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25Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Amanda Castilo

La calle Victoria, en la ciudad de Saltillo, se ha transformado los domingos. Por toda la avenida pueden verse manifestaciones culturales de todo tipo: conciertos de jazz, personas repartiendo abrazos, estatuas vivientes, jóvenes acróbatas, infinidad de comida y arte urbano en diferentes presentaciones.

Cada artista es libre de poner su bote para esperar alguna moneda del transeúnte, cualquiera que sea la actividad que realice; desde grupos de teatro, música, hasta un señor que ha sido víctima de la devaluación y que, tal vez por causar gracia o por misericordia, no falta quien le deposite una moneda.

Muchos de los establecimientos en esa calle, que antes podían verse vacíos, ahora no se dan abasto para atender las filas de gente que quiere comprar una nieve, un elote o sentarse a comer.

Como toda acción gubernamental, también tiene sus detractores y hay ciertas cuestiones que la administración municipal no debe descuidar o corre el riesgo de concederles razón a estos detractores. Por ejemplo la limpieza de la calle; debido a la gran asistencia a este evento, se genera gran cantidad de basura, es una situación que al menor descuido puede crear descontento por parte de la ciudadanía. Una medida sería el inculcar la cultura de del reciclaje y establecer contenedores con esa finalidad así como personas que se encarguen de decirle al transeúnte donde debe tirar su basura, según su clasificación.

Otra situación es la de la seguridad. Cualquier evento que concentre tanta gente debe tener sumo cuidado en proporcionarle al ciudadano tranquilidad. Este aspecto no debe descuidarse en lo más mínimo.

En la avenida se venden diferentes productos que están sujetos a ciertos permisos del municipio, hasta donde entiendo, solo pueden venderse ciertas mercancías (obras de arte, dulces regionales, artesanías). No deben descuidarse tampoco los permisos correspondientes, sobre todo en materia de salud para aquellos establecimientos que comercian alimentos.

Si se deja de contar con expresiones de arte y sólo se venden productos (del tipo que sea) entonces ya no estaremos hablando de un evento cultural sino de un mercado, que en lo personal me gusta visitarlos, pero no es la finalidad del evento. El municipio debe encargarse de que cada domingo se cuente con la participación de diferentes artistas para que el evento no pierda su esencia. También los artistas puede contribuir con estoy y hacer de “la calle cobra vida” un gran escenario.

No es que estos aspectos se hayan descuidado, solo digo que, si se cuidan de manera constante, la calle de Victoria se convertirá en un centro de cultura urbano en el que convergen expresiones de todo tipo, un corredor donde la cultura no reconoce trayectorias ni clases sociales y donde cada artista, independientemente de la disciplina, cuente con un espacio de expresión y pueda llegar a miles de personas cada domingo. A quien no la ha visitado y hace crítica de este espacio, visítela, tal vez cambie su opinión. Y quienes ya la visitamos, hagámoslo de forma responsable y con civilidad.



Amanda García

Lic. en Derecho

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