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25Mayo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Francisco Tobias

Francisco Tobias

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Miércoles, 25 de Febrero de 2015 16:57

La Batalla de La Angostura

Francisco Tobias

Lunes, 07 de Octubre de 2013 16:53

Don ‘Chencho’ Aguirre

En esta ocasión te platico sobre José Inocencio Aguirre Oyervides, quien se convirtió en icono del comercio aquí, en esta bella ciudad de Saltillo.

Domingo, 29 de Septiembre de 2013 21:13

Al maestro, nuestros recuerdos

En esta ocasión te platico sobre la forma muy particular de un maestro de esta bella ciudad de Saltillo para enseñar, quien llevaba por nombre Francisco Ricardo Ramos. Su método, en el año 1828, era muy controvertido y llegó a levantar polémica; sin embargo, su sistema funcionaba, Francisco, el maestro, implementó el método de aprender jugando, algo avanzado para aquella época.

Tanto fue el avance de sus alumnos que el Ayuntamiento de Saltillo de aquel entonces, propuso buscar más maestros como Francisco.

Su método consistía en que a través de juegos los alumnos aprendieran a leer y a escribir, aprendían a pronunciar la letras con dados y el mejor de la clase ayudaba a sus compañeros con la pronunciación, cada dado tenía las letras en mayúsculas y minúsculas.

También el mejor de la clase le ayudaba a dividir las palabras en sílabas con cartones, este sistema demostró que el aprendizaje no sólo jugando, sino con participación de los niños, era mucho mejor que el método tradicional de la época.

Cada niño contaba con un cajón de arena y sobre ella escribían con sus dedos, más adelante, para evitar se ensuciaran, les otorgó un carrizo y un tintero de agua, donde mojaban el carrizo y sobre la arena marcaban las palabras que les enseñaban.

Su primera clase era sobre pronunciación, después escritura, en la tercera lección aprendían sobre urbanidad y a la postre religión, y política al final, al término de estas clases recibían explicaciones sobre gramática, ortografía y caligrafía.

Francisco sabía que la mejor manera para enseñar no era a través de la dureza característica de aquellos tiempos, sino que con paciencia y diversión los resultados saltaban a la vista.

Así es, en Saltillo, en esta bella ciudad a inicios del siglo 19, ya aplicábamos métodos de enseñanza modernos y, Francisco, el maestro, se adelantó a la época. Un maestro como muchos de los que tenemos en Saltillo y a ellos vale la pena presumir y recordar.

 

Twitter: @franciscotobias

Domingo, 22 de Septiembre de 2013 21:45

El vino perdido

En esta ocasión te platico de Salvador Agundis, quien era avecinado en esta bella ciudad de Saltillo, cuando se llamaba Villa de Santiago de Saltillo, a principios del siglo XVIII, año de 1704 para ser precisos, trabajador de Alonso de Cepeda, Salvador era un mulato libre y el capitán José González lo acuso por el delito de abuso de confianza, ante la autoridad de la villa representada por José de los Santos Coy.

El motivo de su acusación, fue un faltante de vino que le encargaron, pero te platico la anécdota:

El capitán José González le pidió a su cámara y compañero de armas, capitán Alonso de Cepeda el favor de enviarle a su hermano Manuel 2 barriles uno lleno con aguardiente y otro con vino a Real de Minas de los Leones.

Salvador Agundis mayordomo de Alonso fue el encargado de ir por los barriles a casa del capitán González, Salvador le advirtió al capitán que en caso de que se quebrara, vaciaba, o una mula tiraba uno de los barriles, el no podría responsabilizarse por el preciado liquido.

Durante su trayecto a Real de Minas de Leones, se topó con Manuel González, destinatario final de la carga, quien le pidió le entregara la carga espirituosa a José de la Garza.

José de la Garza al llegar a Real de Minas de los Leones se percató de que el barril de vino no estaba lleno, que estaba medio lleno o más bien medio vacío de su capacidad.

Agundis al verse acorralado por la circunstancia declaró que al pasar por la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, el sargento mayor Francisco Baéz de Treviño, tomó del barril, para el festejo de la santa misa, medio barril de vino. Cosa que parecía muy extraña, ya que Salvador no supo decir si se lo habían pagado o bien lo habían tomado por la fuerza.

Al ver los hechos José González lo denunció ante las autoridades y alegó que seguramente Salvador vendió el vino y se quedó con el dinero, o bien que se había bebido por lo que exigió el pago del faltante que nunca llego a las manos de su hermano Manuel.

 

No se sabe realmente que pasó con el vino, pudo haber sido vendido o bien pudo haber sido bebido, eso sólo Salvador lo sabe, secreto que se fue con él al camposanto, pero seguros debemos de estar que en caso de ser vendido repuso el vino en dinero, y en caso de haber bebido, seguramente se arrepintió de lo caro que le costó echarse unos tragos de vino, ya que con seguridad los tragos de aguardiente hubiesen sido más baratos.

Twitter: @franciscotobias

Domingo, 15 de Septiembre de 2013 21:47

El preso y sus grilletes

En esta ocasión te platico de Antonio Osuna, quien estuvo preso en la cárcel de esta hermosa ciudad, y quien pidió a las autoridades un trato digno, exigiendo que le fueran retirados los grilletes que lo ataban a su celda.

Antonio estaba preso por el delito de asesinato y era considerado una persona muy peligrosa aun dentro de la prisión, motivo por el cual estaba encadenado a su celda. No se encuentra registro alguno de a quién asesino o con cuántas vidas terminó.

Corría el año 1829 y Antonio, alegando que ya tenía dos años con fuertes dolores de reumas y una úlcera en su pierna derecha, pidió ser liberado de los grilletes, afirmaba cual si fuera un experimentado galeno, que los dolores reumáticos eran producidos por la frialdad de sus cadenas, haciendo énfasis en que sus dolencias, día tras día, aumentaban y que no contaba con la atención médica ni el medicamento necesario para tratar sus males.

Las autoridades, dudosas de lo dicho por Antonio, llamaron al médico de la ciudad, llamado Samuel Allen, quien juró por Dios y la Santísima Cruz, afirmar o en su caso desmentir los padecimientos de Antonio, el preso.

Para sorpresa de las autoridades, el doctor Allen dio testimonio de que lo que decía Antonio era verdad, y dictaminó que era imperante retirarle los grilletes, ya que éstos eran la causa de su enfermedad y, de seguir atado a sus cadenas, empeoraría su estado de salud y terminaría con la vida del preso.

Antonio logró su objetivo, las autoridades le retiraron los grilletes, pero aumentaron la vigilancia sobre él, ya que era un preso de alta peligrosidad y nadie quería que escapara.

Una anécdota de esta bella ciudad de Saltillo cando corría el año de 1829, en la cual un preso pidió cuidados para su salud, lo que hizo que, aunque fuera en la propia cárcel, pudiera andar por aquí y por allá sin grilletes, logrando librarse del sufrimiento y de la frialdad de las cadenas, pero no de las gélidas paredes y barrotes de la penitenciaría.

 

Twitter: @franciscotobias

Domingo, 08 de Septiembre de 2013 22:04

Guadalupe González Ortiz

En esta ocasión te platico sobre una mujer ejemplo del carácter de las mujeres saltillenses, quien nació en esta tierra benigna cuando daba inicio nuestra revolución, en el año de 1910, hago referencia a Guadalupe González Ortiz.

Mujer con ganas de estudiar y sobresalir, ejemplo de ello es el haber egresado en 1928 de la Escuela Normal del Estado y posteriormente de la Normal Superior.

Guadalupe fue profesora en las emblemáticas escuelas Miguel López, y Coahuila, pero sus conocimientos y sus deseos de enseñar la llevaron también a la Escuela Federal del ejido La Angostura.

Indiscutiblemente su vocación social la llevó a trabajar junto a su esposo José Maldonado Rivera en las zonas indígenas de Oaxaca, Hidalgo y Guanajuato, así como en la Sierra Tarahumara del estado de Chihuahua.

Para mediados del siglo pasado, gracias a su entusiasmo por la enseñanza, participó en la fundación de la Escuela Preparatoria Nocturna y de la Escuela de Trabajo Social, hoy ambas pertenecen a nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma de Coahuila, además fue catedrática de la Escuela Normal, su alma máter.

Guadalupe González fue integrante de la comisión que solicitó al Congreso de la Unión el derecho a votar para las mujeres el 17 de octubre de 1953.

Destacó en la dirigencia de la Asociación Nacional Femenina Revolucionaria, en el estado, Doña Guadalupe siempre fue coherente con sus principios revolucionarios, siempre con el compromiso revolucionario hacia sus hermanas de género.

Guadalupe González Ortiz fue un parteaguas en la vida política de Coahuila, su vocación política la llevó a ocupar puestos antes inimaginables para las mujeres, logrando ser la primera regidora mujer en el Ayuntamiento de Saltillo de 1955 a 1957, y diputada local de 1961 a 1964, siendo la primer dama en ocupar de dicho cargo de elección en nuestro Estado de Coahuila.

Desde el año 2003, en conmemoración del 50 Aniversario del Derecho a votar para las mujeres, el H. Congreso del Estado de Coahuila, instauró la Presea Guadalupe González Ortiz, para reconocer en vida a aquellas mujeres que sobresalen en el quehacer político y social de nuestro estado.

 

El año 2007 fue el de su partida, seguramente donde quiera que ella se encuentre estará luchando por la igualdad entre la mujer y el hombre, Guadalupe González Ortiz una saltillense, como muchas otras y que vale la pena presumir.

@franciscotobias

Domingo, 01 de Septiembre de 2013 21:29

La momia y el barbero

En esta ocasión te platico cuando el 1 de marzo de 1910 aquí, en esta hermosa ciudad de Saltillo, se encontró una momia, sí, una momia; es decir, un cadáver en perfecto estado de conservación, esto, según los registros de la época. El descubrimiento fue hecho por el administrador del panteón y quien fue el responsable de dar parte a las autoridades, por cierto, lo realizó con un aviso de ocasión.

Lo peculiar del hallazgo no sólo fue la momia, de hecho la impresión por su perfecto estado no fue lo que llamó la atención, sino que a su lado se encontraba el cuerpo de otro hombre, con un hoyo de bala en el lado derecho de su cráneo, al parecer era un barbero, porque en sus ropas se encontraba una navaja de barba, tijeras, peine, una caja de polvo, brocha y hasta un frasco de perfume.

Los dimes y diretes no se hicieron esperar, los vecinos hablaban y las autoridades especulaban; el chisme fue una noticia en las sobremesas de esta ciudad, en cantinas y cafés, después de la misa o en el rosario. Los rumores sobre el misterioso hallazgo fueron muchos, pero el rumor más fuerte fue que la momia se trataba de un noble señor de esta ciudad, y que su criado, siguiendo sus pasos, decidió suicidarse para seguir sirviéndole en la otra vida.

El caso del misterio del cuerpo y la momia nunca fue resuelto, ni las autoridades ni los avecindados de esta ciudad pudieron resolverlo. Ante el hecho de que no se daba punto final al asunto, el administrador del panteón decidió colocar a la momia y la osamenta en el hoyo, pero no se atrevió a separarlos, y así el barbero seguirá sirviéndole para la eternidad, no vaya ser que el noble señor necesitase una manita de gato, un corte de pelo y una arreglada de bigote, no fuera que le dieran ganas algún día de salir a pasear.

Nadie recuerda el lugar donde reposa la momia, si alguien se anima, podríamos ir a buscarla y así conocer al noble señor y su barbero; lo que me llama la atención es que si fue suicido, estaba el cuerpo, estaba la bala, estaban sus utensilios, pero, ¿dónde rayos estaba la pistola?

Así es, estimados saltillenses, en esta hermosa ciudad de Saltillo, en 1910, se encontró una momia, la cual fue una momia muy particular, una momia a la que le gustaba el buen vestir y el verse bien arreglado, es por ello que a su lado nuestra momia saltillense tenía a su fiel barbero para que le sirviese para la eternidad.

 

@franciscotobias

Domingo, 25 de Agosto de 2013 20:47

Manuel Acuña

En esta ocasión te platico de Manuel Acuña, quien nació el 27 de agosto de 1849, fecha en la cual esta bella ciudad de Saltillo vio nacer al poeta que hoy recordamos por su “Nocturno a Rosario”. Manuel ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria ubicada en el Colegio San Idelfonso en 1865, y para 1868 ingresó a la Escuela Nacional de Medicina, en la Ciudad de México, él quería tener la profesión de médico, pero fue poeta por dedicación y amor.

Manuel Acuña fue un severo crítico de la marginación femenina y de la hipocresía de la sociedad, su obra teatral “El Pasado”, así lo refleja.

Acuña fue partícipe en la fundación de la Sociedad Literaria Nezahualcóyotl, en recuerdo al rey poeta de Texcoco. Participó además en periódicos y revistas renombrados de la época, como “El Renacimiento”, “El Libre Pensador” y “El Federalista”.

¡Por supuesto! Sus hermosos versos cautivan a cualquiera, leerlo es un placer, la melancolía lo acompañó en cada letra, en cada verso.

Hasta a la Patria le escribió, su amor a ella en rima y prosa plasmó:

“Al acercarme ante este altar a la victoria donde la Patria y la Historia contemplan nuestro placer, yo vengo a unirme al tributo que en darte el pueblo se afana”.

Qué hermoso hubiera sido

Vivir bajo aquel techo… le dijo a Rosario.

Iba llorando La Ausencia

Con el semblante abatido… le escribió a Lola

No vaya usté a rendirse

Ante el ruego o las lágrimas… le aconsejó a Asunción

Y dijo Adiós, después de que el destino me ha hundido en las congojas.

Su obra no fue extensa, pero en ella Acuña plasmó un romanticismo que pocos pueden mostrar, una pasión que invade a cualquiera que lo lee.

Manuel Acuña murió con su propia mano, la melancolía lo invadió y la tragedia se presentó.

El 6 de diciembre de 1873 murió Manuel Acuña, una sola bala bastó para terminar con tan ilustre vida, un sólo disparo cegó la vida del poeta saltillense, quien a la edad de 24 años se suicidó por su amor a Rosario, siendo así como su pluma dejó de escribir y con ello nació un inmortal de la literatura mexicana.

Grandes hombres y mujeres lloraron su partida, su sepelio llenó la plaza Santo Domingo, reunió a literatos, científicos, pensadores, obreros, músicos, actores y gente que deseaba darle su último adiós. Hoy sus restos descansan en la Rotonda de los Coahuilenses Ilustres aquí en Saltillo.

 

Leamos a Manuel Acuña, un poeta que esta tierra hermosa de Saltillo al mundo dio, otro saltillense, como muchos otros que hay y que vale la pena presumir.

Lunes, 12 de Agosto de 2013 08:19

Zugspitz–Artisten en Saltillo

En esta ocasión te comento que nuestra bella ciudad de Saltillo se encontraba a la expectativa, un espectacular evento captaba la atención de los saltillenses, un espectáculo maravilloso de sensación única, así fue presentado en su tiempo. Hora y media de show en la cuerda floja, los cables medían 96 metros, aproximadamente, de largo desde la catedral de Santiago hasta el Palacio de Gobierno, que en ese tiempo contaba sólo con dos pisos.

La cita fue el sábado 19 de diciembre de 1953, a las 7 30 de la noche, el costo fue de 3 pesos por adulto y de un peso por niño. Un evento organizado por la cerveza Cruz Blanca y patrocinado por la Defensa Nacional y el Municipio de Saltillo.

El espectáculo consistía en subir, recorrer los cables y bajar, eran dos cables, uno de ida y otro de regreso.

El recorrer la cuerda floja era el reto, ¡ah! pero uno de los número y el más emocionante, no era a pie, sino en motocicleta, un escuadrón alemán era el encargado de realizar tal hazaña, un evento de talla internacional en el corazón de nuestra hermosa ciudad. El camino de la muerte estuvo en Saltillo. La compañía, de origen alemán, se llamaba Zugspitz-Artisten, cuyo primer nombre era en honor a la montaña más alta de Alemania, ubicada en los Alpes Calizos del Norte y es la frontera natural con Austria.

Los boletos se podían adquirir en la calle de Xicoténcatl y V. Carranza, hoy Pérez Treviño, ahí donde estaba ubicada la distribuidora de cerveza Cruz Blanca. En esos años los números telefónicos eran de tres dígitos, y en el número 6-13 negro, podías separar las entradas además, por supuesto, pedir la cerveza.

A esa hora, en diciembre ya oscurece, por ello se usaron reflectores, para que todos los asistentes pudieran apreciar el espectáculo.

Se notificó que el tráfico de las calles aledañas serían cerradas para evitar accidentes, la emoción de los saltillenses no se escondía, estábamos a la expectativa de una emoción que se balanceaba en la cuerda floja, entre morbo y miedo, seguramente más de una persona pagó sus 3 pesos para ver si alguno de los experimentados acróbatas erraba y caía.

La admiración de los saltillenses fue total, el llamado Espectáculo Maravilloso de Sensación Única asombró a todos los presentes, el evento, un éxito, y Saltillo, esta bella ciudad, sobrevivió al camino de la muerte.

Domingo, 04 de Agosto de 2013 21:19

El Trenazo

En esta ocasión te platico sobre un día triste, un día en el cual, el terror se apoderó de Saltillo, olvidarlo no se puede, era el 5 de octubre de 1972 cuando un trenazo acabo con vidas saltillenses que hoy todavía recordamos y amamos.

La locomotora 8405 – 08 Norte con sus 16 furgones de pasajeros, provenían de Real de Catorce, los pasajeros habían asistido a la peregrinación en honor a San Francisco de Asís.

Su arribo programado estaba para las 21:00 hrs pero la salida se retrasó, por una revisión, “ya venía mal” desde que salió el 2 de octubre de esta bella ciudad de Saltillo rumbo a Real de Catorce. Decidieron, sin embargo, partir de regreso, a las 23 horas con 25 minutos del día 5, pasando el llamado Puente Moreno, ubicado a escasos kilómetros de esta hermosa ciudad, sin frenos, descarriló el “tren peregrino”.

Los operadores del tren fueron a los tribunales, 9 años le dedicaron a demostrar su inocencia, investigaciones posteriores al accidente confirmaron que no fue responsabilidad de los operarios, los furgones se encontraban en mal estado y los frenos habían sido reportados con fallas. Se comprobó por empleados de Ferrocarriles de México que el pesado mastodonte no contaba con balatas por ello el frenado del tren fue imposible.

Ese día, los saltillenses se presentaron a ayudar, el olor a sangre y gritos de dolor, fuego, fierros retorcidos, no lograron mermar la solidaridad de los ciudadanos de Saltillo, estudiantes de la Narro los primeros en llegar, alumnos de la Universidad de Coahuila, policías, bomberos, ejercito, Cruz Roja cuya presidenta honoraria era la Profesora Eloísa Gutiérrez, prestaron sus manos y sus fuerzas para rescatar ya sea alguien vivo o el cuerpo de un caído.

Murieron más de mil peregrinos, se rescataron 250 cuerpos, muchos reclamados, otros no, pues toda la familia pereció, otros muchos encontraron su tumba precisamente ahí, donde sucedió la desgracia por ello las autoridades decidieron tapar el lugar y que ahí muchos descansaran en paz.

Alrededor de 213 personas sobrevivieron, muchos hoy en día pueden contar la historia que quisieran borrar de su mente. Una historia que no debió de haber sucedido.

No debemos olvidarnos que un error humano costó vidas, vidas saltillenses.

 

Este año se cumplen 41 del fatal accidente, un acontecimiento que entristece a los saltillenses, un hecho que nubla a Saltillo cada 5 de octubre, haya o no haya sol, el cielo de Saltillo es gris.

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