Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

22Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 

De no ser porque lo dijo el Presidente de la República,

alguna risa hubiera provocado el desubicado comentario respecto a asimilar su papel dentro de la “guerra” contra el narcotráfico que emprendió en pos de legitimación por su dudoso triunfo electoral hace ya más de cuatro años, con la figura de uno de los políticos más prominentes del siglo XX quien con entereza y liderazgo defendió a su país y al mundo entero contra la amenaza que suponían los regímenes totalitarios alemanes e italianos, Sir Winston Churchill.

 

Sin el afán de parecer simplista en mi análisis y en el conocimiento sobre la vida y legado de Winston Churchill, tomaré solo algunas de sus frases más famosas que sin duda reflejan rasgos de su personalidad para contrastarlas con los dichos y hechos de quien lo cita en equiparación evidente buscando afanosamente el respaldo popular a su labor, actividad ésta última a la que ha dedicado especial atención el señor presidente durante su gestión tras su señalada victoria en 2006 donde casi el 65% del electorado activo en nuestro país votó en su contra.

 

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” decía Winston Churchill. Gran decepción se llevaría el señor Churchill del que según la letra de la Constitución es el actual jefe del Estado Mexicano, el ejecutivo federal, al ver como ante una desgracia como la ocurrida en la guardería ABC, subrogada por el Instituto Mexicano del Seguro Social en Sonora donde murieron más de 50 niños inocentes víctimas de las llamas causadas por la negligencia, la irresponsabilidad, la corrupción y el influyentismo de su gobierno, la primera reacción del presidente y su gobierno es el uso político de los hechos y su tendencioso manejo público para trasladar la culpabilidad de la desgracia, a la vez que premiaba al que fue Director General del Seguro Social hasta pocos meses antes de que ocurriera el siniestro y durante gran parte de la primera etapa del sexenio ratificándolo en la estratégica posición de Secretario de Comunicaciones y Transportes. Otro desaire llegaría cuando viera como el presidente en lugar de sentarse en la mesa del dialogo con las distintas fuerzas políticas del país para tratar los temas apremiantes como la pobreza, el desempleo, la inseguridad o migración, se empeña en descalificar a sus interlocutores desde cualquier tribuna ya sea en México o en el extranjero mostrando la falta de altura de miras para entender que el interminable golpeteo solo merma aún más la imagen ya de por sí muy deteriorada de las instituciones mexicanas, de su clase política y por ende del país en general y que los acuerdos se logran mediante el dialogo y respetando a todas las partes involucradas, nunca mediante la simulación, la calumnia, el insulto o la intolerancia.

 

Si Winston Churchill pidió al pueblo británico “sangre, sudor, trabajo duro y lágrimas” para resistir las andanadas nazis y lograr la victoria militar durante la segunda guerra mundial, el presidente Calderón ha puesto oídos sordos al ya famoso reclamo popular de “no más sangre”, siendo éste desestimado en la casa presidencial con el argumento de que el gobierno está haciendo lo que debe en cuanto a la inseguridad y que cualquier otra postura sería claudicar en su obligación, sin mover ni un ápice su estrategia que a la vista de todos no ha resultado la más efectiva dada la cada vez mayor presencia y control de los grupos de la delincuencia organizada en todas las regiones del país; el creciente número de muertes que asciende a casi 40,000, cifra solo verificable desde tiempos de la revolución mexicana; víctimas inocentes del combate y miles de afectados por la situación de ingobernabilidad e inexistencia de facto del estado de derecho en gran parte del territorio nacional.

 

“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar” solía decir el primer ministro inglés acaso por haber padecido en carne propia las consecuencias de mentes obstinadas y ambiciosas que ajenas a cualquier posibilidad de empatía provocaron el mayor de los sufrimientos a millones de personas que no entraban en su muy particular y distorsionada forma de ver la realidad en que vivían. Con frases como “La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás” o “Las críticas no serán agradables, pero son necesarias” Churchill da cuenta de su peso específico como hombre de la política, como estadista con la claridad intelectual suficiente para reconocer lo variado del pensamiento humano y lo complejo de las relaciones sociales y políticas.

 

Estamos viendo el inicio de las campañas presidenciales de 2012, estamos presenciando la desnuda reedición de eso que ya parece una vergonzante costumbre entre los gobiernos del “cambio”: un presidente que abiertamente hace labor partidista y deja a sus funcionarios hacerla y que ante la ausencia de logros propios en el presente y en el pasado reciente tras ya 11 años de gobiernos panistas, insiste en anclarse en el cada vez más lejano pasado para culparlo de todos los males que aquejan al país; que desafortunado para el país que su jefe de estado haya decidido convertirse en jefe de partido y en su vocero más distinguido, y que ante su obligación de liderar este país urgido de seguridad, de paz y de razón, haya privilegiado situarse en el pequeño lugar que le ofrecía la tribuna partidista.

 

Una última frase de Winston Churchill que bien haría el señor presidente en asimilar y reconocer por el bien de nuestra incipiente democracia, tal como lo hizo el ex presidente Zedillo y se negó a hacerlo el ex presidente Fox: “La alternancia fecunda el suelo de la democracia”.

 

 

 



Isaias Montemayor Ortiz

Originario de Allende, Coahuila. Fue consejero universitario de la Universidad Autónoma de Coahuila durante el bachillerato y consejero directivo de la Facultad de Jurisprudencia donde se tituló como Licenciado en Derecho. Tiene el título de Master en Gobernabilidad y Gestión Pública por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, de Madrid, España. Posee amplia experiencia laboral y formación académica en temas de reinserción social y ha sido catedrático por la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Interamericana para el Desarrollo en Saltillo, Coahuila. Colabora como articulista en diversos medios escritos.

MAS EN ESTA CATEGORIA « Cacería de Brujas

DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook