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16Agosto2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Aldo Alan Garcia Mendez

Aldo Alan Garcia Mendez

De irregularidades e incoherencias estamos rodeados, el pueblo de México está ante un “irregular Estado”, y al mando de éste tenemos al Yunque, organización que hasta hace 10 años pasó del clandestinaje al más puro cinismo y prepotencia.

El Yunque había sido hasta antes del 2000 una cofradía secreta, juramentada, con territorio propio: el Bajío. Su misión: implantar el reino de Dios en tierra mexicana, con un anticomunismo como bandera.

Se debe ser muy cuidadoso ante estos “principios”, ya que la religión, en este mundo, no es para nada cuestión de Dios, sino más bien cuestión de poder y sumisión. No es para nada cuestión de paz sino de guerra. Todos los mexicanos somos “creyentes”, siempre esperamos “milagritos”, algunos lo niegan, pero en realidad somos un pueblo profundamente creyente.

Y de ahí la peligrosidad de lo que acontece, ya que muchos al conocer el deseo de la ultraderecha de instaurar el reino de Dios en estas tierras, se pueden sentir «obligados» a luchar por esta opción, y sin reflexionar, sin pensarlo dos veces, votarán por la derecha defensora del reino de Dios.

No se pondrán a pensar que Jesús, el hijo de Dios hecho hombre, luchó precisamente contra esa iglesia, intolerante, dominante, castrante y mercantilista.

El Yunque se formó en base a esta mentira, y nunca ha tenido miramientos para lograr sus objetivos. Ha dividido familias, con tal de hacerse del poder.

Antes de Juárez, México era un alboroto de facciones. Su obra construyó para nosotros una patria nueva y libre, pero no hizo la obra solo, tuvo el criterio para escoger un gabinete de gigantes todos ahora próceres, todos ahora héroes; de su capacidad y su talento nos queda el legado de la Reforma, de su valor y entrega tenemos cada grano de suelo liberado en la secularización.

La historia pareciera repetirse incesantemente: Juárez entendió a la estirpe conservadora como su principal obstáculo y su natural enemigo. Hoy, la realidad de los liberales no dista de ser muy distinta a la que vivió el Benemérito de las Américas.

Un enemigo siempre es externo, concebir enemigos dentro de nosotros es ingenuo o mentiroso, quien se aparta de los cauces legales debe ser castigado pero conforme a la ley en estricto apego al apotegma juarista: “Nada por la fuerza todo por el derecho y la razón”, así pues hagamos del derecho el instrumento para regular la vida, las opciones armadas son para la guerra y la guerra no es para los mexicanos.

Para contrarrestar la fuerza de la adversidad que actualmente vivimos no sólo es suficiente es el valor y el compromiso, hay que buscar la coincidencia con los intereses de la patria por encima de los personales o de grupo. La historia nos enfrenta en cada estadio: federalistas contra centralistas, conservadores contra liberales, revolucionarios contra reaccionarios. Hoy cuando el proyecto de la Revolución avanza para recuperar su tiempo, nuestro tiempo, los jóvenes que, vivimos cada vez más una participación política activa y renovada debemos sentir el compromiso de una ética inspirada en las causas de quienes nos antecedieron, de una extensa lucha por los espacios construidos por y para el pueblo y no para el servicio de unos cuantos: de la vil oligarquía. Es en resumen, que como estudiantes universitarios tenemos la enorme deuda con quienes forjaron nuestro tiempo con movimientos estudiantiles populares como el del acontecido en octubre de 1968.

Hoy el miedo es el que lleva la batuta, el miedo es el peor enemigo, ya que castra, nos quita nuestra dignidad e integridad.

El pueblo de México debe tomar las riendas de su futuro y por fin hacer de su voto, un “voto razonado”. Dejar el miedo para los que realmente deberían tenerlo, para los que nos han robado, los que nos han saqueado, los que nos han mentido día tras día, los que han entregado nuestro futuro a los narcotraficantes, a los “gringos” y a quienes han engrandecido sus arcas con nuestro trabajo.

El peligro real para este país es la derecha, la derecha intolerante, la derecha que se persigna mientras miente, viola, roba, acata las órdenes del imperio y permite que se militaricen nuestras calles, violando en ocasiones toda disposición constitucional y sobretodo, permitiendo que se nos humille y ultraje. Este es el peligro real.

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