El Tren Maya en el Segundo Informe

Es público y sabido, que para hacer el Tren Maya no se hizo ningún tipo de estudio – ni económico, ni ambiental, ni arqueológico – de haberse hecho todos hubieran dicho que la obra económicamente era incosteable y que ocasionaría un irreparable daño a la naturaleza y al patrimonio arqueológico de la zona maya.

El tren se levanta a partir de una idea del presidente López Obrador (2018-2024), que quería pasar a la historia por la construcción de esta obra, que no tiene sustento técnico alguno, y solo responde a su imaginación y deseos personales.

Ninguna de las instituciones involucradas en la construcción, entre ellas el Ejército, la SHCP, la Secretaría de Medio Ambiente y el INAH, cuestionaron al presidente y le plantearon el desastre que implicaba la obra. Todas se sometieron al irresponsable deseo presidencial.

Los daños a la naturaleza son, como lo pensaban los especialistas y los defensores del medio ambiente irreparables, para su construcción se tiraron 20 millones de árboles, y se afectaron cenotes y ríos subterráneos, y se destruyeron 502 sitios arqueológicos de diversa dimensión.

El costo original del Tren Maya era de 140 000 millones de pesos, pero terminó costando 500 000 millones de pesos. Al inicio de sus operaciones, el presidente López Obrador afirmó que el tren transportaría 3 millones de pasajeros al año, y que la gran mayoría de sus usuarios serían turistas extranjeros.

En su Segundo Informe, le faltan cuatro, la presidente dijo que el tren desde su inauguración, el 15 de diciembre de 2023 a junio de 2026, había transportado a 2.5 millones de pasajeros, y que de estos en los últimos diez meses de operación, habían sido un millón 55 791 pasajeros, las dos son cifras mucho menores a las comprometidas, al inicio de su operación.

Y que de ellos solo 89 920, que es el 8.5%, fueron extranjeros, que es menos del 1.0% de los turistas que en ese tiempo llegaron a Quintana Roo. En su origen, de acuerdo a López Obrador, el mayor número de los pasajeros serían turistas internacionales.

A pesar de esta realidad, que hablan de un fracaso absoluto del tren, que solo se mantiene a partir de un cuantioso subsidio federal, la presidenta en su informe dijo: «Aprovecho para informarles a todos aquellos que aseguran que no funciona (…) el Tren Maya, evoluciona de acuerdo a lo planeado».

La evidencia es que no hay ninguna relación entre lo que prometió López Obrador en términos de costo y el número de pasajeros, planeación nunca hubo, pero a pesar de eso la presidenta asegura que marcha den acuerdo a cómo se planeó.

El Tren Maya en los últimos diez meses ha sufrido cuatro descarrilamientos, pero ya en 2024 hubo un descarrilamiento y en 2025 dos más. ¿El sobrecosto, los daños a la naturaleza y al patrimonio arqueológico, la poca afluencia de pasaje y los descarrilamientos son parte del plan de operación? De eso la presidenta no habló en su Segundo Informe