Arcelia Ayup Silveti

Amo profundamente a mi estado y no puedo evitar sentir rabia y tristeza por lo que pasa ahora en Cuatro Ciénegas, Coahuila. Este bellísimo lugar, uno de los mejores que he visto en mi vida, está ahora en una seria crisis ecológica. Las pozas del Valle de Cuatro Ciénegas se están resecando debido a la explotación ilegal de agua que no ha sido supervisado por las autoridades correspondientes, en el caso específico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua.)


Recordemos que el agua y las rocas de nuestras pozas coahuilenses tienen microorganismos que habitan el planeta desde hace miles de millones de años. Estudiosos serios del tema afirman que este sitio genera más diversidad acuática que todos los desiertos americanos juntos. Que existen más de mil especies diferentes de seres vivos con por lo menos 56 endémicas: 23 tipos de plantas, nueve de caracoles, tres de tortugas y otras más de ranas, escorpiones, culebras y camarones. Destaca la tortuga bisagra, en peligro de extinción y el singular pez ciego. La primera se cierra como bisagra cuando se siente amenazada. 

 

El pez entierra medio cuerpo en la arena para buscar comida. Entre generaciones, ha perdido la vista en las oscuras profundidades de las pozas. 

 

La Poza de la Becerra presenta la termoclina, un efecto físico en el que circula agua fría por el fondo y caliente por la superficie. En 1994, el Gobierno Federal lo decretó Área de Protección de Flora y Fauna. Sin embargo, según Pronatura A.C. declaró que se ha extraído el 82.55 por ciento del agua que se produce anualmente en la región, y que en diez años mermó la mitad del flujo de agua en la zona.

 

Pronatura, la Universidad Autónoma de Coahuila y el Congreso del Estado han alzado la voz ante esta causa vital que demanda nuestra atención. La suma de voluntades es fundamental. Como ciudadanos, no podemos permitir que la voracidad de unos cuantos siga mermando con estas bellezas únicas en el mundo. Es imperante encontrar la balanza entre la preservación de la naturaleza y el desarrollo social y económico sostenibles. Haz valer tu firma en www.change.org. 

 

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