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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Oscar Pimentel

Oscar Pimentel

Lunes, 02 de Enero de 2012 06:56

Amenaza para la Gobernabilidad

La gobernabilidad es una manera de dirigir una colectividad a través de la cooperación e interacción entre el Estado y los diversos actores sociales en la toma de decisiones públicas, mixtas y privadas.

Lunes, 26 de Diciembre de 2011 01:02

Asociaciones Público Privadas

  Un avance

Oscar Pimentel González

Lunes, 12 de Diciembre de 2011 00:18

Cálculo político y crisis económica

Oscar Pimentel González

Domingo, 27 de Noviembre de 2011 23:40

Democracia en reversa y federalismo


Oscar Pimentel González

 

Domingo, 20 de Noviembre de 2011 23:40

Reformar la justicia: única salida

 

Oscar Pimentel González

Lunes, 14 de Noviembre de 2011 19:42

El saldo de la incompetencia

 

Oscar Pimentel González

Domingo, 23 de Octubre de 2011 22:11

Reformar el poder


Oscar Pimentel González

 

No cabe la menor duda. El año 2012 será determinante para el futuro de los mexicanos. El proceso electoral se presenta como una oportunidad para que se ventilen muchas propuestas sobre el camino que debemos seguir. Mas allá de lo que podrían significar la coyuntura política, las posiciones de los partidos y las promesas de los candidatos, lo que hoy puede ya constatarse como una necesidad ineludible del país y una demanda generalizada de los mexicanos es el cambio de rumbo, el cambio en la forma de gobernar y el cambio profundo de la política.

 

México va muy mal en todos los frentes y no puede seguir así. La economía no crece y nos acercamos cada vez mas a la orilla de otra crisis global que augura un escenario de mayor desempleo, empobrecimiento y ruptura de las cadenas productivas. La inseguridad y la violencia, provocada por la guerra absurda del gobierno panista contra el narcotráfico, han despojado a la población de las certezas mas elementales sobre su vida, su patrimonio y su futuro. La incertidumbre y el miedo dominan el ánimo de la sociedad mexicana. Pareciera que no existe Estado de derecho en nuestro país. Prevalece el crimen y la ingobernabilidad. Es la peor crisis de México en las ultimas siete décadas.

 

El debate que actualmente se presenta sobre la necesidad de transformar nuestro régimen político y las diversas opciones que puede haber para ello, refleja el malestar de la sociedad con todo lo que pasa en el país; expresa la gran insatisfacción con la incapacidad del gobierno para garantizar la vigencia de las garantías más elementales y los derechos de las personas, pero también con los partidos políticos, las instituciones del Estado y, en general, con todos quienes ejercen la política, por su incompetencia para generar decisiones que impulsen el desarrollo económico y social.

 

Ciertamente, en el trasfondo de las insuficiencias y los graves problemas que enfrentamos, se encuentra el naufragio de la política como instrumento para construir el Estado que requiere el país y, con ello, hacer posible el crecimiento económico, la equidad y un nuevo tipo de desarrollo de la Nación. Sólo desde la arrogancia o la ignorancia (o desde ambas) se puede soslayar la indignación y la desconfianza de la población hacia la clase política.

 

Sin embargo, no podemos desconocer que esta situación forma parte del proceso mismo de consolidación de nuestra aun incipiente democracia y de los pasos que debemos dar para edificar un nuevo régimen político. Un régimen que nos permita avanzar con certezas y superar las distorsiones que produjeron un largo periodo de dominio de un solo partido político y una fase de alternancia que no produjo al menos no hasta ahora las reformas necesarias y que, por el contrario, nos sumió en el mayor desastre económico, social y político que hayamos vivido después de las luchas revolucionarias del siglo pasado. Por esa razón, no existe más alternativa para acabar con la crisis que padecemos que una salida política. Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.

 

Urge pues intensificar el debate sobre las reformas a las actuales formas de gobierno y de las instituciones del Estado mexicano. Las viejas reglas y la arquitectura institucional vigente ya no funcionan. Necesitamos un régimen que haga factibles los acuerdos y los consensos en una sociedad plural y participativa; que permita reordenar las atribuciones de los órdenes de gobierno federal, estatal y municipal para renovar el sistema federal y redistribuir el poder político; que haga factible concretar la reforma de la justicia para hacerla efectiva y expedita; que sea la base de nuevas políticas públicas para impulsar el crecimiento y la creación de empleos, reformar a fondo la educación, el sistema de salud y la protección social y, de manera muy relevante, contar con las instituciones que son indispensables para garantizar la seguridad pública, el respeto a la vida y a los derechos humanos de los mexicanos, entre otros propósitos.

 

Los partidos políticos no deben soslayar esta necesidad de cambio. Es imprescindible su compromiso con la reforma del poder político en México, como única vía para materializar las aspiraciones de bienestar y progreso de los mexicanos. Es indispensable su compromiso para garantizar que los próximos gobiernos tomen medidas radicales de austeridad, transparencia, rendición de cuentas y, muy importante, para garantizar un desempeño gubernamental eficaz que atienda los reclamos y la indignación de los ciudadanos.

 

http://oscarpimentel.mx/

@oscarpime

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Lunes, 10 de Octubre de 2011 11:43

Partido moderno y competitivo

Oscar Pimentel González

Domingo, 02 de Octubre de 2011 18:58

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Lunes, 19 de Septiembre de 2011 00:10

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