Museo Tamayo: Arquitectura y cosmotecnica

Rubén Aguilar Valenzuela
En el Museo Tamayo, Bosque de Chapultepec, Alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México, se presenta la exposición Museo Tamayo. Arquitectura y cosmotécnica, la curaduría es de Luis Eguiarte, y de él reproduzco el siguiente texto: El Museo Tamayo fue construido por Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky entre 1979 y 1981 con el fin de albergar la colección de arte internacional de Olga y Rufino Tamayo y contribuir a situar a México en el diálogo del arte contemporáneo global. En la síntesis entre forma construida, entorno y contexto cultural el enfoque cosmotécnico encuentra su pertinencia. La cosmotécnica es un concepto contemporáneo introducido por el filósofo Yuk Hui que se refiere a la unificación del orden moral (sistema de principios y valores) y el orden cósmico (naturaleza) a través de la técnica. La arquitectura, en un sentido cosmotécnico, traduce los modos en que entendemos nuestro lugar en el cosmos mediante el diseño y la incorporación de materiales y sistemas de construcción, así como la adaptación al entorno por medio de su composición y su emplazamiento. A 45 años de la inauguración del Museo Tamayo y a 100 años del natalicio de uno de sus arquitectos, Teodoro González de León, esta lectura recupera la relevancia de una obra que reunió los saberes de diferentes momentos históricos y culturas, cuyo resultado es la materialización de una cosmovisión singular.  Comprendido desde su cosmotécnica, el Museo Tamayo concentra la influencia arquitectónica moderna, el brutalismo y el desarrollo de una materialidad distintiva presente en el imaginario urbano mexicano a través del concreto martelinado. Asimismo, incorpora la herencia prehispánica con el manejo de la escala y su estructura modular, que, junto con sus techos escalonados en distintos niveles y sus taludes exteriores, aluden a una pirámide que emerge del Bosque de Chapultepec como extensión del paisaje y del entorno vegetal que lo circunda. Al sugerir la existencia de múltiples cosmotécnicas es posible aproximarnos al discurso de lo universal que el propio Rufino Tamayo fundamentó en su proyecto estético y su visión sobre el arte. Cabe señalar que la idea moderna de la universalidad de la técnica, aquella que concibe al mundo como una reserva de recursos disponibles para su explotación, ha sido confundida y reducida a una sola estructura occidental impuesta al resto del mundo, lo cual parte de un principio equívoco: la aparente existencia de una forma única de relacionarnos con el cosmos. De esta manera, en una búsqueda por reconocer en el diseño y saber constructivo una dimensión cosmológica y cultural, el Museo Tamayo ofrece un recorrido por una estructura con una integración técnica y espacial que reúne la memoria de otras formas de habitar el mundo.
Comentario
En 1981, estuve en la inauguración del museo, a la que asistió Rufino Tamayo y su esposa Olga Flores. La exposición se organiza con motivo de la celebración de los 45 años de que el museo se abrió al público. Es una de las grandes obras de los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky. La exposición Museo Tamayo. Arquitectura y cosmotécnica, como lo propone el curador, el concepto cosmotécnica plantea una reflexión acerca de la forma en que diferentes culturas han relacionado la técnica, la naturaleza y su concepción del cosmos. La técnica no aparece únicamente como un conjunto de instrumentos destinados a transformar el mundo, sino como una expresión de determinadas ideas sobre la existencia. Así, construir, diseñar, fabricar y organizar el espacio son acciones que reflejan una determinada manera de entender la realidad. Desde esta perspectiva, la arquitectura puede considerarse una manifestación cultural en la que se encuentran reunidos conocimientos científicos, tradiciones, valores estéticos y concepciones filosóficas. La exposición también permite pensar en la arquitectura como un puente entre lo humano y lo cósmico. Desde tiempos antiguos, las sociedades han construido espacios relacionados con el cielo, los ciclos naturales, los astros y las estaciones. Templos, observatorios, monumentos y ciudades han buscado establecer un orden que relacionara la vida humana con un universo mucho más amplio. El Museo Tamayo tiene una arquitectura con una fuerte presencia visual y espacial. Los volúmenes geométricos, los cambios de altura, la utilización de materiales y la manera en que el edificio se integra con el paisaje producen una experiencia que va más allá de la contemplación tradicional de una obra de arte. El visitante no permanece pasivo: camina, observa, se desplaza y descubre nuevas perspectivas. El edificio se convierte, por sí mismo, en una especie de obra que debe ser recorrida y experimentada. Desde la primera vez que ví y recorrí el edificio del museo me impresionó. Sentí estar en medio de un espacio que era expresión acabada de una nueva manera de hacer arquitectura. La textura exterior y su integración al paisaje, en el interior los grandes espacios libres, y la luz. Esa impresión inicial siempre está presente cuando lo visto. Me siento bien en ese espacio, que es muy bello.   ———-‍ La exposición va a estar hasta el 3 de enero de 2027.