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20Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Habida cuenta de que la evaluación de un proyecto de gobierno siempre podrá ser enfocado desde posiciones de afinidad o confrontación con base en las propias preferencias ideológico-políticas de quien suscriba las opiniones, el poder evaluar con argumentos el desempeño de un gobernante debiera cumplir cuando menos con un intento de interpretación que sea capaz de trascender la valoración en primera instancia con base en la situación meramente individual, para buscar enriquecer esa postura subjetivista más allá de uno mismo y de su realidad práctica inmediata, a partir de intentar comprender las circunstancias de los otros y muy especialmente de las mayorías, que a través de programas y acciones sociales pudieran haber sido modificadas favorable y profundamente para la posteridad.

 

La innegable vocación popular –no populista- e integradora –integrista tampoco- del programa de gobierno desarrollado e iniciado por el profesor Humberto Moreira Valdés, y culminado por el licenciado Jorge Torres López, ha sido motivo de una serie de lecturas diversas a lo largo de los últimos meses en el ámbito nacional, fruto de una serie de cuestionamientos que han intentado poner en tela de juicio la totalidad de un proyecto gubernamental que desde el inicio definió sus fortalezas y su filosofía profunda: El Gobierno de la Gente. Es decir, por y para todos, con un énfasis en la atención a las más profundas necesidades de los sectores populares, de los que menos han tenido históricamente, y siguiendo una premisa sustantiva anunciada desde la misma toma de protesta del profesor Moreira: “Favoreceré a todos los coahuilenses, pero centraré mis esfuerzos en los más necesitados: en los marginados por la sociedad. Porque tengo claro que lo social no es complemento de nada, sino la base de todo”.

 

¿Cómo se cristalizó todo este ímpetu de justicia social a lo largo de un sexenio en el cual nuestra entidad alcanzó un nuevo estadio, convirtiéndose en un mejor lugar para vivir? ¿Cómo la realidad coahuilense se transformó para la posteridad, sentando las bases para un desarrollo más sólido e incluyente?

 

Las pruebas tangibles, palpables, las tenemos por doquier…

 

Lo que se ve no se juzga… salvo partiendo de la premisa de un justo reconocimiento a lo que puede confirmarse, conocerse e incluso utilizarse favorablemente por parte de los ciudadanos; a riesgo de ser maniqueísta o de buscar, por principio, una descalificación per se, un golpeteo bajo, un intento de desacreditación de las acciones y esfuerzos en los cuales amplios sectores de la ciudadanía coahuilense participaron con toda su fortaleza laboral, dirigidos por el anhelo de legar para sus hijos y las demás generaciones por venir un Coahuila renovado y firme de cara al futuro.

 

Algunos datos pueden abonar elementos fidedignos para establecer una valoración más amplia y menos coyuntural que permita obtener una fotografía de mayores alcances para dimensionar el impacto favorable de la gestión desplegada por el Gobierno de la Gente.

 

Así, con respecto al desarrollo económico, me parece justo señalar que el crecimiento anual del Producto Interno Bruto presentó una elevación desde el año 2005 –cuando presentaba un 2.1%- hasta el 2010 –llegando al 14.1% (Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Geografía ( INEGI) y Estimaciones de BANAMEX en el 2010).

Por su parte, en relación al empleo, fueron generadas 78,969 nuevas fuentes laborales en el período 2006 – 2011, y durante el año pasado, de agosto de 2010 al mismo mes de 2011, los 42,695 empleos alcanzados colocaron a Coahuila en el 2° lugar nacional en crecimiento del empleo formal con el 7.9%, por encima de estados como Guanajuato, Sonora y Nuevo León, entre otros.

 

Con respecto al sector salud, amen de la implementación de exitosos programas de atención y cirugía para personas de escasos recursos, así como la construcción de cinco hospitales regionales, diversos centros de especialidades y numerosas clínicas, cabe resaltar los avances significativos en otros rubros. Tal es el caso de la reducción del 39% en el riesgo de mortalidad infantil, comparado con el año 2000. Asimismo, a destacar el hecho de que somos el segundo estado a nivel nacional con menor tasa de mortalidad entre los adultos mayores, al presentarse 41.2 por cada mil habitantes.

 

La infraestructura de vialidades y carreteras fue plenamente transformada a partir de un total de 434 soluciones viales, entre las cuales destacan 87 puentes vehiculares, 149 avenidas y bulevares, 192 caminos rurales y seis carreteras, todas ellas obras que ofrecen un legado de modernidad para agilizar la transportación de personas y bienes, contribuyendo a su vez a reducir los tiempos de traslado y la emisión de contaminantes proveniente de los vehículos automotores.

 

Por su parte, el sensible incremento en la infraestructura educativa –mil espacios escolares construidos y/o rehabilitados y 34 edificios para preparatorias- se suma a otros indicadores tan importantes como los siguientes apoyos: 940 mil becas para estudiantes de escasos recursos, 3.1 millones de paquetes de útiles escolares a los alumnos, 260 mil paquetes de material didáctico a docentes, 1.5 millones de uniformes escolares entregados y 618 mil vales para zapatos escolares.

 

Los resultados de tales apoyos educativos no se hicieron esperar; entre otros, a resaltar el 1er. lugar nacional con menor deserción en educación primaria y media superior, durante el ciclo 2009-2010, el 1er. lugar nacional con menor porcentaje de población sin primaria concluida, y el 2º. lugar nacional con menor porcentaje de población adulta con rezago educativo, entre otros indicadores.

 

Por todas estas razones y muchas otras más, considero importante elevar el nivel de valoración de un gobierno que ha hecho historia y ha sentado tal legado de transformación, precisamente a partir del reconocimiento innegable de estos logros, y sólo a partir de asumirlos podrá afincarse un análisis consecuente en otros órdenes, pues lo que se ve no se pregunta, y mucho menos puede ser demeritado, ni hoy ni mañana.

 

Lic. Iván Márquez Morales

Presidente

Fundación Colosio Filial Saltillo

                                      



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