Arcelia Ayup Silveti

Pasamos por la vida o la vida pasa por nosotros de manera casi imperceptible: del resbaladero a las fiestas de amigos, cursamos la universidad, podemos tener vida amorosa y descendencia; nos llenamos de proyectos, trabajos, sinsabores y logros. Nos convertimos en siervos de las manecillas, de la competencia del consumismo y de las tarjetas de crédito. Vamos con tapaojos cada día rellenando pendientes, anteponiendo lo laboral a lo personal.

Me pregunto en qué momento soltamos de la mano a nuestro niño interior. ¿Cuándo nos empezamos a sentir inmortales? Cuando ignoramos una sonrisa franca o un remolino en la carretera.

Al ver la etiqueta antes que la prenda, o anteponemos el vestido a la conversación.

Porqué nos prohibimos permisos: para sentir, vivir y ser. Me pregunté mientras una amiga se paseaba en un columpio. Vi a su niña interior y fui por la mía mientras me subí a otro. Me encantó la sensación, regresé a mis ocho en la plaza de Matamoros, Coahuila. La felicidad plena era solo mía.

Ir y regresar con sólo el aquí y el ahora. Sin miradas indiscretas o señalando. Un viento limpio a mi alrededor, mi risa y la de mi amiga con una alegría que parecía infinita. Repetir los movimientos aprendidos desde la niñez, arriba del columpio, agarrar vuelo con las cadenas y con los pies, bajarlos en el momento preciso, una y otra vez, hasta creer que me acercaba a las montañas verdes y a las flores.

Los pocos minutos se hicieron largos; las risas no pararon, limpiaron el corazón y alejaron pensamientos negativos. Fue fácil vivir esos momentos relajada y en paz, sin mi yo controladora. Cómo atraer más espacios similares, como sentarme en alguna banqueta, mojarme con la lluvia, o jugar con los perros. Así nomás.

Fui más niña que los niños que estaban cerca. Ellos no sabían que rescataba a mi niña que empezaba a envejecer, por no darse permisos como éste, de fluir, mirar y mirar, y vivir pasando de largo. En la víspera de mi cumpleaños (tarde del 25 de septiembre) acabo de pactar conmigo: el permiso ya está abierto, a mi edad es posible.

 

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