Back to Top

contacto@nuestrarevista.com.mx

headerfacebook headertwitter
 

La guerra más allá

Héctor Gil Müller

Las acciones militares y de combate se han intensificado en un conflicto que mantiene una escalada constante. Miles de desplazados en barrios destrozados completamente en toda la franja de Gaza y también la reacción indiscriminada contra cualquier centro de población israelí son el resultado de días de ataques. La operación militar ante los ataques terroristas perpetrados en contra de Israel a 12,400 kilómetros de distancia de México hace ver en la escena mundial el jinete que nunca nos abandona del todo. La guerra aparece como una constante en la historia antigua y reciente de la humanidad. Escribió San Agustín: “Para crear se necesitan siglos y gigantes; para destruir, un enano y un segundo”, la guerra migra de opción a situación y a veces en condición. La presión política y militar sobre la cultura y sociedad de palestinos ha traído la aparición de grupos salvajes que encuentran en los horrores del propio pasado los instrumentos de presión para su futuro.

La guerra nunca ha traído nada bueno, ni siquiera la débil paz que parece germinar cuando un conflicto termina, no es lo mismo saber que lo tienes todo y descubrir que no tienes nada que saber que no tienes nada y descubrir que lo tienes todo.

México, continuando con la idea política impuesta en 1930 por Genaro Estrada y hoy llamada “Doctrina Estrada”, establece que puede no anunciar el reconocimiento o no reconocimiento de un gobierno exterior. Esto ha inspirado que la policía de no opinión ha sido una salida en los anuncios diplomáticos de México en los últimos 100 años.  Se antoja lejano el conflicto, porque más allá de los miles de kilómetros parece en medio de un conflicto religioso centenario, pero el barco es el mismo.

La secretaría de relaciones exteriores de México suavizó la sequedad del silencio reiterando: “Seamos claros. México aboga por la paz, el diálogo y la protección de civiles sin matices” y esto fue resultado de la inconformidad expresada por Israel ante los comentarios que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador. El mensaje diplomático, entregado en una de las mañaneras del presidente López Obrador solo incluía: “Nosotros respetamos al Gobierno de Israel, y muchísimo más al pueblo de Israel, pero nosotros no queremos la guerra, nosotros no queremos la violencia, nosotros somos pacifistas y no queremos que pierdan la vida ningún ser humano de ninguna nacionalidad”. Mientras esa postura se mantiene dos aviones de la fuerza aérea mexicana despegaron para sacar del país a 270 ciudadanos mexicanos, el ultimo censo internacional observa mas de 5000 connacionales mexicanos en el territorio, al mismo tiempo que mantiene la solicitud de extradición del exdiplomático Andrés Roemer quien enfrenta varias denuncias de agresiones sexuales en México y se encuentra en Israel.

La guerra sigue convocando motivos religiosos y el primer ministro Israelí Benjamín Netanyahu agradeció la simpatía de la comunidad cristiana en apoyo al “milagro que es Israel” al mantenerse sobre las adversidades. Una guerra que es más allá no solamente por los motivos que imprime y las profecías que resuenan o la distancia respecto al palacio nacional de México, sino que mantiene una nula presión para definir y condenar lo político sino solamente lamentar lo perdido. Espectadores de un mundo que va más rápido como para girar.

Juntos

Hector A. Gil Müller

Salomón con toda su sabiduría acertó a escribir: “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Estar juntos nos mantiene en constante preparación y mejoría. Ford afirmó que solo podía llegar más rápido pero acompañado llegaba mas lejos. Pero estar juntos, cuando los intereses no ceden, cuando los propósitos difieren causa un malestar que termina por destruir.

El poder tiende a diluirse, hemos visto episodios que demuestran como los otrora poderosos se han visto envueltos en conflictos que exhiben su debilidad. Pero en las crisis tendemos a entregar o dotar de mayor poder. No cuestionamos las instrucciones del bombero en una catástrofe, nos sometemos a la capacidad de alguien más. Pericles, el grande, fue llamado el primer ciudadano de Atenas por Tucídides, su nombre significa rodeado de gloria, y no escatimaron, su periodo de gobierno fue llamado la edad de oro. Aunque en lo secreto insultaba a sus votantes, en público con su gran oratoria, llamaba al espíritu ateniense que embelesado cedía más poder a su líder.

En el año 431 antes de nuestra era, Esparta se lanzó a la guerra contra Atenas provocando las épicas guerras del Peloponeso. La estrategia de Pericles fue sencilla de prever, recluir a la población junto al puerto del Pireo mientras duraba la intervención militar. Este hacinamiento provocó la aparición de una terrible enfermedad, una plaga que mató una cuarta parte de la población ateniense. Esta peste no solo concluyó la edad de oro en Atenas, sino que fue la causa primaria de la derrota de la democracia y el populismo en Atenas y del triunfo de Esparta sobre ella. Pericles con sus monumentales discursos, sus políticas populistas y su capacidad carismática logró ocultar bajo su semblante fiero de gobernante, que le valió el mote de olímpico, la muerte de sus dos hijos legítimos a causa de la peste. En el año 429 Pericles murió a causa de la misma epidemia. Sus sucesores no tuvieron su “pericia” y dejaron de servir a lo público y tendieron a los malos hábitos, así pasó la decadencia de lo sanitario a lo social y dio por terminada la época de esplendor.

Así como la concentración del poder lleva a las dictaduras, la degradación del poder puede llevar al caos. Para que una democracia funcione es necesario que existan pesos y contrapesos en toda actividad. Pero las formas y las cosas también se infectan. Las uniones que se han prometido pudieran separar. Hierro con hierro se afila, y someter a presión a cualquier ente determina el potencial que tiene para poder subsistir, juntar lo que no siempre se ha juntado pudiera ser la antesala de una enfermedad diferente capaz de contaminar los propios movimientos. Eso pasó con las tribus políticas, con las corcholatas y seguramente con las alianzas.  

La adaptación será una virtud, y aunque siempre lo fue, hoy, por los tiempos se evidencia más. Escribió E.M Cioran; “La hora del crimen no suena para todos los pueblos al mismo tiempo. Así se explica la duración de la historia.” La historia cambia, y las motivaciones difieren. Quizá sea un preludio que cada vez existan mas alianzas, que los movimientos sean mas fuertes a los ideales. La falta de oposición es como esa congregación masiva en un solo sitio, en un mismo tiempo.

Disminuyó su nivel

Héctor A. Gil Müller

Ignacy Jan Paderewski fue un gran pianista y compositor polaco que desempeñó importantes funciones en el gobierno de su natal país, fue el 3er ministro de Polonia y el segundo de la República de Polonia. Su fama mundial le valió de plataforma en una época difícil, los preludios entre las guerras. Pocos pianistas, sobre todo de la talla de este genio, han accedido a ambos escenarios, el artístico donde las musas susurran encantadoras imágenes del pasado y en la política donde los faunos inspiran encantadoras imágenes del futuro. Porque el artista relata de su pasado y el político convence con su futuro. Paderewski triunfó en ambos. Cosa rara y atípica, pero de vez en cuando evidente.

Muchas historias podemos destacar de su largo anecdotario, como siempre de las nobles vidas se pueden obtener. Se narra que durante una temporada de conciertos en Nueva York, Paderewski recorría las calles caminando sosegadamente y disfrutando lo que llamaba; aires de libertad, se detuvo ante una casa de dónde salía una terrible ejecución de Chopin, otro polaco famoso cumbre del periodo romántico, en la puerta de la casa, en su dintel, se leía un pequeño cartel con la inscripción: “Madame Williams, clases de piano $1 dólar”. Como pudo, el pianista europeo, entrometió su cabeza por entre los barrotes de la ventana y alcanzó a gritarle a la desentonada pianista; deje de tocar a Chopin, deje de hacer esta masacre. Años más tarde coincidió que nuevamente el encumbrado artista paseaba por esas mismas calles y su sorpresa fue grande cuando vio en esa misma casa el cartel a la puerta que decía: “Madame Williams, alumna de Paderewski, clases de piano $5 dólares”.

Cuando Paderewski rindió protesta como primer ministro de Polonia, recibió una carta firmada por un amigo músico americano que escuetamente le decía: “a Usted no le felicito, sino que le doy mis condolencias, pues pasando de músico a político ha disminuido su nivel”.

Hoy vemos una política desgastada, una actividad de liderazgo cívico que parece confundirse entre la necesidad de cumplir con el encargo y la necesidad de ser ciudadano. Las candidaturas independientes son muestra de ello. Ya no confiamos en quienes han mostrado interés de acceder al poder mediante una institución política. Hemos hecho fiel eco a aquella frase del filósofo campesino que rezaba: “los políticos son como los bebes, y hay que cambiarlos por la misma razón”. Ya se ha olvidado que el candidato, en la antigua Grecia, era quien portaba orgulloso la cándida, una túnica blanca que reflejaba su vida de honor y mesura. Pareciera que la política verdaderamente hace a la gente disminuir su nivel.

Siendo entonces el poder tan seductor, tocando su música que atrae y también aleja. Parece natural que en la política y cuanto más en campaña o precampañas, empiecen a aparecer viejos amigos, habrá mucha gente que aproveche su cercanía a los candidatos o a los nuevos funcionarios para obtener algún beneficio. Así como aquella maestra aprovechó el regaño del gran pianista.

Saber y deber

Hector A. Gil Müller

Hace algunos días, alumnos del Instituto Tecnológico de México, campus Saltillo, iniciaron un plantón que paralizó una de las avenidas principales en Saltillo, ciudad en la que vivo. Los motivos fueron muy diversos, desde el uso de las instalaciones durante un concierto en el cual se distribuyeron bebidas alcohólicas y la poca transparencia entre las cuotas y pagos que los estudiantes realizaban ante una dirección que se refería lejana a los problemas y situaciones de los estudiantes.

El plantón, que históricamente se ha vuelto el mas extenso en tiempo de mantener cerrada una arteria tan importante, fue levantado a 10 días de iniciado. Las generaciones, que definimos apáticas y atípicas, resultaron ser apasionadas y políticas. Sin embargo, el movimiento estuvo justo en el limite entre continuar y levantar. Quienes gritaban por continuar el plantón querían inspirar a otras sedes educativas y alcanzar más peticiones y continuar presionando hasta asegurar el cumplimiento de cada demanda. Triunfó, tras varias reuniones de negociaciones, el levantar bloqueo. El movimiento inició con un fuerte apoyo ciudadano, conmovidos por la elegancia y buen manejo de la situación, de los jóvenes que incluso organizaron espectáculos culturales y deportivos durante los días de protesta. Sin embargo, conforme pasaban los días y se advertían los triunfos alcanzados por la masa en protesta, a los días de iniciado se presentó la renuncia de quien dirigió al instituto por 4 años, la ciudadanía empezaba a sufrir los embates de un trafico caótico que convertía calles en avenidas.

Así ocurre con el poder, debemos entender que el poder debe concluir. Debemos pensar que el poder es un momento, pero lo deseamos pensar que es eterno. El poder es una situación no una condición y nos gusta extender sus esfuerzos. ¿Cómo sería el mundo si la gente estuviese segura de que el poder es un momento? Los muchachos enfrentaron la crisis de no dejar el movimiento, y a poco estuvieron de contar ya no con el apoyo social sino con el rechazo ante un movimiento que lejos de obtener resultados parecía entronizarse.

Me gusta pensar en el liderazgo como en un árbol. El poder es un rasgo y consecuencia del liderazgo. Las raíces del árbol son los valores o principios que determinan la altitud y salud de árbol. Aquellos elementos que nos mantienen conectados con la tierra, con el sustento, que nos nutren y en las tempestades nos amarran. Como la raíces, no se exhiben los principios, seguramente cuando se exhiben y se presumen no son verdaderos principios. El tronco es la capacidad, las habilidades y talentos que tenemos para soportar el follaje del árbol que son los resultados. Si el poder es un resultado, es como el follaje, habrá temporadas o estaciones en los que el follaje cae, se vuelve un tapete para otros. Pero si el árbol es sano, si su tronco es suficiente y sus raíces saludables, en el verano resurgirá otro follaje.

Debemos prepararnos a dejar la batalla cuando esto sea lo conveniente. Maquiavelo no escribió nunca “el fin justifica los medios” él manifestó que siempre se debe valorar buscando la opción con mayor virtud. Lo mismo ocurre; saber frenar el apetitito por conquistar es de sabios, no de astutos.

Volver a circular por la avenida antes tomada me recuerda que los movimientos nos enseñan más de la naturaleza humana que los mismos espejos.

El miedo no anda en burro

Hector A. Gil Müller

Hace algunos días el diputado Sergio Gutiérrez Luna abrió una audiencia pública en la cámara de diputados en la que se expuso la necesidad de legislar sobre Fenómenos Anómalos No Identificados. Inició la audiencia con el juramento a la verdad el comunicólogo mexicano Jaime Maussan. Al final de su intervención señaló: “Si son extraterrestres o no, no lo sabemos, pero eran inteligentes y vivieron con nosotros. Deberían reescribir la historia”. Cerrando su intervención y solicitando que México se convierta en el primer país del mundo en reconocer oficialmente la vida extraterrestre. Aún dudamos en la vida inteligente en el más acá ¿qué vamos a suponer en el más allá? Ya México anda en el universo. Las sondas espaciales Voyager, un proyecto popularizado por Carl Sagan y enviadas en 1977 incluyen un disco de oro que contiene imágenes y sonidos de la tierra, entre los materiales que contiene está “El Cascabel” un huapango mexicano escrito por el veracruzano Lorenzo de Barcelata cantada por Antonio Maciel y las Aguilillas con el Mariachi de Pepe Villa. Entre Johnny B. Good, Mozart, Beethoven, Bach, hasta Zampoñas, percusiones y gaitas. Seguimos en la búsqueda de un mariachi interestelar.

Ya estábamos preparados, pensando que la invasión extraterrestre seria distraída por el Cha Cha Chá de Tito Rodriguez el cantautor puertorriqueño que advertía: “los marcianos llegaron ya, y llegaron bailando ricachá”, forma en que se llamaba en marte al cha cha chá. Por cierto, el 2 de julio, que recuerda muy bien Fox, se celebra el día mundial del OVNI. Lo incierto, oculto o desconocido nos causa temor. Un temor que si se deja crecer se convierte en miedo. 

Simultáneamente, mientras se exhibían en el recinto legislativo unos restos traídos desde Perú de unos seres milenarios que si no son aliens serian botargas bastante mal hechas. En un mundo virtual en el que el tiempo pasa o se detiene a diferente velocidad que en el mundo real, Se viralizó la escena de la presentación de los libros de textos del 26 de agosto, en la que Ana María Prieto Hernandez quien presentó el libro de “Nuestros Saberes” y es profesora investigadora de la Universidad Pedagógica Nacional bailaba en medio de su discurso y criticaba la separación entre los de calificación de 10 y los de 5. ¡Peor será cuando se entere que se les dice burros a los reprobados!

Ya sean OVNIS o bailables la política, que es de todos, se vuelve tragicómica. Nuestra exigencia y nuestra diversión se funden cuando las razones dejan de estar en las acciones y se mueven solo las emociones. El miedo no anda en burro, como se supuso en el bailecito, no va despacio.

En la vida enfrentamos miedos que nos traen la ansiedad, como un huésped indeseable que llega para quedarse. La precaución nos hace tomar acciones y el miedo nos impide vivir. La precaución insiste en usar el cinturón de seguridad, el miedo nos impide subir al vehículo. La precaución nos hace tomar acciones para recibir el futuro, el miedo nos quita la opción de llegar a él. El miedo rompe cualquier razón y levanta unos barrotes de una cárcel tan profunda como obscura. No tiene límites el miedo.

A los OVNIS, a la crítica viralizada, al cambio, pero también tenemos miedo al pensamiento diferente, al rompimiento del estado de las cosas y entonces nos saciamos de un baile que demuestra lo innecesario de la pantomima y la ausencia de lo mismo que se predica. Manipular las emociones también es como el miedo, anula la razón.

Página 12 de 30