Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México

Rubén Aguilar Valenzuela
En el Museo Tamayo, Bosque de Chapultepec, Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México, se presenta la exposición Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México, que es una colectiva con la curaduría de Maco Sánchez Blanco y Andrea Torreblanca.
De ellos retomo el siguiente texto: «Esta exposición reúne a más de sesenta artistas que, durante la década de los ochenta, exploraron México a través de una mirada incisiva sobre el pasado prehispánico, el territorio, lo popular y la transición del país hacia la globalización. Realizadas entre 1981, año de la apertura del Museo Tamayo, y 1991, año del fallecimiento de Rufino Tamayo y del eclipse total de sol, estas obras resignificaron nuestra concepción de lo nacional. En una época marcada por la crisis socioeconómica, la inestabilidad política y el terremoto devastador de 1985, los artistas que participan en esta muestra anticiparon formas de entrar y salir de la contemporaneidad a través de las fisuras de la historia.
Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México se centra en los artistas mexicanos y extranjeros que vivieron en la Ciudad de México durante este periodo y se interesaron por la arqueología, la ecología y la espiritualidad. A través de relatos de viajes, intervenciones en lugares específicos, esculturas, pinturas, ensamblajes, videos e imágenes manipuladas, sus obras revelan una exploración constante del paisaje cultural de México. 
Algunas de estas obras se presentan en México por primera vez e invitan a una reinterpretación en relación con los contextos actuales, mientras que otras desafían las narrativas históricas desde perspectivas íntimas, físicas o políticas. Más que ilustrar un periodo, la exposición busca desplegar un campo de resonancias entre temporalidades, formatos y gestos artísticos».
Se exponen obras de: Abraham Cruzvillegas, Adolfo Patiño, Adolfo Riestra, Andrea Ferreyra, Ángela Gurría, Antonio Turok, Armando Cristeto, Beatriz Ezban, Bob Schalkwijk, Boris Viskin, Carla Rippey, Carlos Aguirre, Carlos Arias, Christa Cowrie, Cisco Jiménez, Claudia Fernández, Damián Ortega, Diego Toledo, Eduardo Abaroa, Enrique Cantú, Enrique Cava, Estela Hussong, Eugenia Vargas, Felipe Ehrenberg, Francis Alÿs, Francisco «Taka» Fernández, Gabriela Ortiz Torres, Gerardo Suter, Gerda Warnholtz, Germán Venegas, Gregorio Rocha, Guillermo Santamarina en colaboración con Iván Edeza.
Y también de: Helen Escobedo, Javier Álvarez, James H.D. Brown, Jan Hendrix, Jimmie Durham, José Bedia, José María Velsaco, Juan Francisco Elso, Juan José Gurrola, Laureana Toledo, Lourdes Grobet, Magali Lara, Manuel Rocha, Marcos Kurtycz, Maria Thereza Alves, Mariana Yampolsky, Mario Rangel Faz, Mauricio Maillé, Mauricio Rocha, Melanie Smith, Mónica Castillo, Néstor Quiñones, Roberto Turnbull, Rogelio Cuellar, Rosario García Crespo, Rubén Ortiz Torres, Rufino Tamayo, Sarah Minter, Silvia Gruner, Thomas Glassford, Ulf Rollof, Yolanda Andrade, Yolanda Gutiérrez, 19 Concreto y Colección filatélica Jorge Sánchez.
Comentario
Con motivo del 45º aniversario del Museo Tamayo, la exposición Ante el eclipse. Arqueologías del arte en Méxicoregresa al contexto cultural de los primeros años del museo (1981-1991) y recupera el pensamiento de Rufino Tamayo, quien planteó un diálogo entre lo vernáculo y lo universal, lo ancestral y lo moderno. Utilizando la metodología arqueológica como metáfora, la exposición explora la relación entre la cultura material, la mitología y las construcciones sociales que subyacen a las capas históricas de ese periodo. La exposición reúne a más de sesenta artistas que trabajaron entre 1981 y 1991. El contexto histórico resulta fundamental para comprender esta producción, los años ochenta en México fueron marcados por convulsiones profundas: la crisis económica y la inestabilidad política atravesaban el tejido social, mientras que el terremoto devastador de 1985 no solo dejó destrucción física, sino que también fracturó la confianza en las instituciones. En ese escenario de ruptura, los artistas encontraron el impulso para reimaginar la relación entre presente e historia, entre lo moderno y lo ancestral. La exposición demuestra cómo, ante la incertidumbre del futuro, muchos creadores optaron por excavar en el pasado no como un ejercicio nostálgico, sino como una estrategia epistemológica para entender las complejidades del presente y las transiciones hacia la globalización. Los artistas incluidos en la muestra operaron como arqueólogos urbanos y conceptuales, realizando «excavaciones» en el territorio mexicano, en la espiritualidad prehispánica y en las capas sedimentadas de la cultura popular. La diversidad de técnicas y medios empleados en la exposición refleja esta multiplicidad de aproximaciones arqueológicas. A través de relatos de viajes, intervenciones en lugares específicos, esculturas, pinturas, ensamblajes, videos e imágenes manipuladas, los artistas cartografiaban tanto espacios físicos como simbólicos. Algunos se desplazan hacia zonas arqueológicas reales, estableciendo diálogos entre el arte contemporáneo y los vestigios prehispánicos; otros intervenían el paisaje urbano de la Ciudad de México, tratándola como un espacio donde civilizaciones, tiempos y narrativas se superponen. La ecología y la espiritualidad emergen como temas transversales que nutren esta búsqueda arqueológica. En un momento en que la globalización comenzaba a homogeneizar los espacios y las prácticas culturales, estos artistas se interesaron por formas de conocimiento y relación con la naturaleza que provenían de cosmovisiones indígenas. No se trataba de un primitivismo ingenuo o de una exotización del pasado, sino de una relectura crítica que reconocía en el pensamiento prehispánico alternativas a los paradigmas dominantes de la modernidad occidental. La tierra, los cuerpos, los objetos y los espacios eran reactivados como superficies donde se podía reescribir la historia. Ante el eclipse. Arqueologías del arte en México documenta cómo, durante los ochenta, se resignificó la concepción de lo nacional. La identidad mexicana no era algo dado o estable, sino un territorio abierto a la reinterpretación. En contextos de crisis aguda, cuando las instituciones parecían tambalearse, estos artistas encontraron en la reexaminación de lo nacional una forma de resistencia intelectual y creativa. Esto no implicaba retorno nostálgico al pasado, sino una «deconstrucción y rearticulación crítica» de los términos en que esa nacionalidad había sido concebida. La curaduría ofrece una lectura original y atractiva del arte que se hace en México en la década que va de 1981-1991, la línea conductora de la riqueza en la producción de los más de sesenta artistas que se exponen es la arqueología, la ecología y la espiritualidad. Con las más diversas técnicas y formas de abordar el proceso creativo rebelen la realidad de un México complejo en el que siempre dialoga el pasado y el presente. Es una exposición que obliga a la atención y también a la lectura de las fichas técnicas.