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24Julio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015


 

A finales del Siglo XVII, en un pequeño poblado de Norteamérica situado en la Bahía de Massachusetts,

Salem, se llevaron a cabo una serie de audiencias y juicios locales, con el objetivo de procesar y en caso de culpabilidad, castigar las prácticas de brujería. La tristemente célebre historia derivó en más de 150 acusaciones, 31 juicios llevados a cabo por la Corte Superior de Judicatura, mismos que resultaron en 29 condenas, 19 de ellas, con el temido castigo de la horca.

 

De esta manera 14 mujeres y 5 hombres pagaron el precio de practicar brujería según aquellos que los denunciaban. La característica de estas acusaciones es que no se basaron en procedimientos serios o pruebas contundentes, sino en chismes y rumores de los mismos habitantes de la comunidad, mismos que terminaron influenciando a los propios jueces. Existen muchas teorías acerca de lo que provocó esta obsesión de brujas y posesiones demoníacas en el poblado de Salem.

 

Hay quienes argumentan que los fenómenos extraños se debieron a que algunos de los acusados presentaban la antes desconocida enfermedad de Huntington, otros consideran intoxicaciones por pan de centeno fermentado. Sostienen también, que pudo ser la pugna entre las dos familias más poderosas o bien, el resultado de un estrangulamiento social de la mujer y un fanatismo obsesivo con la religión. Vaya historia, difícil de creer en una época ya muy lejana.

 

Hoy en día, muy afortunadamente ya no hay persecuciones y menos ejecuciones para quienes supuestamente practican la brujería, sin embargo, los juicios sin pruebas suficientes y la influencia de otros factores como los medios de comunicación y el “vox populi”, son prácticas comunes en países como el nuestro. Muchas veces se culpa al inocente, otras tantas se absuelve al culpable y muchas otras, quien la ha de pagar sigue transitando tranquilamente por las calles.

 

Como en Salem, las causas de las detenciones en los últimos días en nuestro país tienen múltiples hipótesis. La más probable: en un intento desesperado por frenar la caída de su popularidad y no tener que dejar el poder a sus opositores, el Gobierno Federal ha salido a la caza de figuras políticas de reputación cuestionable. Jorge Hank Rhon y Pablo Salazar Mendiguchía por ahora, aunque se rumora que después vendrán algunas otras figuras del ámbito nacional y regional.

 

Si la hicieron, que la paguen. Justicia es dar a cada quien lo que le corresponde, lo peligroso será, si lo que se decide darle a cada quien varía en función de intereses superiores y perversos que tengan como fin todo menos castigar a los culpables. No más cacerías de brujas, en pleno Siglo XXI, justicia y punto.

 

 

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