Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

23Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Rodrigo Mesa.


Uno de los elementos que resultan imprescindibles para la construcción de un Estado democrático de Derecho, es el respeto y promoción de la libertad de expresión de sus habitantes. Los expertos no acaban de ponerse de acuerdo si en México hemos concluido la transición hacia la democracia o si está en proceso o si de plano no hemos transitado por ese camino. Cualquiera que sea la situación, la sociedad se ha vuelto más participativa y de una u otra forma, cada día más personas siguen de cerca los asuntos públicos. En cierta medida, este interés ha aumentado, gracias a medios de comunicación que por su naturaleza, tienden a gozar de mayor libertad, para ser más específicos, los que funcionan a través del Internet. Los blogs y las redes sociales han supuesto un parteaguas, un antes y un después en el modo de informarse, opinar y hasta hacer campaña. Particularmente Twitter, se ha vuelto un medio de expresión y de exposición que pone a cualquier persona –por muy influyente o acaudalada que sea- en un plano de igualdad con cualquier otro usuario de dicha red social. Inclusive, hemos visto como algunas iniciativas se debaten y los usuarios señalan su aprobación o rechazo, se convoca a marchas y acciones de protesta, se realizan denuncias o se exhiben actos de corrupción.

 

En un día cualquiera, con leer el timeline de la cuenta de la mayoría de los políticos, las conclusiones saltan a la vista, no entienden que la autocomplacencia y la ausencia de debate no son elementos que le caractericen a las redes sociales y que la ciudadanía que las utiliza está a la espera de respuestas efectivas y no de discursos demagógicos. De ahí la desesperación o la obsesión de algunos por intentar frenar el libre desarrollo de dichas redes y encauzarlas por la misma vía de los medios tradicionales en los que es más fácil coaccionar y censurar. En dos informes que se publicaron a inicios de año, uno de Reporteros Sin Fronteras y otro de Freedom House, la cifras que miden el nivel de libertad de expresión en México, lejos de reflejar su consolidación, implican un retroceso alarmante. Con indicadores como: Auge de reformas legales e institucionales que perjudican la libertad de expresión, expresiones de intolerancia por parte de servidores públicos, utilización del aparato estatal, abuso en la distribución de la publicidad oficial, entre otros; en los últimos años en vez de acercarnos a los países que más respetan la libertad de expresión, nos acercamos a regímenes autoritarios.

 

Es inadmisible que con el pretexto de la coyuntura política y social que se vive en México, se promuevan leyes y se efectúen acciones por parte del poder público encaminadas a coartar la libertad de expresión en cualquier a de sus formas. Una resolución de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos que aborda sistemáticamente el tema, es la de “Brandenburg v. Ohio” que determinó que ninguna manera se podrá coartar la libertad de expresión de los ciudadanos a menos que se incite expresa y deliberadamente a la realización de actos delictivos y determinó que no es justificable que, por razones de seguridad, se plantee un acotamiento a la libertad de expresión.

 

Independientemente de la inoperancia de la mayoría de las iniciativas presentadas, la intención está bien definida y como ciudadanos o militantes de algún partido político no podemos quedarnos impasibles ante estos intentos que cierto estoy, se irán organizando con mayor precisión e intensidad a fin de lograr su cometido. Ese mínimo de garantías individuales reconocidas por nuestra Constitución y Tratados Internacionales, no puede ni debe estar sujeto a debate y no es en ningún momento negociable. Los políticos deberán de entender que ellos son los que se deben adaptar a esta nueva realidad en la que no son los únicos que tienen derecho a hablar.

 

 

“Toda dictadura, sea de un hombre o de un partido, desemboca en las dos formas predilectas de la esquizofrenia: el monólogo y el mausoleo.” Octavio Paz.

 

 

 

Mi Twitter: @RodMesa

 

 



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook