AztLÁn, túnel del tiempo

Rubén Aguilar Valenzuela 

En el Museo del Palacio de Bellas Artes, en la Alcaldía Cuauhtémoc, de la Ciudad de México, se presentó la exposición AztLÁn, túnel del tiempo, del 25 de marzo al 27 de septiembre de 2026. ExposiciónSe presentaron más de 70 obras de 33 artistas y colectivos de ascendencia mexicana y latina, que viven y producen principalmente de Los Ángeles, California. La muestra se divide en cuatro secciones: East Side Stories; Varrio; Desmuralismos y Transtemporalidades; Lowriding con los dioses. Es una exhibición de arte chicano que reúne obras históricas y contemporáneas, que ofrecen una lectura amplia y compleja de este movimiento artístico, cultural y político. En uno de los paneles de la exposición está el siguiente texto:   «En Estados Unidos residen aproximadamente 40 millones de personas de ascendencia mexicana. Aunque se encuentran distribuidas a lo largo de ese país -en innumerables ciudades, pueblos, comunidades pequeñas y zonas rurales- el área metropolitana de Los Ángeles, de mayoría latina, constituye la capital indiscutible de la diáspora mexicana y latinoamericana en general. Desde ahí se ha configurado uno de los movimientos culturales más significativos de los siglos XX y XXI: el arte chicanx. En un contexto político y social marcado por tensiones migratorias, discursos de criminalización y una renovada visibilidad de las comunidades diaspóricas mexicanas y latinas, una exposición de arte chicanx adquiere una relevancia particular. Más allá de presentar un conjunto de obras, AztLÁn, túnel del tiempo, propone una reflexión crítica sobre la historia compartida entre México y Estados Unidos y sobre algunos de los vacíos y omisiones que han configurado las narrativas dominantes del arte en ambos países. Los dos colectivos y más de treinta artistas reunidos en esta muestra no pretenden definir la vasta diversidad de la producción chicanx en Los Ángeles, sino ofrecer al público de la Ciudad de México una aproximación a algunas de sus múltiples vertientes. Organizada en cuatro núcleos: East Side Stories; Varrio; Desmuralismos y Transtemporalidades; Lowriding con los dioses. La exposición recorre prácticas que van del performance y la fotografía a la escultura, el grafiti, el archivo y la experimentación material. Las y los artistas aquí presentados miran tanto hacia el futuro como hacia el pasado. En consonancia con concepciones mesoamericanas del tiempo, distintos momentos históricos -antiguos, modernos y contemporáneos- se pliegan y dialogan entre sí, revelando cómo el arte chicanx continúa siendo un espacio activo de imaginación crítica sobre el presente». La curaduría es del artista Rubén Ortiz-Torres y el investigador Jesse Lerner, con la participación de Joshua Sánchez y la asesoría de Rita González. La exposición traza un arco que conecta el mito mexica de Aztlán con las formas contemporáneas de la vida chicana.
Se exponen obras de figuras señeras de la cultura chicana como Judy Baca o el colectivo Asco con las búsquedas contemporáneas de Eamon Ore-Giron, Cog·nate Collective o Rafa Esparza, que llevan ciertas nociones gráficas a territorios transnacionales, integrando referencias lo mismo indígenas que pop.ComentarioLa exposición reúne más de 70 obras históricas y contemporáneas de 33 artistas y colectivos de ascendencia mexicana y latina, radicados principalmente en Los Ángeles, California. La muestra articula varias generaciones de creadores que exploran la identidad chicana desde múltiples perspectivas: identidad, territorio, memoria, resistencia y política cultural.
Se presenta en un contexto político y social marcado por tensiones migratorias y discursos de criminalización, proponiendo una reflexión crítica sobre la historia compartida entre México y Estados Unidos y sobre los vacíos en las narrativas dominantes del arte.La obra reflexiona sobre la «identidad híbrida» que representa el arte chicano, que se produce por hijos de migrantes, que nacieron en Estados Unidos, particularmente en Los Ángeles, California, que se produce su obra en una tierra que es la suya, pero que su origen está del otro lado de la frontera, su identidad es compleja y distinta.
La exposición ofrece una revisión crítica de una de las tradiciones artísticas más influyentes y, al mismo tiempo, más subrepresentadas de las Américas, como es la chicana. La muestra es un espacio que permite acercarse a los creadores, a través de sus obras, que hablan de una manera de verse en su condición de chicanos. El Arte chicano es particularmente ecléctico y mezcla referencias culturales, políticas y estéticas del mundo de México y Estados Unidos, que son sus mundos. La exposición rescata y celebra una identidad compleja y en constante transformación, que se manifiesta a través del arte, que invita a reflexionar sobre las fronteras físicas y simbólicas, la memoria colectiva y la resistencia cultural de las comunidades chicanas.