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27Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Marlén Curiel-Ferman

Marlén Curiel-Ferman

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Domingo, 13 de Enero de 2013 21:42

Anécdotas de una Librería

Navegar entre las constelaciones del pensamiento humano se vuelve toda una odisea si se atiene siempre al protocolo, las prisas, los tiempos modernos (que nunca dejan de actualizarse).

Por qué debemos leer, eso es una cuestión personal que ni maestros ni promotores podrían o lograrían definir, pues no es su derecho. La razón de la lectura es personal, está anclada al espíritu mismo de quien concibe el acto de enunciar el acto creador de alguien más, volviéndolo eterno, regresándolo a la vida.

Ahora que estoy aquí en Saltillo, me gustaría contarles poco a poco acerca de los libros que me habitan. De la historia a la antropología, pasando por la filosofía, el derecho, el arte, la literatura, la economía y libros para niños y jóvenes, en mi interior habita una vía láctea del conocimiento humano escrito.

Iniciaré contándoles cómo fue que llegó una chica que llevaba en su abrigo todos los inviernos del mundo. Hay de todo tipo de personas: gente que trae consigo la primavera, parejas que no sueltan el verano, señores que miran a través del otoño. Pero ella, la chica, cargaba con todos los inviernos de todos los tiempos.

Dicen que uno llama a las cosas escritas por antepasados, que se le imantan a uno los libros y los sucesos similares. A ella se le imantó uno de W.H. Auden, llamado Gracias, Niebla.

Lo tomó discretamente entre sus manos, lo hojeó suavemente, como si supiera que los témpanos entre sus páginas de un momento a otro pudieran quebrarse hasta desaparecer. Decenas de sonidos comenzaron a surgir, un mundo puesto en duda por su autor era adornado por el invierno mismo. La chica empezó a leer en voz alta:

Breves (fragmento)

Los accidentes de la Tierra no son fatales,

la oscuridad no apaga el Fuego,

una Brisa no puede ser embotellada

ni el roce desgasta el Agua.

El lenguaje de los pájaros

die muy pocas cosas

pero qué gran significado encierra.

Gracias, niebla (fragmento)

Nuestra tierra es un lugar triste,

pero por esta tregua especial,

tan sosegada y sin embargo tan festiva,

gracias, gracias, gracias, Niebla.

 

Cerró el libro y sus ojos eran como de nieve. Sonreía. Con la prisa, no se percató del separador que cayó al piso, que decía:

 

 “Thank you, Fog se publicó en 1974, al año siguiente de la muerte de W.H. Auden (York, 1907- Viena, 1973).  El autor ya había fijado el título del libro y la dedicatoria, pero no estaba concluido. Contiene poemas que Auden escribió tras dejar Nueva York en la primavera de 1972.

“Auden es considerado como un renovador de la poesía en inglés, a la               que aporta versatilidad, lenguaje coloquial, naturaleza y reflexión humana. Es considerado el sucesor de T.S. Elliot por la fuerza de su escritura y el desenfado con el que logra cristalizar armonías silábicas en torno a los grandes temas de la humanidad”.

Sé que ella regresará. Se llamaba Diciembre. Espero que vuelva con muchos de ustedes, traídos por la bondad de la niebla.

Gracias, Niebla (poemas últimos). W.H. Auden. Traducción y nota de Silvia Barbero Marchena. Editorial Pre-textos, Colección “La Cruz del Sur”. Argentina, 2000.

 

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