Rubén Aguilar Valenzuela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El museo está dentro de la Zona Arqueológica de Cuicuilco, en la Alcaldía de Tlalpan, Ciudad de México, que fue el primer centro ceremonial del Valle de México. La palabra cuicuilco es de origen náhuatl y significa "lugar de cantos".

 

Las investigaciones más recientes indican que fue habitado desde el año 2000 a.C. y su apogeo tuvo lugar durante el Preclásico Medio, entre los años 600 y 800 d.C. Los arqueólogos calculan que la ciudad llegó a tener hasta 20 000 habitantes.

 

Entre 245 y 313 d.C., las erupciones del volcán Xitle provocan el abandono del sitio que es cubierto por la lava. La migración que de aquí parte fue determinante para el posterior desarrollo de culturas como la teotihuacana.

 

Historia

 

En enero de 1970 se inaugura el museo, para dar a conocer aspectos culturales de los habitantes de Cuicuilco, su religión, prácticas funerarias, y la vida cotidiana.

 

Edificio

 

Es una construcción moderna que se levanta para alojar al museo del sitio.

 

Exhibición

Se exhiben objetos arqueológicos encontrados en las excavaciones como herramientas, utensilios personales y de uso cotidiano, entierros, cráneos deformados, piezas de cerámica y pequeñas esculturas de piedra y cerámica, de los distintos siglos en los que estuvo habitada la ciudad.  

Comentario

 

En la ahora Zona Arqueológica de Cuicuilco se desarrolló una de las ciudades más antiguas del Valle de México y el primer gran centro cívico religioso del Altiplano Mexicano. La ciudad estuvo habitada del 2000 a.C. al 313 d.C. cuando tiene que ser abandonada por la erupción y la lava del volcán Xitle.

 

La última vez que visité el museo (enero 2026)  solo estaba abierta una de las tres salas que tiene. Se pueden ver objetos descubiertos en las excavaciones arqueológicas  como herramientas, utensilios personales y de uso cotidiano, piezas de cerámica  y pequeñas esculturas de piedra y cerámica, de las distintas épocas que estuvo  habitada la ciudad.  

 

 

 

 

Es un museo pequeño y resulta lamentable que no estén abiertas las otras salas, que se ven están vacías. La antigüedad de la zona y la pirámide circular siempre me impresionan. Esta vez la visité con Luciano, mi nieto de siete años.