Rubén Aguilar Valenzuela

La Compañía Antonio Gades, presenta Carmen, en el Palacio de Bellas Artes, en el marco del Circuito Cervantino de la 54 edición del Festival Internacional Cervantino (FIC). Stella Arauzo, dirige la compañía.
El bailarín Antonio Gades (España, 1936-2004) desarrolló su propia versión coreográfica de Carmen en colaboración con el cineasta Carlos Saura (España, 1932-2023). La obra, se inspira en la novela homónima de Prosper Mérimée y también en la ópera de Georges Bizet. En 1983 se estrena en el Théâtre de París, Francia.
Gades transforma a Carmen en una mujer gitana que defiende su libertad en una puesta en escena donde la coreografía cuenta la historia. Los desplazamientos, las miradas, las pausas y los movimientos de los brazos expresan las distintas relaciones entre los personajes. El taconeo, los giros y la precisión de los pasos flamencos se convierten en manifestaciones de orgullo, deseo, desafío y sufrimiento. El baile se acompaña de música y canto.
La propuesta de Gades y Carlos Saura combina fragmentos de la ópera Carmen con música del flamenco español, que crea un diálogo entre dos lenguajes que, aunque diferentes, convergen en la expresión de la pasión y el conflicto. La música contribuye a crear la intensidad de las escenas y contribuye a desarrollar el drama.
El centro dramático de la puesta en escena de Carmen, es ella que se resiste a aceptar que el amor implica posesión. Su relación con Don José se transforma progresivamente en un enfrentamiento entre la libertad personal y los celos. Mientras él pretende convertir la pasión en dominio, ella insiste en conservar su autonomía, incluso cuando esa decisión la conduce hacia un desenlace trágico, la muerte.
Gades planteó que el flamenco podía trascender el espectáculo de virtuosismo para convertirse en un lenguaje teatral capaz de abordar asuntos universales. En su trabajo, la danza española no es solamente una tradición que debe conservarse, sino una expresión artística que puede renovarse sin perder sus raíces.
La propuesta de Gades muestra que el flamenco puede ser más que una manifestación de destreza técnica o una expresión folclórica. En sus manos, se convierte en un lenguaje dramático de alcance universal, capaz de comunicar emociones complejas sin necesidad de explicaciones verbales.
Gades innova el flamenco y nos pone frente a una versión que podríamos llamar clásica, que es distinto al que estamos acostumbrados a ver en los tablados, de Madrid y de otras ciudades españolas. La precisión de los movimientos.
El conjunto coreográfico exige una notable fuerza y disciplina. Cada bailarín debe dominar el ritmo y, al mismo tiempo, transmitir emoción. La elaborada técnica cobra sentido cuando se integra con la interpretación teatral. En este equilibrio reside una de las mayores virtudes del estilo de Antonio Gades.
La danza funciona como el principal medio para revelar las emociones, las contradicciones y el destino trágico de los personajes. La fuerza y la belleza del movimiento del cuerpo, que hablan y dicen. Los cantos y la guitarra. Las palmas.
Carmen
Palacio de Bellas Artes
Fundación Antonio Gades: María Esteva, su hija, y Eugenia Eiriz
Texto: Se basada en la novela homónima de Prosper Mérimée y la ópera de Georges Bizet
Dirección artística: Stella Ampuero
Argumento: Antonio Gades
Coreografía: Antonio Gades
Escenografía: Carlos Saura
Dirección técnica e iluminación: Dominique You
Músicos y cantantes: Alfredo Tejeda; Enrique Bermúdez; Asar Giménez; Israel Paz.
Bailarines: Carmen, Esmeralda Manzanas; don José, Álvaro Madrid; Marido, Miguel Ángel Rojas; Toprereo, Jairo Rodríguez; Cuerpo de baile: Cristina Carnero; Elena Ros; María Nadal; María José López; Virginia Guiñales; Ana del Rey (…).