Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

25Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015


Un día como cualquier otro,

un buen baño, un desayuno rápido, la oficina, varias reuniones, llamadas telefónicas, reportes, supervisones, enojos y felicitaciones, de repente como caída del cielo, sin avisar siquiera, llega el fantasma de la duda: ¿quién soy? ¿me gusta lo que soy? ¿hace diez-quince años quise estar donde estoy y ser lo que soy? Creo que nadie se escapa -al menos en una ocasión- de ser asaltado por las famosas dudas existenciales.

 

Hace poco tuve la oportunidad de participar una vez más en un ejercicio de planeación estratégica para una organización. La verdad es un ejercicio que disfruto por muchas razones, sobre todo, porque se aprovecha el conocimiento, actitud y participación de varias personas con perfiles muy distintos pero necesarios para transformar las ideas en proyectos. De esta manera se define la misión de una organización, es decir, su razón de ser.

 

De la misma manera, con la aportación de todos, se determina la visión, a donde queremos llegar en el mediano y largo plazo. Después se obtiene el cómo llegaremos, esto a través de una política de calidad, así como los valores y preceptos bajo los cuales nos vamos a regir. Finalmente llegan los objetivos, los pasos concretos a seguir para cumplir con lo que nos hemos propuesto.

 

Un ejercicio ampliamente recomendado para definir el rumbo de las nuevas organizaciones, así como el de las ya existentes. ¿Por qué si es un modelo reconocido y recomendado para las organizaciones, poco se ha adaptado para la planeación de vida de las personas? Creo que después de hacer algo parecido a la planeación estratégica para nuestra vida, podríamos encontrarnos con grandes sorpresas.

 

Para empezar, la respuesta a las dudas existenciales ya no sería el “no sé” más habitual. Podríamos revisarnos y encontrarnos con que efectivamente, el rumbo que llevamos es el que nos habíamos trazado y el que queremos para nosotros, o bien, darnos cuenta de que no vamos en el camino que habíamos planeado, se ajustan los instrumentos y se fija un nuevo destino.

 

Sin embargo, la planeación a pesar de tener grandes ventajas, igual nos puede llevar a caer en varias trampas. Aún más importante que la planeación es la implementación de la misma, ahí nos daremos cuenta de que no todo lo planeado es lo óptimo, así que necesitaremos flexibilidad para incluir los nuevos planes si así lo consideramos conveniente.

 

Por otro lado, también en la implementación, tendremos el factor sorpresa. Muchas variables no contempladas estarán “afectando” nuestro modelo de planeación. Debemos tener la capacidad de reaccionar ante lo no esperado, sin perder de vista el rumbo, aunque tengamos que cambiarlo de manera temporal en ciertas ocasiones. De esta manera, tendremos en la planeación la receta ideal para combatir las dudas existenciales e intentar vivir la vida que queremos.

 

 

 

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook