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27Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 

El banco central norteamericano, la Reserva Federal, tiene una composición especial y tradiciones muy exclusivas. Una de ellas la hizo costumbre el anterior presidente Alan Greenspan, dar mensajes entre líneas para influir en los mercados financieros.

El pasado viernes el presidente actual, Ben Bernanke, daría un mensaje que tanto analistas financieros como inversionistas esperaban con ansia. Se especulaba de varios temas que podría hablar el líder de los dineros, desde anuncios sobre las tasas de interés hasta nuevas inyecciones de liquidez, pasando por predicciones de un oscuro panorama.

En la economía actual los activos más valiosos son la certidumbre y la confianza, ambos forman el piso sobre el cual se toman las decisiones de inversión. Las inversiones productiva y especulativa son hoy el motor del crecimiento. La primera genera empleo, ingreso y consumo, la segunda ofrece mecanismos de financiación a tasas muy bajas.

Un mundo temeroso buscaba un ancla de donde asirse para la toma de decisiones para el futuro después de la sacudida financiera que se produjo con los problemas fiscales de algunos países europeos, la lucha política de último minuto para ampliar el déficit de Estados Unidos, así como indicadores de empleo y crecimiento que no están llenando las expectativas. Por eso se esperaba tanto del mensaje de Bernanke.

El mensaje textual quedó lejos de las expectativas, y se limitó no solo a hacer una descripción de lo que ya se sabía, sino a definir los límites de acción de la propia Reserva Federal. Resultó ser un mensaje honesto que, en lugar de ilusionar, puso los pies sobre la tierra declarando que no hay varita mágica que solucione el problema y privilegiando la tranquilidad de los mercados.

El máximo anuncio se refiere a que la Reserva Federal hará todo lo que está en sus manos para ayudar a acelerar el crecimiento del mayor consumidor del mundo, esto significa que si es necesario volver a echar a andar la maquinita de billetes lo harán. Pero agregó, que la decisión se tomará en una reunión de dos días a partir del 20 de septiembre, dejando claro que se hará con cautela.

A los políticos norteamericanos les dio dos espacios. Primero, la fecha de la próxima reunión permitirá conocer programas de estímulos que el gobierno de Obama anunciará a principios de septiembre. Segundo, les aclaró el tamaño del daño que ocasionó el titubeo político sobre la deuda a principios de mes y les pidió que actuaran responsablemente en las próximas decisiones.

La reacción inmediata de los mercados de valores ante el mensaje fue negativa, para pasar a un moderado positivismo conforme se digirió la idea. Lo único claro es que el futuro a corto plazo nos depara más vaivenes como los que sufrimos las primeras dos semanas de agosto. Habrá que hacerse a la idea que este cierre de año será difícil en materia económica y estar pendientes de los efectos sobre la economía mexicana.

@delarosavictor

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Victor De la Rosa

Licenciado en Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila, se ha desempeñado dentro del servicio público desde 2003. Ha colaborado en temas financieros relacionados con recursos federales y pensiones. Es miembro del Colegio de Economistas de Coahuila A.C. y Asociado de la Fundación Colosio Filial Coahuila A.C.

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