000000000001JVJVJVWhatsApp_Image_2026-04-19_at_18.45.40.jpegIndudablemente que en este mundo cada vez más globalizado y abierto se encuentra enfrentado a retos que afectan al conjunto de la comunidad internacional y que requieren por lo mismo una respuesta global. Esa es la pertinencia de las reuniones de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno y la necesaria presencia de nuestro país en ellas.

El pasado 16 y 17 de abril en Barcelona se llevó a cabo la IV Cumbre en Defensa de la Democracia. En ese marco, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, participó y dio un mensaje. Por lo general se dice que los discursos de los mandatarios en esas cumbres tienen como principal objetivo las audiencias de sus respectivos países, es decir, que son para consumo interno.

Pero esta vez, desde mi punto de vista, el mensaje de Sheinbaum va a escuchas más lejanos, y, por ello, aquí les comparto algunas de sus líneas:

 "Vengo a la Cumbre por la Democracia, para felicitar a mis colegas Presidentes que luchan todos los días por ella.

Vengo a contarles lo que México tiene como principios constitucionales surgidos de la historia, en materia de principios democráticos en política exterior y que hoy resuenan fuerte y claro, y están más vivos que nunca en el escenario mundial:

El respeto a la autodeterminación de los pueblos.

La no intervención.

La solución pacífica de controversias.

El rechazo al uso de la fuerza.

La igualdad jurídica de los Estados.

La necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo.

El respeto a los derechos humanos.

La lucha permanente por la paz.

Porque en un mundo herido por la guerra, por la desigualdad, estos principios democráticos siguen siendo un aporte de México a los pueblos del mundo como un símbolo de esperanza.

Los principios democráticos también significan libertad.

Pero vale la pena preguntarnos: “¿cuál libertad?”.

¿La libertad que defiende el conservadurismo?

¿La libertad de someterse a intereses externos?

¿La libertad de convertir a las naciones en Colonias modernas?

¿O la libertad del mercado sin Estado, que convierte a muchos en nada y a pocos en mucho?

No.

Creemos que la democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social, la soberanía y la dignidad de los pueblos.

Cuando hablamos de democracia, no es la de las élites, sino la del pueblo.

No es la de la concentración de la riqueza, sino la de la distribución.

No de la imposición, sino de la participación.

No de la guerra, sino de la paz.

No de la indiferencia y de la exclusión, sino de la cooperación y la inclusión.

Cuando hablamos de democracia nos referimos a la democratización de la cultura; del acceso a la educación, del acceso a la salud; del fin último de los gobiernos, que es la procuración de la felicidad de sus pueblos.

La democracia, como decía Abraham Lincoln, es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

No hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos.

Por ello, quiero proponer una acción concreta que propuse en el G20, sencilla, una propuesta que parta de una nueva visión de las Naciones Unidas:

Destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento, que asciende a miles de millones de dólares, para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año.

En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida.

Quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba; que el diálogo y la paz prevalezcan.

Quiero también extender una invitación para que esta Cumbre tenga como próxima sede a México; donde podamos dialogar sobre la economía centrada en el bienestar y sobre una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos.

Porque la democracia significa elevar el amor por encima del odio; cultivar la generosidad, en lugar de la avaricia; la fraternidad por encima de la guerra.

La democracia significa que la vida no se compra, como tampoco la libertad ni la dignidad de los pueblos.

La democracia significa que solo el respeto a la diversidad y el amor por los demás hará posible construir un mundo donde quepan todas y todos, todos los pueblos, todas las lenguas, todas las culturas, todas las naciones. 

Soy una mujer de paz y represento una nación que ama la libertad, la justicia, la fraternidad y que entiende como democracia lo que diría el gran Benito Juárez:

Con el pueblo, todo; sin el pueblo, nada. Con los pueblos, todo; sin los pueblos, nada”.”

 

Hasta aquí algo de lo que dijo la presidenta de México en aquella cumbre. Cabe destacar la importancia que tiene que nuestro país regrese con fuerza al internacionalismo político que aboga por la cooperación, el entendimiento y la unión entre naciones, superando las fronteras nacionales. Fomentando la colaboración económica, cultural y política, oponiéndose al nacionalismo extremo y promoviendo la justicia internacional. 

Mi reflexión, además, es que algunas acciones que alejarían la tentación de las guerras serian:

Promover y fortalecer la diplomacia preventiva en la gestión, contención y solución de los conflictos; reformar las operaciones de mantenimiento de la paz; impulsar la negociación y puesta en marcha de acuerdos globales de desarme y control de toda clase de armamentos y apoyar los mecanismos de arreglo pacífico de controversias.

El mundo será más seguro si conseguimos unirnos en la tarea de reforzar esos mecanismos y los instrumentos multilaterales encargados de promover la paz y el respeto a los derechos humanos.

 

José Vega Bautista

@Pepevegasicilia

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.