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20Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

CLAUDIA CRISTINA QUINTANILLA SANCHEZ

"Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros."                                                                                                J. P. Sartre

“Antes todo era diferente, era mejor…palabras que sin duda hemos escuchado, o incluso han pasado por nuestra mente en más de una ocasión. Nada tiene de malo pensarlo, siempre y cuando no sea una excusa para dejar de actuar, transformar lo que hoy se presenta mal en algo mejor, o simplemente quedarte estacionado en el pasado, viviendo de la nostalgia.

¿Cuándo sentimos nostalgia? La misma se hace presente cuando volvemos, con el pensamiento, a nuestro pasado, cuando apreciamos de manera especial el tiempo que hemos dejado atrás. Sin embargo no tiene que ser un sentimiento equívoco, si sabemos otorgarle el valor que merece.

Apreciemos dicha   nostalgia en un doble aspecto. A nivel personal recordemos cómo hemos actuado en las diversas etapas del transcurso de nuestra vida, de tal manera que podamos descubrir y entender a nuestro yo interno; Por otro lado, desde el punto de vista cívico, traslademos la mente al pasado de nuestro país, poniendo en juicio lo ocurrido en años anteriores, a fin de entender el contexto que hoy envuelve a nuestra nación. La finalidad de todo ello será otorgar, a ambos contextos, el mayor valor posible a nuestro futuro.

Empecemos por respondernos lo siguiente: ¿en verdad el tiempo pasado fue mejor?, y es que podemos sin duda extrañar la infancia recordarla llena de fantasías e imaginación, la adolescencia vivida en ocasiones con actos de rebeldía, e incluso los primeros años de juventud que seguramente estuvieron colmados de ímpetus; pero si ello, lo que ayer fuimos y vivimos, no ha servido para construir de nosotros mismos una mejor persona, la que hoy somos, entonces algo ha salido mal en nuestras vidas.

Cualquier persona que vea oscuro su presente y quiera regresar a su pasado, puede elegir entre vivir de aquellas añoranzas que han quedado atrás, instalarse en la nostalgia, o por el contrario entender que se encuentra estacionado en una etapa que, por difícil que parezca, puede dejar atrás para continuar de nuevo sus logros, sin duda el pasado no volverá…

Lo mismo podemos aplicarlo a nuestro país, pensemos: ¿en México el pasado fue mejor? ¿fueron mejores los tiempos de represión social con su característica primordial: la matanza de los estudiantes (1968)?, ¿las grandes crisis financieras, alguna de ella reflejada en el llamado error de diciembre (1995) ? ¿quizás fueron maravillosas las épocas con las mayores masacres civiles de nuestra historia a las que llamamos Independencia y Revolución? o incluso ¿sería mejor volver a la etapa de los grandes sacrificios humanos que celebraban nuestros antepasados, mismos que no tendríamos el valor de cuestionar ?                 .

Creo personalmente que no sería bueno añorar con intención de retroceder a ninguna de las difíciles etapas como las mencionadas, y por las que ha atravesado nuestra nación, algunas de ellas se han logrado superar, y otras aún nos encontramos en proceso de hacerlo. Habría que entender que el mundo cambia, y por más trabajo que cueste, debemos cambiar con él

Ahora bien a la par de su difícil historia, sin duda nuestro país ha tendido épocas grandiosas, de las cuales muchos de ustedes podrían opinar mejor que yo, esto nos lleva a pensar en el cambio generacional. Las generaciones de antes no eran mejores que las de ahora, sino diferentes, pensar que vamos en decadencia sería darnos por vencidos, no esperar que el futuro sea prometedor, y envolvernos en un especie de entropía social, en una tendencia al caos propiciada por nosotros mismos. Viviríamos entonces en total involución social.

A manera de conclusión, en el campo de lo personal, como mencionaba aquella persona que no encuentre en su pasado el motor de su evolución, está destinada a vivir en la nostalgia. Y sin que sea tarea nada fácil, sobre todo por el tiempo que nos toca vivir, está en uno mismo abandonar la postura del “antes” y adoptar el “ahora”. Intentar vivir en constante crecimiento.

En el aspecto social, es claro que   la realidad que acecha hoy a nuestro país nos mantiene en total inmersión, y bien ¿nos quedamos estacionados en este infortunado presente, o creemos que todo momento es perfecto para decidir hacer algo y transformar presente y realidades?. La mejor solución sería sin duda darle la espalda al presente que nos toca vivir.

Los grandes conocedores de la mente humana no se equivocan cuando nos dicen, que cada ser vive a través de nuevas elecciones y avanza en la dirección que para sí mismo elige, siendo capaz de transformar cualquier realidad.   Por lo tanto actuemos por nosotros, y por el espacio en el que coexistimos, elevar nuestra calidad humana sin dunda nos llevara a crear y vivir en un lugar distinto. Cada país es y tiene su propio proyecto en cada hombre y cada mujer.

CLAUDIA CRISTINA QUINTANILLA SANCHEZ

Twitter @crisquintanill



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