En la reciente “Evaluación de Gobierno Federal Abril 2026”, realizada y publicada por “De Las Heras Demotecnia”, el rubro de Combate a la Corrupción es el peor evaluado. Cuarenta y seis por ciento de los encuestados consideraron que en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha empeorado, incluso más que el tema de seguridad pública, al que treinta y nueve por ciento consideran peor que antes.
Ante el más reciente escándalo de corrupción la presidenta declaró: "Ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la transformación del pueblo de México".
Durante un evento en Yucatán, Claudia Sheinbaum afirmó que el movimiento de la Cuarta Transformación está conformado por personas honestas y reiteró que su gobierno no protegerá a nadie en caso de comprobarse actos ilícitos.
Al respecto declaró: "Yo gobierno con el pueblo, la fuerza me la da el pueblo, y por eso, jamás voy a traicionar al pueblo de México”.
Pero, por lo que dice la evaluación de De Las Heras, las declaraciones de la presidenta ya no tienen gran efecto en la percepción de la gente. Los casos de corrupción se están acumulando, y no reciben respuestas concretas que apoyen la narrativa oficial.
Existen más pendientes, además del caso Sinaloa, en el cual el gobierno de Estados Unidos solicitó a México la detención con fines de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exfuncionarios por presuntos nexos con el crimen organizado.
Por cierto, ante el proceso, figuras clave como Gerardo Mérida (exsecretario de Seguridad) y Enrique Alfonso Díaz Vega (exsecretario de Finanzas) se entregaron a las autoridades estadounidenses.
Como ejemplos emblemáticos de esta asignatura pendiente de la llamada Cuarta Transformación sobreviven los siguientes:
- Segalmex y la estafa millonaria
- Birmex: insumos médicos y sobreprecios
- La Barredora: entre el poder local y crimen organizado
- Huachicol fiscal y la incómoda presencia de mandos de la Marina
Casos a los que, ante la opinión pública, no se ha dado una respuesta satisfactoria y que, de alguna forma, explican el porqué de la evaluación reflejada en ese rubro.
En el corto plazo, si la presidenta y su gobierno desean mejorar la percepción popular, deberán resolver esos casos emblemáticos y comunicar sus resultados eficientemente.
Si la población no ve efectos y consecuencias en la política encaminada a mejorar el combate a la corrupción, cualquier narrativa sonará hueca y se revertirá.
Por otra parte, si la lucha contra la corrupción va en serio, y espero que así sea, por el bien de México; la cuarta transformación tiene como tarea investigar, analizar y definir la naturaleza de la corrupción en México, y de ahí partir para definir la metodología para erradicarla, es decir, su estrategia.
Si la corrupción es un producto de la inmadurez político-administrativa del sistema; esto es, el sistema heredó muchas instituciones que vinieron a coadyuvar la permanencia de los mecanismos tradicionales de corrupción como son: la actitud de superioridad burocrática, el nepotismo e influyentismo, los intermediarios, los coyotes, la mordida, etcétera, entonces sus manifestaciones podrán controlarse por medio de reformas sectoriales a la estructura administrativa, que con un efecto multiplicador irán cambiándola, al mismo tiempo que aceleran el desarrollo integral del país.
Si la corrupción es un elemento estructural del sistema, independientemente del estadio del desarrollo por el que se atraviesa, entonces el problema solo puede ser atacado mediante un cambio integral y radical del sistema y no a través de caminos sectoriales.
Para tal efecto, deberá iniciar resolviendo algunos cuestionamientos tales como: ¿hay en la burocracia una incapacidad adiestrada por lo tanto incapaz de responder a situaciones especiales, o la inadaptación es intencional y obedece a otros factores?; ¿es la corrupción un elemento estructural del sistema, o es producto de la inmadurez del mismo?; ¿siempre ha tenido las mismas características o va cambiando, atenuándose cada vez más? ; ¿es la corrupción producto de una mala administración y por lo tanto, puede erradicarse conforme se mejoran los sistemas, procedimientos y métodos administrativos, o es un elemento estructural y se erradicará solamente con la desaparición de la estructura actual? ; y ¿cuál es el factor determinante de la corrupción, el que se refiere a los sistemas administrativos, relacionado con interacción social burocracia-público?; ¿cómo puede atacar el problema de la manera más efectiva, con una estrategia basada en cambios sectoriales, o con un cambio radical y total del sistema? .
Una vez resueltos estos cuestionamientos, de ahí partir y no errar en el intento.
El tema del combate a la corrupción es un asunto grave del país, es una ecuación de supervivencia y extinción, una cuestión qué hay que reflexionar detenidamente para hacerla tarea exitosa por el bien de México.
José Vega Bautista
@Pepevegasicilia
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