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26Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015


Alejandro Robledo Flores

*Nota del autor: Este artículo lo escribí en el año 2008, lo reproduzco para recordar el golpe de Estado en Chile hace 38 años.

 

 

"Superarán otros hombres este momento gris y amargo … sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor." Salvador Allende.

 

Este 11 de Septiembre se cumple un año más del golpe de Estado en Chile en 1973 mediante el cual se derrocó al presidente Salvador Allende.

 

En la república chilena el pueblo recuerda al que fuera el primer Presidente marxista electo en el mundo por el voto directo de los ciudadanos.

 

En la cúspide de la guerra fría entre la URSS y EUA, Salvador Allende, después de 4 intentos, obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales de 1970 gracias a la "Unidad Popular", organización vanguardista de masas que conjuntó a la mayoría de organizaciones y partidos socialistas y comunistas de Chile.

 

Después del triunfo, Allende se dispuso a construir el socialismo en su país.

Con el apoyo de los sectores mayoritarios populares, organizados en sindicatos, centrales campesinas y organizaciones de jóvenes estudiantes, Allende implementaría reformas encaminadas a conseguir estos cambios, como la reforma agraria con la cual se desamortizaron las tierras que hasta ese entonces eran acaparadas en un 70 por ciento por los terratenientes que representaban el 7 por ciento de la población.

 

Otras reformas fueron el control de los precios para evitar inflación, que apareció debido al boicot económico de EUA.

Además nacionalizó empresas estratégicas, entre ellas algunas mineras dedicadas a la explotación del zinc y el cobre.

 

Lo anterior provocó el descontento del gran capital extranjero y la derecha chilena, pues estas medidas atentaban contra los intereses económicos foráneos y los de la oligarquía autóctona que los administraba.

 

También la iglesia católica participó en el golpe de Estado con grupos de extrema derecha, como la juventud y la democracia católica que se organizaron en torno al Partido Nacional de derecha, pues veían a Allende como un peligro por ser socialista.

 

Todos se unieron al ala más reaccionaria del ejército chileno y de la policía nacional, organizados bajo el mando del general Augusto Pinochet, que fue el segundo hombre en jerarquía después del general Carlos Prats. El general Prats fue un hombre leal a Allende y pero cayó por las presiones de la reacción, los mismas que propiciarían el golpe.

 

Pinochet y la mayoría de los altos mandos militares que perpetraron el golpe estaban ubicados en esas posiciones por las presiones de la derecha para detener la crisis violenta, que ellos mismos provocaron, por el descontento que generaron las políticas de Allende, contrarias a los intereses de los grupos transnacionales y oligárquicos que causaron la crisis económica alentada desde el exterior.

 

Estas crisis previas al golpe fueron parte de la conspiración de los grupos reaccionarios, que con apoyo de la CIA y los sistemas de seguridad de Estados Unidos planearon el golpe que se consumaría el 11 de septiembre de 1973. Una prueba de la intervención de Estados Unidos en el Golpe de Estado en Chile, son los documentos y archivos, desclasificados hace algunos años del "Archivo Nacional de Seguridad" de EUA que revelan, entre otras cosas, grabaciones de conversaciones de Richard Nixon, presidente de EUA en ese entonces, Henry Kissinger asesor de seguridad nacional, Jesse Helms director de la CIA y el Secretario de Estado William Rogers.

 

Por ejemplo, en 1970, semanas antes de iniciar el gobierno de Allende, Nixon ordenó a la CIA "que evitara que Allende asumiera el poder, o lo derrocara", mientras Rogers advertía que "era un peligro permitir el gobierno de un presidente comunista en Chile".

 

La CIA y Henry Kissinger comenzaron una intensa campaña para derrocar a Allende, "no podemos permitir que Chile se vaya a las alcantarillas" le dijo Kissinger al director de la CIA Jesse Helms.

 

No hay que pasar por alto que Kissinger era el estratega de las operaciones de contrainsurgencia para acabar con los grupos comunistas y movimientos de izquierda en el mundo.

 

Entre estas operaciones se encuentran la Operación Gladio en Europa occidental, la OAS de Francia, el RENAMO de Mozambique y otras dictaduras genocidas de África, así como las operaciones contrainsurgentes del sudeste de Asia y la Operación Cóndor en Suramérica en lo que sería la guerra por el mundo entre EUA y la URSS.

 

En Chile, Kissinger y la CIA operaron el golpe de Estado contra Allende en contubernio con el ejército, la oligarquía, la iglesia católica, las transnacionales y los medios de comunicación.

 

Chile fue el laboratorio para ensayar lo que en 1975 se llamó "Operación Cóndor", que fue un plan de contrainsurgencia elaborado por Henry Kissinger para la región Suramericana; funcionaba en coordinación con los sistemas de inteligencia de las dictaduras de esta parte del continente, para reprimir movimientos y asesinar líderes populares en la década de los 70.

Fue una operación continental que promovía el terrorismo de Estado y el control político de los gobiernos por Estados Unidos, que derivó en el establecimiento del Comando Sur del Pentágono.

 

El golpe de Estado se consumó con la sublevación militar, con el general Augusto Pinochet al mando en el bombardeo y la toma a sangre y fuego del palacio de "La Moneda" donde se encontraba el Dr. Salvador Allende, que se negó a renunciar defendiendo estoicamente su presidencia hasta que se consumó la traición y su muerte.

 

Los años siguientes al golpe de estado en Chile, Suramérica vivió una época de sangrientas dictaduras. En Chile, el golpista Pinochet hizo de un país libre una dictadura, en donde el secuestro, detención y represión de los que no estuvieran de acuerdo con el gobierno era parte de la política de terror de la Junta Militar hasta su fin en 1990. La Junta suspendió la constitución, y abolió algunos derechos civiles de los chilenos.

 

Hoy día, hay grupos de madres y abuelas chilenas que siguen reclamando que les regresen a sus hijos que desaparecieron en la dictadura.

 

Como la mayoría de los dictadores, Pinochet fue sostenido por la CIA y apoyado fervientemente por la iglesia católica, lo que ha sido un común denominador de todos los dictadores fascistas, recordemos a Mussolini, Videla, Franco.

 

Salvador Allende murió empuñando el fusil que Fidel Castro le obsequió años antes con el mensaje de que armara al pueblo. Mucho se ha cuestionado el por qué Salvador Allende no le entregó las armas al su pueblo, mas aún cuando algunas organizaciones y partidos de la Unidad Popular se las pedían para defender su presidencia y hacer respetar la Constitución.

 

Armar a los obreros, estudiantes y campesinos era la otra vía que Allende no quiso transitar; tal vez porque Allende fue como lo escribió el poeta Mario Benedetti:

 

"Para matar al hombre de la paz tuvieron que congregar todos los odios, los aviones y los tanques…

…tuvieron que imaginar que era una tropa, una armada, una hueste, una brigada…

…pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo…

…para vencer al hombre de la paz tuvieron que matar y matar más para seguir matando…

…para matar al hombre que era un pueblo tuvieron que quedarse sin el pueblo.”

 

Allende el idealista, fue eso, un hombre de paz…

 

twitter: @alexrobledof

e-mail: alexrobledof@hotmail.

 



Alejandro Robledo

Licenciado en Derecho con Maestría en Gestión Pública. Enfocado en temas de Participación Ciudadana, Derechos Humanos y Análisis de la Pobreza. Columnista de varios períodicos y de revistas online.

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