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25Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 

Uno de los diagnósticos que hoy se hace de la actividad gubernamental habla sobre la parálisis que se tiene en el flujo natural que supone la estructura de los distintos poderes de gobierno.

La idea de la separación de los poderes –ejecutivo, legislativo y judicial– parte de una lógica que evita la concentración de poder en una persona o posición, tratando de hacer un juego de balanzas que se refleje en equilibrio y representatividad.

Se dice que ante la inacción se requiere un reacomodo en los mecanismos que hacen funcionar la maquinaria del gobierno. Esto es, un ajuste en los engranes, principalmente a través de incentivos que obliguen a los actores a reaccionar y operar. Así podemos encontrar en la reforma política propuesta por el ejecutivo los siguientes planteamientos:

  • La reelección de legisladores, que supone la obligación en la rendición de cuentas y resultados para poder buscar la permanencia en la curul.
  • La iniciativa preferente, que obliga a dar trámite y dictaminar ante la amenaza del pase automático en caso de no hacerlo.
  • Las candidaturas ciudadanas, que obligarán a los grupos dominantes de los partidos políticos a abrirse a la competencia para elegir a los mejores candidatos ante la amenaza de que los no elegidos puedan correr por la libre.

Como es posible notar, las propuestas se basan en supuestos. La elaboración teórica sobre reglas definidas para lograr ciertas reacciones no necesariamente ofrece certezas al momento de operar en el mundo real.

La realidad a nivel mundial es que los sistemas democráticos han desalentado la participación por la percepción de los pocos resultados que se han alcanzado, aparejado a economías desarrolladas con bajas tasas de crecimiento económico y la crisis reciente que parece acentuarse.

El desencanto corre desde Francia hasta Japón y desde Argentina hasta los Estados Unidos y los primeros análisis serios empiezan por desmenuzar el distanciamiento entre los intereses políticos y las necesidades de los ciudadanos. Los políticos, estancados como resultado de la aplicación de estrategias matemáticas de maximización de espacios políticos aplicados al mismo tiempo por todos los partidos. Los ciudadanos preocupados por vivir una vida que tiene como modelo la riqueza y no el alcance de objetivos superiores, habiendo pasado de las luchas por la igualdad social a la conveniente posición de la tolerancia.

Tal vez, además de buscar la generación de incentivos a la acción, lo que como sociedad debamos buscar sea la generación de ciudadanos responsables, que entiendan que las responsabilidades no son de terceros, sino de cada uno de nosotros. La historia está llena de momento así en la vida de la humanidad, en todos los casos tienen desenvolvimientos trágicos que llevan al renacimiento de la sociedad, como en un ciclo natural. ¿A estas alturas del avance del conocimiento, será verdad que tendremos que esperar a tocar fondo para entonces actuar?

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@delarosavictor



Victor De la Rosa

Licenciado en Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila, se ha desempeñado dentro del servicio público desde 2003. Ha colaborado en temas financieros relacionados con recursos federales y pensiones. Es miembro del Colegio de Economistas de Coahuila A.C. y Asociado de la Fundación Colosio Filial Coahuila A.C.

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