Héctor A. Gil Müller
Con el segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, se advertía el inicio del proceso electoral, no el legal, sino el político, de 2027. Un proceso intermedio que define la fuerza y alcance del resto de los años de gobierno. Las claras menciones que hizo la presidenta a su partido y funcionarios del régimen querían fijar algunas lecciones de civilidad en un proceso que mostraría las intenciones, apetitos y ambiciones de las diversas fracciones o tribus que integran MORENA, un movimiento en su lucha por ser partido. En el 2027, faltando poco más de 200 dias, se elegirán, entre otros funcionarios de la totalidad de los estados, 17 gobernadores. De manera unilateral ha iniciado anticipadamente el partido, con la máquina electoral, ha nombrado a sus futuros candidatos como coordinadores de la defensa de la cuarta transformación. Este mecanismo se pretende justificar por la legitimidad que se arranca de las encuestas pero que tan inestable resulta, para todos demas, que los propios aliados de MORENA, como el Partido del Trabajo ya lo están protestando junto a las fracciones morenistas que no se vieron favorecidos por el resultado.
Elegir un candidato por medio de las encuestas no es lo mismo que justificar una intención con encuestas, según la propia Dr. Sheinbaum es la evolución perfeccionada de las elecciones internas, muestra una intención por utilizar esas encuestas como un pagaré de legimitidad. La justificación de cualquier decisión se limpia con la frase: “por que el pueblo así lo quiso”. No obstante que se ha declarado un alto al nepotismo, no importa que se ha hablado de democracia, no importa que se ha hablado de capacidad para gobernar, cualquier decisión se limpia con el pueblo y sus quereres expresados en las encuestas claramente orientadas.
El juego por la elección empieza unilateralmente meses antes de los calendarios electorales que marcan como legal arranque diciembre o enero, dependiendo de la entidad federativa. Empezar un partido sin los jugadores en la cancha no solo es injusto sino que exhibe un menosprecio por la sujeción a las reglas.
MORENA debe entender que no solo se trata de ganar elecciones sino de gobernar bien y los procesos de selección y difusión de sus candidatos deben encaminar perfiles adecuados para la función de gobierno y no para la seducción electoral o pagos de compromisos. En definitiva si es posible construir una democracia muy diferente a la que esperamos. La democracia esperada es la que limpia las heridas del pasado como la designación del candidato, la participación corrupta de otros en la campaña, el favoritismo, el uso de bienes públicos y dependencia y la corrupción. El modelo de “coordinadores” que se vuelven candidatos no limpia esas heridas, al contrario las recuerda.
Es facil preveer la confusión entre una dinámica electoral y la función gubernamental cuando la defensa de la cuarta transformación es una acción impuesta también para el funcionario de gobierno. Los servidores de la nación se convierten en un ejército que también busca defender esta idea de gobierno. No es lo mismo tener coordinadores para la defensa de la 4T que tener coordinadores en defensa de la 4T, en la linea de arranque ya se dio un disparo para correr pero solo para algunos aliados del partido en el poder.