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28Febrero2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Marcos Durán Flores

Marcos Durán Flores

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Lunes, 11 de Noviembre de 2013 08:53

Noche de las estrellas

Marcos Durán Flores

Dogma de Fe

Martes, 29 de Octubre de 2013 08:50

Estamos locos...¿ O qué?

Marcos Durán Flores

Dogma de Fe

Lunes, 21 de Octubre de 2013 07:37

La fórmula para vivir menos

Dogma de Fe

Lunes, 07 de Octubre de 2013 16:41

Pensar diferente

Marcos Durán Flores
Dogma de Fe

Domingo, 22 de Septiembre de 2013 21:13

Los perdedores

Si revisáramos con severidad la historia y cada aspecto de nuestra vida cotidiana, nos daríamos cuenta de que existe una verdad irrefutable: Somos unos perdedores. En México, nuestra historia nacional está repleta de derrotas y derrotados que dejaron una huella imborrable: Moctezuma, Cuitláhuac y Cuauhtémoc, últimos emperadores Mexicas fueron arrasados por Hernán Cortés que con un ejército de 400 hombres entró a la magnífica ciudad de Tenochtitlan, en donde vivían medio millón de habitantes. La revolución independentista de Hidalgo, Allende, Morelos y Aldama fue una derrota militar apabullante y ni uno solo de ellos vivió para cumplir su sueño. Años más tarde, el romanticismo encontrado en la historia de los niños héroes resultaría en vano, pues México perdió la guerra de intervención con Estados Unidos y de paso buena parte del territorio.

Lo mismo sucedió con la invasión francesa, porque después de que "las armas nacionales se cubrieron de gloria" en la Batalla de Puebla, la victoria resultó efímera pues meses después, el país caía derrotado por el ejército francés que impuso a Maximiliano como Emperador. Sucedió lo mismo en la revolución de 1910 con Madero derrotado y muerto en su intento por gobernar una nación hasta entonces ingobernable. Otros héroes sufrieron la misma suerte: Villa fue vencido por Obregón, Zapata por Carranza y el propio Varón de Cuatrociénegas derrotado hasta la muerte, en su empeño de dar cause constitucional a la República.

Pero hay otros aspectos de la vida en que los ejemplos son también abundantes: Cuando un científico, un activista por la paz o un escritor ganan un Premio Nobel, muchos más se quedan en el camino; en una contienda electoral son varios los candidatos que pierden; en un sorteo son miles los que pierden e igual sucede en cualquier competencia deportiva. Incluso hasta en la banalidad de los concursos de belleza encontramos la derrota de muchas y la victoria de solo una.

Aceptémoslo entonces: somos más, muchos más los perdedores que los ganadores y los primeros (o últimos) somos millones. Por supuesto, no se trata de ubicarnos siempre como perdedores, pero lo cierto es que existen en nuestra mentalidad dogmas muy extraños: A nadie le gusta perder pero nos asusta ganar porque es algo fuera de lo común y además con frecuencia nos enfrentamos a una falsa dicotomía: Para ganar, alguien tiene que perder y eso no nos gusta.

Y ese es parte del drama de los perdedores, esos, las mayorías, gente común que como usted y como yo preparados para fallar, fallamos, listos para caer, caemos, y en el afán de saltar, saltamos pero al vacío absoluto, solo para darnos cuenta que la derrota forma parte fundamental de nuestras vidas. A esos hace referencia el escritor Vicente Leñero en su obra "Los Perdedores" quien afirma que esto alcanza tintes heróicos e incluso literarios y dice que aunque "Las cámaras siempre se van con los que ganan, los verdaderos protagonistas son los perdedores".

Por el contrario, la victoria suele emborrachar y llenar de soberbia y arrogancia a tal grado, que incluso algunos, los menos preparados pierden no solo el piso, sino a sí mismos olvidando sus orígenes. A esos que alejados de la humildad con que obtuvieron sus victorias y desafiando la Ley de Gravedad se despegan del suelo, el político mexicano Don Jesús Reyes Heroles los definía de una forma: "Cayó en las alturas".

Pero no todas las derrotas son iguales. Hoy mismo las de carácter deportivo han causado un gran desánimo nacional y nos hacen olvidar por momentos que las victorias que deberíamos alcanzar son en contra de la pobreza, ignorancia, desigualdad, violencia y racismo. Y es que ¿Quién puede poner en duda que nos van ganando la partida?.

Prepararémonos todos para caer, porque eventualmente todos lo haremos, pero no nos preocupemos por caer cuando aún no nos hemos levantado. Aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse para alcanzar el éxito, era la receta que recomendaba Churchill y tenía razón, porque han sido aquellos que aprendieron que en la vida muchas veces es más importante perder que ganar y que no es de los éxitos sino de los fracasos donde se pierde el miedo más grande: el miedo a fracasar.

Twitter: @marcosduranf

Domingo, 15 de Septiembre de 2013 21:27

Un punto azul pálido

Han pasado 36 años desde aquel 5 de septiembre de 1977, día en que la NASA lanzó al espacio la sonda espacial Voyager I. Su misión era explorar y recabar información científica de los volcanes de Júpiter y los anillos de Saturno así como de los los sitios por los que atravesaba en su viaje. La pequeña nave está equipada con una cámara fotográfica y un disco de oro nombrado como “Sonidos de la Tierra” con música, sonidos e imágenes de la diversidad del planeta y un mensaje de paz grabado en 55 distintos lenguajes, dirigido a cualquier forma de vida que pueda ser encontrado. El contenido del disco, fue seleccionado por un comité científico que presidió Carl Sagan.

Fue la propia NASA que anunció el jueves pasado lo que sin dudas es un hito en la historia de la exploración especial: Después de recorrer 19,000 millones de kilómetros viajando a una velocidad de 62,500 kilómetros por hora, el Voyager I se ha convertido en el primer objeto humano en completar un viaje interestelar dejando atrás nuestra burbuja solar, para salir a la heliósfera y adentrarse en el espacio profundo.

Eso me hizo recordar cuando en 1990, ubicada entonces a 6,000 millones de kilómetros de distancia, el Voyager I tomó la fotografía de un "Punto azul pálido": era la tierra. La fotografía inspiró al astrofísico y divulgador científico Carl Sagan a escribir su libro “Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio”. En la página 14 de esta obra, Sagan hace una descripción de la fotografía que por su belleza me atrevó a compartir de forma íntegra:  “Desde esa posición tan alejada puede parecer que la Tierra no reviste ningún interés especial. Pero para nosotros es distinto. Echemos otro vistazo a ese puntito. Ahí está. Es nuestro hogar. Somos nosotros. Sobre él ha transcurrido y transcurre la vida de todas las personas a las que queremos, la gente que conocemos o de la que hemos oído hablar y, en definitiva, de todo aquel que ha existido. En ella conviven nuestra alegría y nuestro sufrimiento, miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas, cazadores y recolectores, héroes y cobardes, creadores y destructores de civilización, reyes y campesinos, jóvenes parejas de enamorados, madres y padres, esperanzadores infantes, inventores y exploradores, profesores de ética, políticos corruptos, superestrellas, «líderes supremos», santos y pecadores de toda la historia de nuestra especie han vivido ahí... sobre una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar.

La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica. Pensemos en los ríos de sangre derramada por tantos generales y emperadores con el único fin de convertirse, tras alcanzar el triunfo y la gloria, en dueños momentáneos de una fracción del puntito. Pensemos en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de un rincón de ese pixel a los moradores de algún otro rincón, en tantos malentendidos, en la avidez por matarse unos a otros, en el fervor de sus odios. Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz. Nuestro planeta no es más que una solitaria mota de polvo en la gran envoltura de la oscuridad cósmica. Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo hasta hoy conocido que alberga vida. No existe otro lugar adonde pueda emigrar nuestra especie, al menos en un futuro próximo. Sí es posible visitar otros mundos, pero no lo es establecernos en ellos. Nos guste o no, la Tierra es por el momento nuestro único hábitat.

Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo. En mi opinión, subraya nuestra responsabilidad en cuanto a que debemos tratarnos mejor unos a otros, y preservar y amar nuestro punto azul pálido, el único hogar que conocemos.”

 

Twitter: @marcosduranf

Domingo, 08 de Septiembre de 2013 21:49

Capitalismo social

El profesor Michael Porter, creador de la teoría de los clusters y uno de los pensadores más influyentes a nivel mundial en temas de negocios y estrategia competitiva, sería infinitamente rico si recibiera un centavo de dólar cada vez que alguien declara que en determinada ciudad o región van a implementar un cluster. Su libro "La Ventaja Competitiva de las Naciones" impreso por primera vez en 1990, ha guiado muchas de las políticas de desarrollo económico de regiones y naciones enteras al hacer una acuciosa investigación sobre este concepto, que como se sabe no se forma por decreto ni mucho menos por voluntarismo. Doctor en economía por Harvard y autor de una veintena de libros, este distinguido académico define a los clusters como una concentración geográfica de empresas e instituciones alrededor de determinado sector económico, que mediante la colaboración han establecido proyectos conjuntos y que resultado de esta interconexión, muchas ciudades y regiones han aumentado su productividad y competitividad, han podido reducir costos y acelerar el aprendizaje y el conocimiento.

Pero en los últimos años, el interés de Porter ha sido el medir el desempeño económico y social de los países por medio del "Índice de Progreso Social", un concepto que busca ir más allá de la medición del PIB (Producto Interno Bruto), que se utiliza comúnmente como el indicador más confiable para conocer los avances económicos de una nación o estado. Alejado de criterios sólo monetarios, esta evaluación mide áreas de salud, educación, medio ambiente, oportunidades y derechos la población y hasta conceptos subjetivos como la felicidad.

Explica la compleja relación entre el progreso social y el desarrollo económico y que la relación entre crecimiento económico y progreso social debe ser vista como una calle de dos vías, porque está comprobado que el crecimiento económico no necesariamente significa progreso social, pero el progreso social siempre será un elemento para la prosperidad económica.

El índice de Progreso Social tiene una definición muy amplia, traducida en tres pilares. El primero analiza las necesidades humanas básicas: casa, comida, agua y aire limpio. El segundo las bases del bienestar, como el acceso al conocimiento y la comunicación, un ecosistema sostenible, y el tercero lo nombra como azar, que tiene que ver con la oportunidad de mejorar al individuo. En cada una de estas dimensiones, hay indicadores específicos que colocados en una matriz con datos precisos de 50 países arrojan los resultados del índice que coloca a Suecia a la cabeza y a México en el sitio 25.

El estudio realizado junto a investigadores de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachussets llega a una conclusión: el desarrollo económico es importante, pero no suficiente para conseguir el progreso social, ya que no se trata de que los que tienen mucho tengan más, sino de que aquellos que tienen poco o demasiado poco tengan más. Y es que la palabra capitalismo utilizada hoy día a rajatabla es casi mal vista, porque existe cada vez más conciencia de que el capitalismo debe ser usado para crear impacto social y que la eficiencia en la economía y el progreso social no deberían ser opuestos. Se trata pues de una especie de capitalismo social si es que esto puede existir algún día.

Porter sostiene que el sector privado tiene una profunda capacidad para impactar los problemas sociales y que incluso existen grandes oportunidades de negocio al satisfacer las necesidades económicas de los que menos tienen como respuesta a los problemas sociales. El Índice de Progreso Social es una herramienta que identifica áreas que debemos destacar y explica porqué países con grandes avances económicos, se atrasan en los indicadores críticos del progreso social. En el caso mexicano, con las infinitas desigualdades existentes entre ricos y pobres, vale la pena recordar la frase del novelista y poeta bengalí y Premio Nobel de Literatura, Rabindranath Tagore, cuando atormentado por su riqueza personal y la pobreza de la India escribió: "Llevo dentro de mí un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás."

 

@marcosduranf

Domingo, 25 de Agosto de 2013 20:26

Final de telenovela

El joven Damian, hijo de un acaudalado empresario, se ha enamorado perdidamente de Leticia, una trabajadora de servicio doméstico de su casa. Se trata por supuesto, de un amor a todas luces imposible, porque además de la diferencia de clases sociales, existe la fundada sospecha de que entre ellos pueden ser ¡hermanos¡. El terrible secreto solo es conocido por su Nana y por un sacerdote católico, que siempre viste de sotana. Damian, caracterizado por el ¿actor? cubano William Levy, no pasa más de cinco minutos de cualquier capítulo sin mostrar su torso desnudo, y enfrenta el odio de un hombre desalmado y una mujer calculadora y fría que se oponen a su felicidad, pero al final y tras vencer enormes adversidades y después de aclarado mediante prueba de ADN que no eran hermanos, los enamorados consuman su amor y viven felices para siempre. El triunfo del bien sobre el mal.

Estos argumentos absurdos y repetitivos, arrasan con el rating televisivo nacional y mantienen en el desasosiego de lunes a viernes a millones de mexicanos. Las telenovelas han creado un efecto pernicioso especialmente en niños y adolescentes, expuestos aun más a escenas de violencia, tráfico de drogas, abuso del alcohol, triángulos amorosos y obsesiones sexuales. Pero a pesar de que el ingeniero Eugene Polley inventó en 1955 el control remoto, una mayoría de mexicanos deciden no cambiar el canal, solo para profundizar entre las familias el resentimiento social y la consolidación de estereotipos de mujeres esbeltas y hombres guapos y ricos como camino para alcanzar la felicidad.

Lejos quedaron los tiempos en que Miguel Sabido, escritor y guionista de telenovelas educativas, como "Ven conmigo", ayudaba con su trabajo a disminuir la tasa de crecimiento poblacional en el México de los setentas. Las telenovelas de carácter histórico como El Carruaje, Los Caudillos, Senda de Gloria, El Vuelo del Águila y La Antorcha Encendida dieron paso a dramones como Los Ricos También Lloran, La Madrastra, Destilando Amor, Teresa, María la del Barrio, Fuego en la Sangre, Corazón Indomable y La Tempestad, y a Miguel Sabido lo sustituyeron Emilio Larrosa, Juan Osorio y Carla Estrada. Hoy día, las telenovelas mexicanas, son productos de exportación tan o más conocidas que la cerveza Corona.

Escalofriantes, por decir lo menos, fueron los resultados de una investigación publicada hace pocos días en algunos medios de comunicación. Elaborada por el Colegio de México, la Encuesta "Cultura Política de los Jóvenes 2012" entre 3 mil 250 jóvenes, de 76 ciudades del país revela información preocupante. Y es que los encuestados, jóvenes de 18 y 29 años no les interesa informarse sobre política en los diarios; apenas el 1% de esta población se han interesado sobre información política en las secciones de los diarios y en cambio, un 34% de estos jóvenes ven la telenovela con mayor frecuencia y un 32% dice que no cuenta con una ideología.

En el caso de la población del sexo femenino que ve telenovelas, el porcentaje llega a más de la mitad. La encuesta indica que dos de cada diez prefieren los noticieros y solo el 3% esta interesado en los contenidos culturales. Además, tres de cada 10 abren el periódico solo para leer la sección de deportes y sólo 0.7% lo hace con el fin de informarse de cuestiones políticas. 5 de cada 10 jóvenes afirma no tener el hábito de leer diarios y 95 de cada 100 está al pendiente de la televisión, donde claro, las telenovelas se imponen, alcanzando tal éxito que nuestros muchos de nuestros buscan para sus vidas un "final de telenovela", encontrado en ellas un referente de vida.

 

A eso debemos de agregar que el resto del su tiempo libre, nuestros jóvenes lo desperdician enterándose en facebook sobre el tiempo en que alguien corrió cinco kilómetros o mostrar que platillo que va a degustar. Todo el conocimiento y formas para aprovechar la televisión, medios electrónicos y redes sociales, para dedicar nuestro tiempo en banalidades. Shakespeare decía que "Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes", pero en este caso las cifras y el resultado de la encuesta en mención nos hacen pensar una sola cosa: Me das miedo México.

Domingo, 18 de Agosto de 2013 21:12

Cuentos de terror

Indígenas, migrantes, pobres, gordos, homosexuales, lesbianas, transexuales, travestis, discapacitados, enfermos y mujeres, sobre todo mujeres. En México discriminamos a todos y por todo. Discriminamos por raza, condición social y económica, preferencia sexual, enfermedades y claro por género. Aplicando prejuicios y estereotipos a nuestros semejantes, olvidamos que la discriminación constituye un ataque al principio fundamental y único de que los derechos de las personas son inalienables. En 1948, tras el holocausto nazi, la ONU adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos que afirma que "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos". Este documento fue ratificado por México, país en donde todos los días y a todas horas millones de personas sufren violencia, pobreza, represión, exclusión y humillaciones.

Todo esto, se confirma en los resultados de la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México 2013 publicada hace unos días y en donde se hace patente que la aversión a los homosexuales es terrible, la misoginia parece que jamás va a ser desterrada y ni que decir del trato a los enfermos y pobres. En esta urbe, conocida como la más avanzada en derechos sociales en el país, 3 de cada 10 personas han sido discriminadas en el trabajo, en la calle, en alguna institución pública, en la escuela y en el transporte público.

El concepto de que "todos somos iguales", esta lejos de ser una realidad pues la discriminación es moneda de curso legal, existiendo grandes sectores de la población que no reconocen a grupos sociales minoritarios ni siquiera como humanos. Ahí esta la joya declarativa de una diputada poblana que la semana pasada durante un foro realizado en esa entidad dijó que “sólo debe considerarse como matrimonio aquellas relaciones en las que los integrantes sostienen relaciones sexuales mirándose a la cara”, porque según ella, esto “no ocurre entre las parejas homosexuales” ni entre los invidentes, quienes tienen relaciones sexuales con la luz apagada; también quienes se vendan los ojos incurren en esta falta. Por más esfuerzos que realice el homosexual pasivo para tener contacto sexual con su pareja, le causará tortícolis”. Aseguró que se basaba sus dichos en el método científico.

El periodista saltillense Quizté Fernández Bonilla, documento para el Semanario de VANGUARDIA una magnifica crónica que le valió obtener el Premio Rostros de la Discriminación, un reconocimiento que otorgan la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

El trabajo de Fernández Bonilla se titulo: "El periodista gay que escribía cuentos de terror", la historia de Mario Prado, un periodista transgénero que se transformó en "Glenda" y que ahora lucha por los derechos de la comunidad homosexual en Saltillo. "Glenda" estudio Periodismo, Letras e  Historia y en el año 1997, hizo públicas sus preferencias sexuales. Vestida de mujer por propia elección, “Glenda” inicia su infierno al ser despedida de su trabajo en un periódico regiomontano y en la calle arrestada y humillada por todos, en especial la policía.

Recientemente, el líder de la Iglesia Católica el Papa Francisco dio señales positivas de estar comprometido con cambiar la postura histórica de esa religión respecto a grupos discriminados como han sido los homosexuales. Al preguntársele su opinión respondió: "Si una persona es gay y busca a Dios, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?". Tal parece que todos somos iguales, pero unos más iguales a otros pues a pesar de que es un cambio de paradigma, la pregunta y la respuesta se quedaron cortas pues quizás muchos de ellos no estén buscando a “Su Dios” por lo que convendría conocer su punto de vista sobre esto.

 

México, un país de gran diversidad social se ha vuelto un lugar en donde se todos los días se vuelven realidad historias como las de Glenda, periodista que de escribir “cuentos de terror” se volvió protagonista no de un cuento, sino de una historia real, una también de terror pero esta impuesta por la discriminación.

Domingo, 04 de Agosto de 2013 21:47

Fotografía 51

A lo largo de la historia existen fotografías que han cambiado su curso, otras que han inspirado a generaciones enteras y otras más que han denunciado lo trágico y mortal que pueden resultar los conflictos armados.

Ahí para la memoria colectiva, está la fotografía de Robert Capa en el momento justo de la muerte del miliciano anarquista Federico Borrell García, durante la Guerra Civil española. Otras más denuncian las atrocidades de las guerras como en Vietnam cuando Eddie Adams captó la ejecución de Bay Lop, miembro del Viet Cong. Una más fue captada por el fotógrafo vietnamita Huynh Công Út con la imagen de la niña Kim Phuc huyendo desnuda del infierno del napalm lanzado por el ejército de los Estados Unidos. Huynh Công Út obtuvo incluso el Premio Pulitzer gracias a este trabajo periodístico.

Entre las fotografías que han inspirado a miles, están las de Alberto Korda a Ernesto “Che” Guevara, una imagen que ha recorrido el mundo y ahora se le encuentra por millones tanto en murales, camisetas y libros o la del fotógrafo inglés Lain Macmillan retratando a cuatro jóvenes cruzando la avenida Abbey Road en Londres en la famosa portada de uno de los mejores álbumes de los Beatles.

Pero ninguna de ellas se compara en importancia y trascendecia como la fotografía 51 tomada por la biofísica y cristalógrafa inglesa Rosalind Franklin, una científica cuyo trabajo e investigación condujo a la comprensión de la estructura del ácido desoxirribonucléico, el ADN, que contiene el secreto de la vida

El ADN es la molécula que guarda y transmite por generaciones, la información biológica de un organismo. El ADN contiene toda la información genética de un ser vivo y una serie de características morfológicas y fisiológicas. Cada uno de nosotros contiene un ADN único y, aunque existen rasgos que nos identifican con nuestra familia o nuestra raza, ni uno solo de los más de cien mil millones de personas que han vivido en este planeta a lo largo de la historia tiene o va a tener el mismo ADN y no habrá jamás nadie igual a usted.

Ahí reside la importancia de la fotografía y el trabajo científico de Rosalind Franklin, una físico-química que obtuvo el grado de doctorado en la Universidad de Cambridge en Inglaterra, quizás el mejor centro de estudios superiores del mundo y que trabajando en el laboratorio con entonces técnicas de difracción de rayos-X, obtuvo la famosa fotografía de la doble hélice del ADN que llevó a los científicos James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins a obtener el Premio Nobel de Medicina en el año de 1962, un suceso considerado como el más formidable evento científico de la historia moderna.

Franklin por sí misma estuvo muy cerca de resolver la estructura del ADN e incluso ha existido por años un acalorado debate en la comunidad científica por considerarse que Maurice Wilkins, entonces su compañero en el laboratorio jamás dio a Rosalind Franklin el crédito, pues el artículo que publicaron él y Crick en la revista Nature no hacía referencia al origen de la información.

Hace unos días la companía Google honró a la científica Rosalind Franklin publicando como imagen central de su buscador, la imagen de esta mujer cuyos descubrimientos permitieron conocer la estructura del ADN. La científica ha sido conocida como “la mujer que no obtuvo el Premio Nobel” por su participación en este suceso. Lamentablemente al momento de ganar el Nobel, ella ya había muerto a causa del cáncer que adquirió con mucha seguridad por la constante exposición a la radiación y el Premio no se otorga jamás post-mortem.

La fotografía 51 es una radiografía borrosa que muestra una cadena de ADN extraído de un tejido de una pantorrilla humana y que mostraba de una vez por todas la estructura de doble hélice de ADN, algo que nos hace únicos e irrepetibles.

Así que si hoy o alguno de estos días siente que no soporta a alguno de lo seres humanos que le rodean, téngale un poco más de paciencia y recuerde la frase de otro gran científico, el astrofísico Carl Sagan: “En la perspectiva cósmica cada uno de nosotros es precioso. Si alguien está en desacuerdo contigo, déjalo vivir. No encontrarás a nadie parecido en cien mil millones de galaxias.”

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