
Rubén Aguilar Valenzuela
Barzana: Misionero en la gobernación de Tucumán, 1585, (Argentina, Perú, España, 2026) es obra del documentalista argentino Sergio Raczko, y aborda la vida del jesuita Alonso de Barzana (Belinchón, España, 1530 – Cuzco, Perú, 1597), en esta que es la primera parte de una serie, que empieza por dar cuenta del proceso de llevarlo a los altares.
El documentalista entrevista en Roma, en la Curia de la Compañía de Jesús, al padre jesuita Pascual Cebollada, Postulador General de la Compañía de Jesús, quien lleva los procesos de beatificación y santificación a la Santa Sede, y en Perú al padre jesuita Benjamín Crespo, que es el subprocurador de la causa del padre Barzana, que desde 2017 es venerable.
Y también entrevista al historiador jesuita, el hermano Wenseslao Soto Ortuño, que ha escrito una biografía sobre el padre Barzana y trabaja en el Archivo Romano de la Compañía de Jesús (ARSI), en Roma, que registra de manera documental la historia de los jesuitas desde su fundación y reconocimiento oficial por el papa en 1540.
Los primeros jesuitas llegan al Virreinato del Perú en 1568, y un segundo grupo en 1569, en el que viene el padre Barzana, la travesía de España al Perú duró nueve meses y en ese tiempo, en el barco, el padre aprendió el quechua. Ya en tierras americanas, otras diez lenguas de los pueblos originarios.
En 1570 fue destinado a la misión de Juli, a orillas del lago Titicaca, en Perú, a cargo de los jesuitas, y en 1571 a Cusco, donde participa en la creación de la devoción del Niño Jesús Inca. El historiador y antropólogo Ramón Mujica Pinilla habla sobre esta figura y su significado en la religiosidad popular.
El virrey Toledo ordena la muerte de Tupaca Amaru I, y el padre Barzana, antes de que lo decapiten, lo convierte al catolicismo y lo bautiza. El emperador Inca, a partir de sus pláticas con el padre cambia su manera de ver la realidad, y también ve la posibilidad de otra vida. Antes de ser decapitado pide a su pueblo que ayuden en la construcción de la iglesia de los jesuitas en el Cusco.
Sergio Raczko entrevista al padre jesuita Polinario Tanta, antropólogo, que habla sobre la integración entre la cultura quechua y el cristianismo. Y también al actual párroco del Juli, el padre Clemente Ortega, y al historiador Félix Molina.
Barzana misionó en la zona central de la actual Bolivia por once años, hasta que el provincial de la orden, Juan de Atienza, lo envía a la Gobernación de Tucumán, en la ahora Argentina, a donde llega en 1585., en compañía del padre Francisco de Angulo.
El documentalista para hablar del trabajo de los jesuitas en esa región, y en particular de la obra que realiza el padre Barzana entrevista, entre otros, a María Cristina Blanchetti, historiadora; Mercedes Puló, filósofa de la cultura y la religión y José Rubén Quiroga, historiador.
Raczko recorre los Valles Calchaquíes en Salta, Tucumán y una parte de Jujuy, donde el padre Barzana estuvo evangelizando. Y aborda la religiosidad popular actual de estas provincias, que son el resultado del trabajo de los jesuitas en la época colonial, hasta su expulsión de los reinos de España en 1767, y documenta los inicios de Barzana como misionero en esta región.
Entrevista a sacerdotes hoy encargados de las iglesias fundadas por los jesuitas entre ellos a los párrocos Walter Gonza, Roberto Aguirre y Rubén Quiroga. Y con su cámara registra la manera como hoy se siguen realizando las celebraciones religiosas que los jesuitas introdujeron en esta región hace ya 450 años.
Este documental es el primero de una serie dedicada al padre Alonso de Barzana. El documentalista argentino, Sergio Raczko, desde 1987, son ya 40 años, ha investigado y registrado con su cámara el trabajo de los jesuitas en la América española y portuguesa. Ha recorrido el continente y realizado decenas de documentales que dan cuenta del trabajo misional y educativo de los jesuitas, y la construcción de iglesias, colegios y universidades. Obras, muchas de ellas, expresiones artísticas extraordinarias del barroco jesuítico.
El trabajo de Raczko es único, lo es por el tiempo continuo, que ha dedicado al registro de la obra monumental de los jesuitas en América, por la cantidad de documentales que ha hecho, y también por la calidad de la investigación y de la narrativa visual de cada uno de sus trabajos. Con sus documentales ha dado conocer a personajes, obras e historias que estaban perdidas. Y se ha convertido en uno de los más importantes difusores de la historia y el trabajo de la Compañía de Jesús y sus miembros, desde su llegada a América, en 1568 hasta su expulsión en 1767.