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21Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El Consejo Político Nacional del PRD aprobó (129 en favor y 72 en contra, casi dos a uno) organizar una consulta para ver si se realizan o no alianzas, entiéndase con el PAN, en la elección del Estado de México.

El porcentaje de la votación deja en claro cuál es el sentir de los dirigentes y revela también la poca presencia y ascendencia que Andres Manuel López Obrador tiene en las esferas directivas del PRD.

La realización de la consulta estará a cargo de Alianza Cívica, una de las organizaciones de la sociedad civil con mayor prestigio. Está garantizada de antemano la credibilidad y transparencia del proceso.

El que López Obrador pida licencia para participar con el PRD, después de haber fracasado en sus intentos de evitar la consulta, es algo que estaba anunciado desde hace meses. No hay sorpresa. Lo que sí resulta nuevo es la reacción de Alejandro Encinas, pese a las presiones que sobre él ha hecho López Obrador. Dejó en claro que no será candidato de ningún partido que no sea en el que milita: el PRD.

Encinas, quien lamentó el retiro temporal de López Obrador, le da a éste una lección de congruencia y lealtad institucional. Con su actitud deja en claro que tiene sus propias posiciones.

Mientras Encinas anuncia que seguirá trabajando por la unidad de la izquierda, López Obrador acusa a los que no se sujetan a sus designios de “traidores y comprometidos con Calderón”.

Lo que se espera es que la votación en favor de la alianza sea mayoritaria. El PRD estará, entonces, en condiciones de negociar de forma definitiva con el PAN la búsqueda de un candidato común, de preferencia ciudadano.

El proceso democrático de la consulta va a legitimarse entre las bases; la posibilidad de la alianza es algo que se busca. La decisión la tomarán los que participen en el sondeo y no sólo las cúpulas, como pretendía López Obrador.

Resuelta la viabilidad de la alianza, lo que sigue es encontrar a un candidato o candidata que realmente sea competitivo. Las últimas elecciones han dejado muy en claro que cuenta la marca, pero sobre todo la persona.

El PRI hace sólo tres meses, con el apoyo de una buena estrategia de comunicación, se veía como invencible en las elecciones a Gobernador que tendrían lugar en el 2011. Ahora sólo se ve así la de Coahuila.

Ya perdió Guerrero y Baja California Sur, y puede ocurrir lo mismo en Nayarit, Michoacán y el Estado de México. En este último, la condición para que pueda perder el PRI pasa necesariamente por la alianza PRD-PAN, que todo indica habrá de darse.

La estrategia de López Obrador de ir con un candidato propio en el Estado de México, sólo para debilitar la alianza e impedir su victoria, se convierte en enemigo del cambio y en el mejor amigo de los aliados de Peña Nieto y el PRI, a los cuales dice combatir. Los hechos son los que cuentan.



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