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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

La pobreza de ideas.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), órgano oficial que mide la pobreza en nuestro país, hizo públicos los datos más recientes el pasado viernes.

La medición se realiza a través de los datos recopilados por el INEGI, principalmente la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares. Los más recientes corresponden al Censo 2010.

Utilizando una serie de variables que incluyen el ingreso, las características de la vivienda, los servicios a que se tiene acceso, la alimentación, entre otros, se generan 5 rangos para ubicar el nivel en que se encuentra la población. Del más pobre al menos pobre los grupos son: Pobreza Extrema, Pobreza Moderada, Vulnerables por Carencias Sociales, Vulnerables por Ingreso y, finalmente, No Pobres No Vulnerables. De estos, la suma de los primero dos se conoce como Pobreza Oficial.

El año de medición anterior más reciente es el 2008, por lo que los comparativos se efectúan respecto a ese año. Dado que la población ha crecido en los últimos 24 meses, la manera más justa de comparar los resultados es en términos relativos, por porcentaje respecto al total de la población.

En el ámbito nacional los indicadores oficiales presentan incrementos en el número de pobres, la Pobreza Oficial se incrementó en casi dos puntos porcentuales, si bien el componente de Pobreza Extrema mantiene el nivel en términos absolutos, la Pobreza Moderada pasa del 33.9 por ciento del total de la población al 35.8 por ciento en 2010. Los datos muestran que hay 52 millones de mexicanos viviendo en pobreza.

Los mismos datos son generados para cada una de las entidades federativas, lo que permite hacer más comparaciones. Para el caso de Coahuila de Zaragoza el rango de Pobreza Oficial disminuyó en 106 mil personas. En términos comparables pasó del 32.9 por ciento del total de la población en 2008 al 27.9 por ciento en 2010, 5 puntos porcentuales de diferencia.

Aún más interesante resulta el rango superior de la medición, donde se encuentran quienes están fuera de pobreza y no son vulnerables, esto es, la gente que cuenta, además de tener sus necesidades básicas cubiertas, con una fuente de ingreso segura. El indicador pasó del 28.8 por ciento del total de los coahuilenses al 33 por ciento en tan sólo 730 días.

El logro, de disminuir la pobreza y ofrecer condiciones de certidumbre para más coahuilenses es digno de reconocer en medio de un entorno económico y financiero que llevó al mundo entero a la recesión. Recordemos el impacto que tuvo sobre la industria manufacturera y los paros técnicos forzados que realizaron cientos de empresas. Hemos sufrido también con la crisis de los alimentos que degrada en gran medida el poder adquisitivo de la población.

Habrá que agregar el entorno fiscal nacional, con un aumento del IVA, la creación de impuestos a las telecomunicaciones, incrementos mensuales a las gasolinas y diesel, así como incrementos al IEPS (cigarros y bebidas). Todos factores para que el ingreso disponible de las familias se vea reducido, aun así se lograron importantes avances.

Los resultados son el reflejo de lo que se logra actuando con seriedad y compromiso en bien de la población, contrastando con la pobreza agudizada en muchas regiones del país, pero sobre todo con la pobreza de ideas en el ámbito de las políticas públicas en que vive el Gobierno Federal.

Se revela la importancia que tiene el componente social en la visión de gobierno, y como sí es posible incidir sobre los indicadores de marginación enfocándose en necesidades básicas en lugar de estar ideando complejos programas que nunca aterrizan en acciones concretas.

La evidencia política que avala al proyecto de Gobierno que hoy disfrutamos en Coahuila la vivimos hace un mes, cuando el 3 de julio se refrendó en las urnas la preferencia de la población. Hoy, con los indicadores publicados por el CONEVAL, contamos con la evidencia técnica que ofrecen los números fríos sobre los alcances de un proyecto no pocas veces cuestionado.

 

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@delarosavictor

 



Victor De la Rosa

Licenciado en Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila, se ha desempeñado dentro del servicio público desde 2003. Ha colaborado en temas financieros relacionados con recursos federales y pensiones. Es miembro del Colegio de Economistas de Coahuila A.C. y Asociado de la Fundación Colosio Filial Coahuila A.C.

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