levanta un nuevo retablo, obra del arquitecto Manuel González Galván, con el fin de exhibir los cuatro cuadros del pintor flamenco Martín de Vos (1532-1603), que nunca vino a la Nueva España. Se empieza a construir en 1988 y se bendice en 1997, en el XVIII aniversario de la erección de la diócesis.

Cada uno de los cuatro cuadros del siglo XVI mide 2.40 metros de alto, por 1.70 metros de ancho. Las cuatro pinturas, San Pedro y la Coronación de la Virgen del lado izquierdo, y San Pablo y San Miguel Arcángel del derecho, son un patrimonio que ha sido objeto de numerosos estudios.

 

En 2013 Elsa Arroyo Lemus, realiza uno de estos y concluye, haciendo uso de herramientas tecnológicas como fotografía especializada y microscopía, que la Coronación de la Virgen no fue obra del artista Martín de Vos, pero sí las otras tres; la que está firmada y las otras dos no firmadas.

 

La imagen de San Miguel luchando con el diablo, es la única, de las ocho pinturas atribuibles al pintor que existen en México, que está firmada Martín de Voz, con fecha 1581 y fue restaurada en 1969 por Arturo Díaz Martínez. La Coronación de la Virgen ahora se atribuye a Luis Juárez de Alcaudete (1585-1639)​​.

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El actual retablo tiene tres cuerpos y un remate. En el primero hay tres calles. En la del centro una escultura de la Inmaculada Concepción. En la de la derecha la imagen de san Pablo, y a la izquierda la de san Pedro. En el segundo también tres calles, en la del centro una escultura de san Buenaventura, en la de la derecha, el Arcángel san Miguel y en la izquierda la Virgen.

 

En el tercer cuerpo, tres calles, al centro un Cristo de caña de maíz del siglo XVI, y en las dos laterales, a la derecha el escudo pontificio con la tiara y las llaves, y a la izquierda un escudo episcopal con mitra y báculo, para aludir a la actual jerarquía catedralicia de la iglesia.

 

El remate es un resplandor semicircular dividido en tres tableros o secciones que aluden a la Santísima Trinidad y a las tres grandes potencias convergentes a la cabeza del Cristo. Esta alegoría se completa inscribiendo las frases Sanctus Deus, Sanctus fortis, Sanctus immortalis, en filacterias sobre las cabezas de grupos de tres querubines.

 

Las esculturas son recientes, aunque inspiradas en sus homónimas, que se encuentran en altorrelieve sobre la puerta principal del templo y que datan del siglo XVIII.

Cúpula con base octagonal, al centro una linternilla. En las pechinas pinturas.  

Cuadro en el muro izquierdo de la nave central. La Santísima Trinidad, la obra original es de Cristóbal de Villalpando (1649-1714), y se encuentra en la Iglesia del Carmen, en Puebla, Puebla. La que aquí se ve es copia de Sergio Antonio Rodríguez.  

Capilla de la Inmaculada Concepción

Se sitúa en un lugar que ocupó el primer conjunto conventual, entre la catedral y la iglesia de la Tercera Orden. La construcción fue financiada por Agustín de Carranza y se termina en 1727. El retablo se acaba en 1729 y fue pagado por Adriana Rodríguez.

 

La entrada original se aprecia al costado de la torre izquierda. Esta entrada fue clausurada para dar acceso directo a la capilla desde el interior de la nueva iglesia.

 

El retablo barroco tiene dos cuerpos y un remate. En el primero y segundo cuerpo tres calles con pinturas de san Miguel, santo Domingo de Guzmán, san Francisco de Asís, y una reproducción parcial de los Desposorios de la Virgen María y San José, de Rafael Sanzio, que ese encuentra en la Pinacoteca de Brera de Milán.

Iglesia de la Tercera Orden

Está en el costado izquierdo de la iglesia, y ahora se trabaja en su restauración. La iglesia original dedicada a san Francisco de Asís se termina a mitad del siglo XVII. Estuvo abierta al culto hasta finales del siglo XVIII. Se desmantela parcialmente para utilizar el material en la construcción, entre 1800 y 1810, del segundo templo dedicado a la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe, en el barrio de Santa María Tlayacac. En el interior estaba la pila bautismal que se encuentra en el baptisterio actual.

 

 

Convento

Se conservan partes del convento original, no hay patio. Lo que ahora vemos debió ser la parte posterior de las celdas, que deban a la huerta. 

 

 

Comentario

Patio junto a la iglesia.

 

 

La Orden de Frailes Menores (OFM) llegan a la Nueva España, el 14 de mayo de 1524, y solo meses después empiezan su trabajo misional en Cuautitlán y Tepotzotlán,  que fueron dos de los primeros pueblos visitados por los evangelizadores.

 

Los primeros franciscanos llegan a Cuautitlán el 14 de julio de 1524 y son fray Alonso de Herrera, primer guardián, y fray Alonso de Guadalupe, primer conventual. En 1530 se registra el inicio de la construcción del complejo conventual.

 

La iglesia que ahora vemos se inicia en 1655 y termina en 1732. El conjunto a lo largo de los siglos ha tenido diversas intervenciones. El 5 de febrero de 1979 se crea la Diócesis de Cuautitlán y la iglesia de San Buenaventura pasa a ser la catedral.

 

En 1901, el altar barroco churrigueresco es desmantelado, y se sustituye por uno de estilo neoclásico, que es sustituido por una que se empieza a construir en 1988 y bendice en 1998. En él se integran los cuatro cuadros del pintor flamenco Martín de Vos (1532-1603).

 

En 2013 Elsa Arroyo Lemus, realiza un estudio que concluye, haciendo uso de herramientas tecnológicas como fotografía especializada y microscopía, que tres de los cuadros sí son de Martín de Vos, uno está firmado en 1581, y el Coronación de la Virgen se atribuye a Luis Juárez de Alcaudete (1585-1639)​​.

 

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- Visitas

  • 1973, 1980, 2026 (febrero)

 

- Fuentes consultadas

  • Notas de la visita

  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.

     

  • Vergara Hernández, Arturo y Robert G. Jakson, Las doctrinas franciscanas de México a fines del siglo XVI en las descripciones de Antonio de Ciudad Real (O.F.M.) y su situación actual, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca de Soto, Hidalgo, 2022. Con base en el libro del siglo XVI Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España de fray Antonio de Ciudad Real.

     

  • González Galván, Manuel, El nuevo retablo de la catedral de Cuautitlán, México, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, Vol 26, No. 84, Ciudad de México, 2004.