El verdadero dilema de la oposición

Dice Maurice Duverger, jurista y politólogo francés, que las alianzas entre partidos tienen formas y grados muy variables. Algunas son efímeras y desorganizadas: simples coaliciones provisionales, para beneficiarse de ventajas electorales, para echar abajo un gobierno o para sostenerlo ocasionalmente. Otras son duraderas y están bien provistas de una sólida armazón, que las hace parecerse a veces a un superpartido.

Al analizar el inicio del proceso electoral que se llevará a cabo en México este próximo año, en el cual están en disputa 17 gubernaturas, la Cámara de Diputados y miles de otros cargos, el escritor y periodista, Julián Andrade, señaló que un aspecto central de la discusión y de las decisiones que se tendrán que tomar es respecto a las alianzas.

De acuerdo con él, en el conglomerado de la llamada 4T el tema está resuelto, en términos generales, lo que indica que irán de la mano Morena, el PVEM y el PT, aunque con particularidades locales donde pueden ir por separado, como en San Luis Potosí. El pragmatismo es lo que imperará y tiene lógica.

Por otra parte, señala Andrade, en el ambiente de las oposiciones la situación es más compleja. En el PRI están convencidos de que solo una alianza será eficaz para tener buenos resultados, pero para ella es indispensable que participe el PAN.

Hasta hace unas semanas, Jorge Romero, el líder de los panistas, era reacio a un nuevo acuerdo con el priismo, pero las cosas han ido cambiando, sobre todo por análisis locales puntuales que indican los riesgos de no ir acompañados en Aguascalientes, Nuevo León, Chihuahua e inclusive Querétaro, aunque en esta última entidad la fuerza del PAN es todavía cómoda.

México Elige midió lo que opinan las militancias de las alianzas. En el PRI, el 86.5% quiere participar con los panistas; en el PAN, en cambio, un 40% optaría por ir en solitario, pero un 33% piensa que una coalición es el camino correcto. En esos márgenes es en los que trabajarán.

Todo indica que Movimiento Ciudadano mantendrá una estrategia que le ha funcionado y que los mantiene con buenos números en las encuestas.

Aún es pronto para tener una idea del alcance de Somos, pero puede aprovechar las fluctuaciones que se dan, de modo natural, en los segmentos de los indecisos y de quienes están desencantados de las organizaciones políticas más añejas, además de los grupos que se consolidaron desde la Marea Rosa, finaliza el análisis del Maestro Andrade. (https://forbes.com.mx/elecciones-2027-las-alianzas-y-sus-dilemas)

Si revisamos y partimos del pasado reciente, vemos que, en el caso de los partidos opositores, para obtener éxito en una posible alianza, deberán en primer lugar definir qué tipo de alianza quieren formar y qué clase de oposición quieren llegar a ser, inclusive ideológicamente.

La alianza opositora deberá definir postura e identidad; tener en claro qué es, qué pretende y qué le propone a la ciudadanía, en su intención de recuperarla.

A partir de su definición, deberá construir un proyecto alternativo político esperanzador que brinde soluciones al sentimiento de sufrimiento, malestar e inconformidad que vive la mayor parte de la población que, de alguna forma, ha visto alivio en la política social de la actual administración, que intenta crear un techo de dignidad de vida.

La oposición debe tener claro que esgrimir la premisa de que la gente ha sido engañada no es tan sólido como para fundar en ello la estrategia; además de que, en este momento, con el ruido de las “fake news” y la “polarización”, todo queda en el nivel de la descalificación sin argumentos.

Más bien, comunicar a la gente que se cuenta con una alternativa viable, que puede superar a la ofrecida por el actual gobierno, en cuanto a capacidad de respuesta a las reivindicaciones no satisfechas en la población es fundamental para la estrategia electoral.

En conclusión, hoy y siempre voltear a ver al pueblo y atender sus significados culturales y necesidades es fundamental para que la política dé frutos sociales; quien lo logre tendrá posibilidad de triunfo, así de simple.