Rubén Aguilar Valenzuela
El Tren Interoceánico, es uno más de los proyectos del presidente López Obrador (2018-2024), que desde un inicio estaban destinados al fracaso, y después de poco más de dos años de entrar en funciones, opera con el 97% de subsidios federales.
En su origen, el costo de rehabilitación de las vías, que en 1907 inauguró el presidente Porfirio Díaz, para conectar los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, era de 20 mil millones de pesos, pero terminó con un sobrecosto de 62 mil millones de pesos, tres veces más de lo programado. ¿Mala planeación? ¿Corrupción?
El Tren Interoceánico cayó en desuso tras la inauguración del Canal de Panamá en 1914, pero López Obrador aseguró, que el tren, una vez rehabilitadas las vías, le iba a quitar carga al canal y sería altamente rentable. Algo que sólo existía en su imaginación, pero no estaba sustentado en estudios de mercado.
La operación del tren inició a finales de 2023, un año antes del término de la gestión presidencial de López Obrador, y está a cargo de la empresa Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) que opera la Secretaría de Marina (Semar), y en lo que tiene de funcionar solo ha podido recuperar de la venta de sus servicios el 3% de lo que cuesta su funcionamiento.
De la masa de empresas que López Obrador imaginaba, que utilizarían el tren, en los hechos, de finales de 2023 a julio de 2026, solo han contratado su servicio de carga 13 de ellas y ha movilizado 1.1 millones de toneladas, cuando una empresa como Ferromex en un solo año transporta 60 millones de toneladas. Al fracaso de la transportación de carga se une, la del uso de pasajeros, y al mes solo transporta 5000.
En los más de dos años y medio que el tren tiene de funcionar ha sufrido ocho siniestros operativos, uno de ellos, en la zona centro de Oaxaca, que costó la vida de 14 personas y hubo más de 100 heridos. Los especialistas señalan como origen de estos siniestros, el mal diseño en el trazo de las vías rehabilitadas, que son muy evidentes.
Y también, la antigüedad de los equipos, entre 20 y 40 años, la falta de experiencia del personal de la Secretaría de Marina en la operación de trenes, la total falta de transparencia, y los evidentes casos de corrupción.
Los especialistas se dividen sobre el futuro del Tren Interoceánico, unos dicen que es imposible competir con el Canal de Panamá y los nuevos y enormes barcos de carga que por él cruzan, y otros dicen que si se mejora la infraestructura de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, se hace un nuevo trazo de las vías, se compra nuevo equipo y se pone a cargo del tren a personal civil especializado, este podría ser una real alternativa al canal.
Ahora, el Tren Interoceánico opera con el 97% del subsidio federal y solo genera el 3% de sus costos. En el futuro cercano no se ve que esta situación pueda cambiar, y su funcionamiento va a depender, con sus costos operativos directos, más lo que se requiera para su mantenimiento de las vías y el equipo, de los recursos que le otorgue el gobierno federal. Estamos frente a uno más de los fracasos del López Obrador previamente anunciados.