Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

16Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Francisco Tobias

Francisco Tobias

URL del sitio web:

Domingo, 28 de Julio de 2013 21:09

El enamorado

En esta ocasión te platico que corría el 11 de agosto de 1704, cuando fue aprehendido por las autoridades de la Villa de Santiago del Saltillo, Rodrigo de Cepeda. El motivo de su prisión fue el amor; por enamorado su condena fue la cárcel.

Rodrigo, quien traía siempre en jaque a las autoridades por inmoral, era el fiestero y mujeriego de la villa, un seductor; dicen que don Juan Tenorio le quedaba corto.

Se le acusó de tener ilegítimos amores con una muchacha de la villa, omitiendo el nombre de ésta para guardar su fama. Denuncias hubo varias en días anteriores, para la autoridad no bastaron los 6 días en prisión, ya que también Rodrigo tuvo que pagar la multa de 2 marcos de plata, “por hallarse en el estado con una mujer”.

Pero las cosas no quedaron ahí, al cabo de 7 meses Rodrigo volvió a las andadas, fue sorprendido infraganti en la casa de Juan de Morales, con una de sus hijas, pero ahora para salvarse de caer en prisión, alegó consentimiento de las dos partes para contraer matrimonio, se dice que la gente decía: “Cambió una prisión para entrar a otra”.

Al parecer Rodrigo no entendía.

La autoridad ya no creía en Rodrigo, en muchas ocasiones aseguró cambiar su conducta, se dudaba que sentara cabeza, por lo que le impusieron como requisito para casarse permiso del Obispo, sólo había un problema, el obispado estaba vacante, pero, no se libró de su nueva prisión. Ante la ausencia de obispo alguno tuvo que presentar un fiador, porque en su palabra no confiaban, para contraer nupcias con la muchacha.

Rodrigo, personaje saltillense de corazón alegre, tanto, que enamorarse le costó su libertad en más de una ocasión, y la última vez prefirió cambiar las frías paredes de una prisión temporal por una cadena perpetua, hasta que la muerte los separó o, mejor dicho, hasta que la muerte lo liberó.

 

Soy tu amigo Francisco Tobías, hasta la próxima.

Domingo, 21 de Julio de 2013 23:18

El zorro plateado

En esta ocasión te platico de un personaje nacido el 18 de marzo de 1953, en la pequeña arena de los comerciantes en pequeño que se encontraba ubicada en la zona centro de esta bella ciudad de Saltillo, ahí en la calle de Allende, antes de llegar a Álvarez, ahí en ese lugar, específicamente en el vestidor, antes de iniciar su primera batalla, nació y fue bautizado el Zorro Plateado.

Su primera lucha fue contra el Príncipe Odín, inició su carrera profesional desde abajo, pero al demostrar su calidad luchística, de manera vertiginosa subió hasta llegar a participar en luchas estelares.

Su máscara era igual que la del famoso Santo, el Enmascarado de Plata. Cuando el Santo llegó un día a Saltillo, comentó que lo empezaron a confundir con el Zorro Plateado ya que, de hecho, físicamente eran muy parecidos, el luchador saltillense le explicó el motivo, expresándole que usaba la máscara de El Santo, por lo que el ídolo le autorizó que usara su careta con la única condición de nunca suplantarlo, textualmente le dijo: “Tú eres el Zorro Plateado y yo soy El Santo”. En su primera presentación en Saltillo, el Hijo del Santo le dijo al Zorro Plateado: “Si mi papá lo autorizó, que siga adelante”.

Don José Aguirre Quirino, que era el nombre de pila del luchador, trabajó en el banco Mercantil de Monterrey, cuya ubicación estaba en la calle Abbot, desempeñándose como cajero general.

El Zorro Plateado, en 50 ocasiones expuso su máscara, entre sus trofeos se encuentra la cabellera del Bulldog, sí ese, el de la canción, pero además llegó a compartir el ring con El Santo, El Cavernario y Blue Demon.

Conocido en todo el norte del país, Saltillo, Laredo y Monterrey, sus plazas favoritas; campeón de peso Ligero de Saltillo y de peso Medio, así como de Semicompleto del Topochico de Monterrey, cinturones que nunca perdió.

Muchas veces, al concluir su lucha, fue sacado en hombros de las arenas, un hombre respetuoso de la lucha libre y de todo lo que encuentra alrededor de ella, su última lucha en Saltillo fue en 1993, y su despedida final en Dallas, Texas, ese mismo año.

Padre de 4 hijas y un hijo, quien lleva el peso del legado del Zorro Plateado, hoy 3 nietos siguen sus pasos, el Zorro Plateado Jr, el Kikapú y el Kikapú Jr. Don José Aguirre Quirino se desempeñó como comisionado de Box y Lucha Libre en Saltillo desde el año 2003 hasta sus últimos días.

La vida le aplicó un martinete y su tercera caída fue el 20 de agosto del 2011, don José Aguirre Quirino dejó de existir para dejar en Saltillo la Leyenda del Zorro Plateado que, entre llaves, candados y máscaras vivirá para siempre.

 

Don José Aguirre, el Zorro Plateado, un personaje de esta bella ciudad de Saltillo que, como muchos otros, vale la pena presumir.

Domingo, 14 de Julio de 2013 21:24

Capitán Lemuel Burcíaga

Hola soy tu amigo Francisco Tobias y en esta ocasión te platico de un Saltillense por adopción, quien nació el 21 de mayo de 1924, me refiero a Raúl Lemuel Burcíaga Rodríguez. Quien curso sus estudios de educación básica en la vecina ciudad de Monterrey, y se tituló como topógrafo, pero su verdadera profesión y pasión la encontró en los servicios castrenses

En 1940 Lemuel Burcíaga se incorporó al Ejercito Mexicano en el Octavo Regimiento de Caballería, alcanzando el Grado de Capitán,  cursó estudios en la Escuela Militar de Transmisiones, en la Escuela de Especialistas de Armamentos y en el Centro de Aplicaciones para los Oficiales de las Armas, tanto fue su pasión por el Ejército Mexicano que hasta estudio como piloto aviador.

La lealtad y honestidad eran rasgos fundamentales en su servicio público como lo demostró cuando se desempeñó como agente fundador de la dirección federal de seguridad o bien como delegado en Coahuila y Chihuahua de dicha dependencia, sin olvidar que también fue subcomandante de la policía en la ciudad hermana de Torreón y por supuesto como director de la Policía y Tránsito de Coahuila.

El actuar del Capitán Lemuel sigue siendo ejemplo de un hombre entregado a su trabajo y valiente en la ejecución del mismo. Distinguiéndose siempre por su buena educación.

El 26 de mayo de 1977, el Capitán Lemuel se encontraba en Meza de Arizpe, aquí en esta bella ciudad de Saltillo, evitando una invasión a predios particulares, cuando fue informado de la fuga de 4 reos de la Penitenciaria de Saltillo, por lo que sin titubeó alguno decidió incorpórense a la búsqueda y persecución de los delincuentes.

Los prófugos habían tomado como rehén al Lic. Camacho, quien  se desempeñaba como director del penal. Al dar alcance a los delincuentes en la guardarraya de Coahuila y Zacatecas, se atrincheraron en la caseta fiscal de Rocamontes.

En pleno enfrentamiento, en que participaron militares del destacamento de Concepción del Oro, Zac, policías federales y estatales de Coahuila, comandados todos por el Capitán Lemuel, el Lic. Camacho grito “Lemuel sé que estas, ayúdame, por favor, ayúdame”, ante esta situación y al saber del peligro que corría su amigo, el Capitán tratando de hacer uso de sus dotes natos de negociador, se acerca, dando la espalada a la caseta, momento en el cual uno de los delincuentes saca su arma, disparando el artefacto y con ello una bala llena de miedo y traición atravesó el abdomen del Capitán. Camacho ya había sido cobardemente ejecutado.

El Capitán corre herido hacia los policías y es trasladado en helicóptero a Saltillo, antes de subir a la aeronave  dio la que sería su última orden: “fuego a discreción”

El 9 de junio de 1977 termino el camino terrenal del Capitán Lemuel, pero no así su ejemplo y legado.

Un militar de tiempo completo, un estricto y amoroso padre, quienes lo conocieron después de 36 años de su partida presumen de su amistad, un hombre libre y de buenas costumbres capaz de arriesgar la vida por sus semejantes.

En el año 2007, 30 años después de perder la vida de manera heroica, el ayuntamiento de Saltillo le entregó la Presea Saltillo Post Mortem.

Siempre leal a sus principios, siempre entregado a su trabajo, a su familia y a la nación, así era el Capitán Lemuel, un saltillense que como muchos otros, vale la pena presumir.

Avisos de Ocasión

Vendo casa de grandes dimensiones. Se ubica en la planta de esta villa y da al frente con la Calle Real y al fondo colinda con la del Cerrito. Tiene cuartos para ambos lados. La venta será por 800 pesos.

Atentamente Francisco de Furunderana.

Gracias por acompañarme soy tu amigo Francisco Tobias

Domingo, 07 de Julio de 2013 21:12

Saltillo cosmopolita

Hola soy tu amigo Francisco Tobias  en esta ocasión te platico de cómo era Saltillo a finales del XIX. Esta bella ciudad ya en aquella época era una localidad de talla internacional, según el censo de 1896 ya 63 extranjeros, entre ellos, estadounidenses, españoles, italianos, franceses, austriacos, chinos y un escoses, habían decidido vivir en nuestra hermosa ciudad para probar suerte con los negocios.

Pero, ¿cuáles fueron los motivos para venir a establecerse en Saltillo? La puesta del tren y la instalación de la energía eléctrica, además del clima benigno y ubicación geográfica.

Esta bella ciudad de Saltillo ofreció un excelente lugar para vivir y para hacer negocios, su gente hospitalaria y trabajadora también fueron indiscutiblemente un factor importante para que los ojos de extranjeros pusieran su vista en nuestra hermosa ciudad.

Al ver que cada vez más extranjeros llegaban a nuestra ciudad, los saltillenses nos empezamos a preocuparon por aprender otros idiomas que nos permitieran hacer negocios con los nuevos vecinos, por ello la Escuela Normal para Profesores empezó a impartir clases inglés y francés a sus alumnos, pero además los vecinos dimos un buen recibimiento al colegio Inglés que se instaló en Saltillo.

También fue necesario abrir más carreras técnicas porque se sabía en ese tiempo, que el avance de la tecnología era ya imparable, imparable como lo somos los Saltillenses.

Saltillo, era ya una ciudad cosmopolita a finales del S. XIX, en crecimiento franco, nuestra hermosa ciudad, era ya un punto de referencia en México y el mundo entero, una ciudad lista para seguir creciendo y lista para seguir dando la bienvenida a extranjeros y mexicanos.

Saltillo tiene hijas e hijos nacidos en nuestra tierra y de quienes nos sentimos orgullosos, pero esta misma tierra, adoptó a mujeres y hombres de otras latitudes del mundo, personas sin las cuales el Saltillo de hoy fuera imposible describir.

Avisos de ocasión

Aproveche, por solo trescientos veinticuatro pesos, vendo un esclavo corso atezado, con dos señales en las corvas. Se llama Pascual de la Cruz. No le aseguro sus vicios, ni enfermedad pública u oculta. Interesados acudir con Nicolás Guajardo. Presbítero de esta villa. Anuncio publicado el 9 de febrero de 1709.

 

Gracias por acompañarme, soy tu amigo Francisco Tobias.

Domingo, 23 de Junio de 2013 20:44

El apedreado

En esta ocasión te platico que el 3 de mayo de 1702, un vecino de la Villa de Santiago de Saltillo, cuyo nombre era Cristóbal Saucedo, caminaba de noche, cuando a lo lejos vio sombras de un par de personas, a quienes les preguntó en 3 ocasiones quiénes eran, y al no obtener respuesta, lanzó 3 piedras, dando certeramente en la cabeza de una de las personas que se escondían en las sombras de la noche, descalabrándola.

Al siguiente día don Cristóbal, como todo un caballero que era, se presentó ante la autoridad para entregarse por lo sucedido y contó la historia.

Señaló que al salir de su casa por la noche para acarrear a unas bestias, se percató que dos figuras humanas se encontraban en un “acto deshonesto”, por lo que decidió preguntarles sus nombres, y al no tener respuesta decidió lanzar las piedras, momento en el cual uno de ellos se echó a correr, por lo que don Cristóbal subió a su caballo para darle alcance, por la casa de Mateo Saucedo, su hermano. El hombre que huía resultó ser Juan Galindo, de apenas 19 años de edad e hijo del Alcalde Mayor de esta Villa de Saltillo.

Al regresar, comentó don Cristóbal, se topó a la mujer con la que estaba el joven Juan, y resultó ser su hermana, sí, la hermana de Cristóbal, quien era casada, que al momento que llegó en donde estaba ella, vio que se acercaba su marido y prefirió guardar silencio del hecho ya ocurrido.

El padre del herido lo primero que hizo fue pedirle al médico Juan Antonio García, reconociera la herida de su retoño. El doctor declaró que era una herida por encima de la oreja y que no podía asegurar si la herida era mortal hasta pasadas las 24 horas.

El joven Juan Galindo negó lo sucedido y dijo que ignoraba por qué había sido atacado por su victimario.

Vistas las declaraciones, la autoridad decidió dejar en libertad a don Cristóbal, condenándolo a pagar las costas judiciales, pero ordenando que se pusiera silencio en el caso.

Sólo en Saltillo pasan anécdotas como ésta, donde el que nunca se enteró de lo sucedido fue el marido.

Gracias por acompañarme, soy tu amigo Francisco Tobías.

 

Domingo, 16 de Junio de 2013 20:11

Don José y Beto el muñeco

En esta ocasión te platico que un día de 1992 una figura, para aquel entonces desconocida, rondaba las calles de V. Carranza e Hinojosa, ahí en el crucero del Seguro 2, desde ese día Beto invadió las calles para beneplácito de los conductores de esta bella ciudad, Saltillo. ¿Quieres escucharlo? Unas monedas a don José y tendrás la dicha de interactuar con Beto.

Don José Alfaro Padilla tiene ahora 68 años, trabajó en una panadería como hornero, pero una tarde decidió salir a la calle y convertirse en ventrílocuo de oficio, sólo por pura pasión.

Don José nació en la calle de Corona, hoy vive en la coloniaRoma y todos los días sale de su hogar para llegar puntual a las 10:00 de la mañana a su lugar de trabajo; de su casa sale José y al crucero llega Beto, su compañero de trabajo y hermano de profesión.

El tiempo le ha enseñado a conocer a la gente, con sólo ver a los pasajeros de un vehículo,don José sabe quién quiere platicar con Beto. Entre cláxones, tráfico y ambulancias, dicho con sus propias palabras, se siente “bendecido por Dios”.

Beto le canta a los niños diversas canciones, muchas de ellas compuestas por don José, improvisadas cuando anda inspirado, indiscutiblemente don José y Beto, el muñeco, son embajadores de la alegría.

José tiene 5 hijos, 3 mujeres y 2 niños, todos ellos de diferentes oficios y orgullosos de su padre, el ventrílocuo del Seguro 2.

Platicando con don José, Beto se veía inquieto, quería hablar y ser entrevistado, se le veía la desesperación, me percaté y le pregunté:

Beto: ¿Qué es lo que más te gusta hacer? “¡¡Venir al crucero!! Aunque estoy pensando seriamente en bajarle el sueldo a José, ya que cada vez lo aguanto menos”, recalcó Beto.

En eso don José interviene y me dijo:“Por eso no lo dejo de cargar, porque después se me va. ¿Y luego qué hago sin Beto?”

Don José y, por supuesto, Beto el muñeco, esperan seguir dando diversión a los conductores, ojalá sea por mucho tiempo más, para seguir haciendo a nuestro hermoso Saltillo una ciudad más alegre.

Si quieres escuchar a Beto el muñeco, puedes hacerlo en el crucero del Seguro 2 y ahí, sí, ahí junto con don José,podrán hacer de tu trayecto, un trayecto más feliz.

 

Don José y Beto el muñeco, son de esos personajes de nuestra bella ciudad Saltillo, y que como muchos otros vale la pena presumir.

Domingo, 09 de Junio de 2013 21:46

El robo de los cachitos de la lotería

En esta ocasión te platico que el día 14 de diciembre de 1941, el señor Camilo Ayala se presentó ante el Ministerio Público, aquí en Saltillo, para denunciar un robo muy peculiar.

Don Camilo declaró que el día anterior a la denuncia, visitó los Baños Hidalgo para asearse, y al llegar a su casa de regreso se percató que le faltaba de entre sus pertenencias un chaleco, un poco de efectivo, pero lo que realmente le preocupaba eran los dos “cachitos” de la Lotería Nacional marcados con el número 5960 y que jugarían por el premio del sorteo mayor.

Varios agentes del ministerio público fueron asignados para investigar el caso, las averiguaciones arrojaron que el señor Ayala llegó a los Baños Hidalgo con unas copitas de más y que al retirarse dejó olvidado su chaleco, por el cual regresó, encontrándolo tirado en el suelo, percatándose que tanto el efectivo como sus dos boletos de lotería ya no se encontraban en los bolsillos de su vestimenta.

En su declaración precisó que lo más importante para él eran sus billetes de lotería, por los cuales había gastado diez pesos por cada uno. Don Camilo los quería de regreso, no fuera ser que salieran premiados.

Dos personas fueron detenidas, ellos empleados de los Baños Hidalgo, uno conocido como “El Médico”, con esta detención se buscaba aclarar el paradero de los billetes, ya que según los indicios los trabajadores eran los únicos en el lugar cuando Camilo se bañó.

Los detenidos alegaron inocencia, en realidad todo era muy dudoso, el estado etílico de don Camilo no le ayudó, ya que el efectivo y los billetes de la lotería los pudo haber perdido ahí o en cualquier otro lugar.

Los inculpados quedaron libres, el efectivo nunca apareció y los boletos otro los jugó, pero para consuelo de don Camilo sus boletos no salieron premiados en el sorteo mayor de la Lotería Nacional realizado el 24 de diciembre de 1941, con seguridad quedó tranquilo, pues nadie disfrutó de la fortuna que tenía soñada para él, aunque, un defeño ese día fue feliz, ya que el premio mayor cayó en la Ciudad de México.

 

Así es, sólo en Saltillo podemos contar que aquí, en esta hermosa ciudad, una persona perdió sus boletos de la Lotería Nacional en los Baños Hidalgo y los quería recuperar, no fuera ser que salieran premiados.

Domingo, 02 de Junio de 2013 22:29

El preso aburrido

En esta ocasión te platico que una mañana del año  de 1871, el Alcalde de esta bella ciudad, Sr. Jesús Valdés Mejía, recibió una carta de un huésped de la cárcel municipal, dicha misiva contenía una petición sumamente peculiar.

La verdad no quiero ni imaginar el rostro del edil saltillense al leerla, como pudo haber reaccionado con un gesto de enojo, bien pudo haber sido uno que expresara risa.

El remitente, cuyo nombre era Guillermo García, estuvo en prisión por motivos sin precisar, pero al verse encerrado entre las frías paredes de la prisión, solicitó papel y tinta para dirigirle unas cuantas palabras al Alcalde de Saltillo.

En la carta saluda de manera muy formal al destinatario, y en ella le solicita un custodio para salir a comprar ropa, en la misma pidió que de ser aprobada su petición y apelando a que era un hombre solo y que se encontraba triste por su encierro, le diera la oportunidad de dar una vueltecita por el centro de la cuidad, señalando que de eso dependía su felicidad.

En esta misma carta, el Sr. García señalaba que su petición no era tan descarada, ya que siempre y en todo momento iría acompañado por un custodio para que vigilara sus pasos y así garantizar que sus intenciones nunca serían las de escapar.

El pequeño Saltillo de aquella época seguramente se enteró de dicha solicitud, y sin duda alguna el señor García fue la charla de los saltillenses.

Guillermo García y su petición tan peculiar, nos hacen recordar las anécdotas únicas de nuestro Saltillo.

Un prisionero, triste y aburrido, argumentando soledad y desamparo, solicitó permiso para salir de compras y de paso probar aunque sea por un instante los aires de la libertad.

 

Esta historia es única y sí, sólo aquí en Saltillo podemos contarla.

Domingo, 26 de Mayo de 2013 23:29

Elena Huerta

 

En esta ocasión te platico sobre una dama quien nació en esta bella ciudad de Saltillo, el 15 de julio de 1908, me refiero a doña Elena Huerta Múzquiz.

Desde muy joven demostró sus dotes artísticos en la Antigua Academia de Pintura de Saltillo, donde el maestro Rubén Herrera le trasmitió sus concomimientos adquiridos en Italia y Francia, al tiempo se muda a la Ciudad de México, donde continúa sus estudios en la Academia de San Carlos.

“La Nena Huerta”, como era llamada por familiares y amigos, se destacó como maestra del dibujo, grabadora y muralista, pero su inquietud no sólo se mantenía en el ámbito del arte, y ejemplo de ello es su participación como luchadora social que hoy en día sigue siendo ejemplo de tenacidad.

El diccionario biográfico de Coahuila, nos dice que la maestra Elena fue la creadora del Teatro Guiñol de la Secretaría de Educación Pública en la capital del país, así como fundadora de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, y en 1937 colaboradora del Taller de Gráfica Popular.

No fue fácil para doña Elena Huerta abrirse camino en el México postrevolucionario, la participación de los hombres era dominante en todas las áreas y las artes no eran la excepción; sin embargo, la tenacidad, las ganas de triunfar, que son características de las mujeres de Saltillo, le permitieron abrirse paso ante los grande del arte nacional como Siqueiros y Diego Rivera.

Pintó murales en la época en la que el auge del muralismo ya había terminado, pareciera que llegó tarde a este movimiento de expresión artística, pero ella lo mantuvo vivo, a pesar que el llamado “renacimiento mexicano” ya había concluido.
En Saltillo hay testimonio de su obra, como lo es en el Centro Cultural “Vito Alessio Robles”, donde podemos observar la obra mural más extensa realizada por una mujer en nuestro país y en donde se narra de manera gráfica la historia de esta hermosa ciudad de Saltillo.

También en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro podemos observar el legado de la maestra Elena, en sus murales.

Murió a los 82 años, en 1990 terminó la vida terrenal de Elena, pero en Saltillo debemos sentirnos orgullosos de ella, quien fue una luchadora social, pintora, muralista, escritora e indiscutiblemente una gran mujer, cuyas obras no puedes dejar de admirar. Elena Huerta, “La Nena Huerta”, es una de esas grandes mujeres que tenemos en Saltillo, como muchas otras, y que vale la pena presumir.

Gracias por acompañarme, soy tu amigo Francisco Tobías.

 

Domingo, 19 de Mayo de 2013 21:15

Pancho Villa en Saltillo

 

Hola soy Francisco Tobias en esta ocasión te comento que el 21 de mayo de 1914, Saltillo estaba de fiesta, pues mi General Francisco Villa llegó a esta bella ciudad a las 7 y media de la tarde, seguido de sus dorados, venía de tomar Paredón, ese día el General Villa dio un discurso improvisado en el Hotel Coahuila, que estaba ubicado en lo que hoy es la calle de Allende entre Juárez y Victoria. Esa noche hablaron Villa, Roque González y Raúl Madero.

El día 22 Pancho Villa repartió dinero como era costumbre después de ganar una batalla o tomar una ciudad, hubo fotos con los generales, para dejar testimonio del triunfo.

Pancho se enteró que había soldados federales en Saltillo, contacto a Carranza quien dio la orden de fusilar a los prisioneros y dar ese mismo trato a cualquier federal que fuese capturado.

Dicen que por esos días, antes de que Villa llegará a esta hermosa ciudad, en Saltillo se presentaba un circo, al cual se le escapó su león, comentan que los federales lo capturaron y lo encerraron en la cárcel, donde estuvo por 3 días; el león hambriento rugía, dicen que el león desapareció, y no faltaron lenguas exageradas que afirmaban que el  pobre león había sido cenado por los villistas.

Aquí en Saltillo se reunieron dos ejércitos el de Villa y el de Pablo González, la división del norte y la del noreste, aquí, los dos generales discutieron, la discusión comenzó por un reclamo de Pancho sobre Pablo, ya que este no le había ayudado en las tomas de Torreón, San Pedro y Paredón, cuentan a punto estuvieron de de sacar sus pistolas, si no fuera por la intervención de Antonio Villarreal quien calmo los ánimos.

Esa noche más calmados los generales cenaron juntos y se pusieron de acuerdo para decidir hacía donde partiría cada uno de los ejércitos. Nunca hubo amistad nuevamente entre ellos.

El general Francisco Coss dijo: “A Villa y a mí nos gustaba bailar mucho y no lo hacíamos tan mal, pues en Saltillo nos abrían salas y todas las muchachas andaban atrás de los Panchos”.  Se organizo un baile para festejar el triunfo, ahí donde está la Benemérita Escuela Normal del Estado, testigos dicen que la pista de baile se vaciaba para ver bailar a los dos generales, cuentan que parecían competencias de a ver quien bailaba más y mejor entre los dos Franciscos.

Aquí en Saltillo no solo estuvo Villa, no solo bailo en la Normal, también las malas lenguas dicen que  mi General Francisco Villa,  aquí en Saltillo se cenó un León.

Avisos de Ocasión

¿Quiere vivir a las afueras de la villa? Vendo casa ubicada a extramuros. La venta sería por 50 pesos. Atentamente, su distinguida y fina servidora, Beatriz de los Ynojos.

Anuncio publicado el 3 de junio de 1715

Gracias por acompañarme, soy tu amigo Francisco Tobias.

 

Página 2 de 4

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook