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17Febrero2018

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 

Basta decir que sobre las páginas de los libros se puede dar la vuelta al mundo y descubrir todos los rincones del universo encontrando al mismo tiempo el retrato de todos los rostros de la humanidad, nuestra comunidad.

Referentes culturales tan ampliamente aceptados como la lectura son pocos, existe desde hace décadas un consenso en el sentido de una mayor necesidad de lectura como habito que forme parte de la vida diaria de los mexicanos, se han realizado encuestas y estudios que nos indican que a pesar de ser ampliamente aceptado como un valor cultural en nuestra población, está muy lejos de ser una práctica común y presente en nuestro quehacer cotidiano, así, en la actualidad, estamos viendo que cada vez se encuentran más al alcance de nosotros mayores herramientas de comunicación y entretenimiento que llegan a todo tipo de público sin importar su nivel económico o académico, el internet con sus distintas herramientas y sus redes sociales novedosas permiten en tiempo real que tengamos información de todo tipo, la televisión con una oferta de entretenimiento que se vuelve cada vez más intensa y variada, los videojuegos y distintos gadgets (dispositivos tecnológicos) que multiplican las opciones en que se ocupa nuestra atención en las horas que el trabajo nos deja libres, todos estos factores que enriquecen el acontecer de la vida, sin embargo van dejando cada vez menos espacio para dos cosas de suma importancia: la lectura y la comunidad, la perdida de dichos espacios va limitando la capacidad de las personas en varios sentidos, desde la pérdida del placer que produce una buena lectura y los conocimientos adquiridos que ello acompaña, pasando por la alienación de los hombres y mujeres en entes antisociales, ensimismados y aislados de la vida comunitaria, con el resultado de que cada vez sea más difícil conocer el nombre de nuestros vecinos y no se diga ya tener alguna actividad en conjunto como antaño fueran las charlas que tarde con tarde se llevaran a cabo entre personas del barrio, era esta convivencia la que convertida en una práctica cultural daba identidad a las comunidades y fortalecía los lazos de solidaridad entre las familias del mismo sector y sin que nuestra opinión se convierta en una simple añoranza por las costumbres pasadas, vale la pena reflexionar sobre estas oportunidades que se van perdiendo, la de vivir la lectura y a través de ella asomarnos a la ventana del absoluto, y la de vivir presente en la comunidad, sintiendo la compañía de nuestros semejantes en la sonrisa y la confianza que se cultivan con la convivencia.

Las instancias culturales y la iniciativa privada entre otros han realizado una y otra vez campañas que nos invitan a leer, famosos actores y actrices, deportistas y diversas personalidades nos invitan con entusiasmo desde las pantallas a la lectura, en México muchos programas con ese objetivo se han puesto en marcha por las autoridades de los tres órdenes de gobierno desde hace décadas, los resultados poco a poco se observan (aunque usted no lo crea cada vez leemos un poco mas), y en este gran esfuerzo donde la sociedad civil también participa, habría que reconocer al grupo de voluntarios que a lo largo y ancho del estado de Coahuila llevan la lectura y la comparten directamente en la comunidad, son los participantes de un programa que recién ha cumplido quince años (salas de lectura) y que de manera callada viene realizando un esfuerzo titánico doblemente meritorio por hacer de la lectura su razón de ser y compartir, brindando un esfuerzo de tiempo, recursos y entrega, llevándolo a cabo directamente donde están las personas, con los libros y su palabra por todo armamento, quijotes de la lectura que Cervantes habría querido conocer, recorren sus calles, sus plazas, los caminos de polvo que conducen a todos los rincones de su comunidad llevando el entusiasmo de la palabra escrita y a cuestas los libros, pequeños tesoros que de mano en mano enriquecen a quien los lee y a quien los recomienda. Hay que valorar todos los esfuerzos porque todos son necesarios, el camino de ubicar a la lectura como un habito inseparable de cada uno de nosotros aun será largo pero estando presente el calor de la palabra humana y la pasión con que amamos la vida en la comunidad y nos entregamos a ella seguramente el contagio de la lectura será permanente y encontraremos que nuestros pasos aunque a veces resuenen solitarios, se encuentran siempre acompañados de aquellos que con nosotros comparten la vida y el orgullo de ser mexicanos (coahuilenses).


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