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18Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Oscar Pimentel González**

 

A pesar de los grandes avances en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) que se han observado durante los últimos años, y su importancia determinante en el desarrollo de la economía, la política y del gobierno, así como en la transformación radical de los modos de vida a escala mundial, es hora que el PRI no incorpora el propósito de impulsar la universalización de estas tecnologías y sus múltiples aplicaciones, como parte de los principios doctrinarios y programáticos que orientan su quehacer político a favor del país. En consecuencia, tampoco cuenta con una agenda que privilegie el acceso de la población mexicana a la sociedad de la información y del conocimiento, ni con una agenda digital que le permita fortalecerse como organización política de la nueva cultura que ha generado el uso del Internet.

 

En su aspiración permanente de ser la fuerza política más numerosa y representativa de los mexicanos, de constituirse en la vanguardia del pensamiento político y de conformar el poder impulsor de las reformas democráticas, el PRI tiene la gran responsabilidad de promover la extraordinaria transformación cultural que significa la universalización de las tecnologías de la información y la comunicación en México. Ello permitirá su uso en beneficio de todos los sectores de la sociedad, así como concretar mayores avances de la democracia y construir un modelo de gobierno eficaz y abierto a la comunidad. Asimismo, la incorporación de estas tecnologías en las tareas partidistas le permitirá potenciar sus capacidades de comunicación, organización, movilización e interacción con la ciudadanía, factores clave para garantizar su triunfo en los procesos electorales.

 

En la medida que el Partido asuma estas prioridades como parte del conjunto de su agenda política y electoral, y sea capaz de articular un amplio movimiento social mediante el uso del Internet en sus diversas modalidades, con una mayoritaria participación de jóvenes, estará apto para recuperar la Presidencia de la República en el 2012 y, lo más relevante, de reinventarse como organización política y de reinventar una forma eficaz de gobernabilidad democrática con la participación de la sociedad.

 

 

Una agenda digital para México… y para el PRI

 

Algunos analistas han calculado que las inversiones en TIC explican entre el 10 y el 24% de la tasa de crecimiento del PIB en América Latina, lo cual demuestra que cuando se fomentan estas tecnologías, se está apostando también por mejores tasas de crecimiento, empleo y estándares más altos de bienestar en nuestros países.

 

Asimismo, señalan que la expansión de banda ancha explica entre el 2 y el 8% de los nuevos empleos. Por cada 10% de incremento en la penetración de la banda ancha hay un aumento de 1.3% en el crecimiento económico.

 

La incorporación de las TIC en todos los ámbitos de nuestros países tiene un claro sentido de inclusión social, ya que permite ampliar el acceso a la información y al conocimiento, facilita el acceso a los servicios de gobierno, salud, educación, banca y otros, e impulsa la creación de capacidades en las personas para participar productivamente en la vida de su comunidad.

 

Por ello, la asimilación de las TIC debe valorarse como una prioridad sin discusión para el país, que amerita la definición de una política de Estado y el impulso de una serie de reformas legales e institucionales que propicien el desarrollo de una verdadera agenda digital, en la cual participen todos los sectores y todos los poderes y órdenes de gobierno. De hecho, las demás reformas que desde diversos foros se proponen como la reforma política, la reforma hacendaria, la reforma social, la reforma del sistema de seguridad y justicia, entre otras, no son viables si no se emprende también esta gran tarea de modernizar el entorno productivo, social e institucional mediante la adopción de las TIC.

 

Por estas razones, el PRI debe retomar este propósito de universalizar la adopción de las TIC como una de sus definiciones políticas más importantes, asociadas a las causas fundamentales que impulsa, como el crecimiento económico, el empleo, la seguridad, la ampliación de las oportunidades de bienestar, el perfeccionamiento de nuestro régimen democrático y la gobernabilidad. El PRI debe estar a la altura de los retos que nos plantean las nuevas realidades del mundo y de México, y éste es uno de los más decisivos para nuestro futuro.

 

Nuestros documentos básicos deben referir y enfatizar la importancia de que nuestro país supere la brecha digital, lo que significa de ventajas para la economía de millones de mexicanos, para su educación, para su salud, para su mejoramiento familiar y colectivo, para su participación en las tareas de la vida comunitaria, y para una mejor comprensión del mundo. Nuestro Partido debe contar con una política que obligue y presione al gobierno federal a tomar las mejores decisiones en esta materia, y que promueva la definición de políticas públicas por parte de los gobiernos de los estados y los municipios. Avanzar en la superación de la desigualdad digital debe ser un gran propósito político del Partido, una causa de nuestra lucha social y una tarea permanente de vinculación y colaboración con todas las organizaciones sociales y políticas de México. Abatir la brecha digital en México es una lucha revolucionaria que nuestro Partido debe encabezar.

 

Pero no solamente es necesario un compromiso claro y explícito con una agenda digital para el país, el PRI, como todas las organizaciones políticas en el mundo, debe aprovechar cabalmente las ventajas de las TIC para lograr una mejor interlocución con la ciudadanía, para difundir sus ideas y sus propuestas políticas, para permitir la comunicación y fomentar la organización de sus militantes mediante redes sociales, para promover el voto, promover a sus candidatos, movilizar al voto a sus simpatizantes, debatir ofertas políticas, y muchas tareas más que se pueden hacer con el soporte del Internet. Así pues, el PRI debe ratificar su compromiso de modernidad y de cambio abriendo su organización a la participación de los ciudadanos y estableciendo mecanismos de diálogo constructivo, de crítica y de autocrítica que redunden en una mayor eficacia de sus tareas y en una mayor confianza de los electores, mediante la adopción de todas las innovaciones que puedan aportar las TIC.

 

 

 

 

El Internet, clave para modernizar al PRI y ganar en el 2012

 

Una verdad que debe llamarnos a reflexión para corregir los errores, es que nuestro Partido no ha sabido hasta hoy capitalizar las nuevas tecnologías de información y comunicación para potenciar su trabajo político.

 

Para muchos dirigentes el Internet es una “magia inexplicable que puede lograr formas de recabar información o de comunicarse no conocidas hasta hoy”, aunque se le prefiere a distancia. “Que lo usen otros por mí y me informen”. Otros de plano ya se sienten viejos: “El Internet y todo eso del Twitter y del Facebook es para los chavos, yo ya no estoy para eso”. Por otra parte están quienes se consideran iniciados y creen que la condición de cibernautas sólo puede ser de unos pocos, cuando lo que debemos buscar es precisamente que todos y cada uno de los militantes del PRI sean internautas con acceso a todas estas tecnologías. En otro flanco están los ingenuos que creen que si se logra un buen diseño de la página y se colocan fotos y videos muy atractivos ya están del otro lado, sin tomar en cuenta que una página Web, un blog, el Facebook y sobretodo el Twitter, necesitan una atención permanente, la interacción con los usuarios y requieren, para optimizar los beneficios de estas tecnologías, de una mejor organización. Las páginas Web no sustituyen la buena coordinación interna o la atención eficaz de los asuntos de un Partido. Se podría decir que incluso es contraproducente tener una página Web que no está actualizada, que está mal diseñada, mal conformada y que ofrece servicios o información que no puede proporcionar. Peor aún cuando no se asigna presupuesto para adquisición de equipo, su actualización y mantenimiento, el diseño de programas específicos según las necesidades, y la capacitación de las personas responsables del área.

 

El PRI tiene que asumir de lleno la tarea de reinventarse en muchos de sus modos tradicionales de operar para dar cabida al uso intensivo de las TIC. No podemos arriesgarnos a caer en la postura en que incurrió el candidato republicano John McCain cuando confesó en su campaña política: “Yo soy un analfabeto digital”. Y lo peor fue cuando sus asesores en un debate al querer cambiar esta imagen pública de McCain, terminaron expresando “Para el senador McCain el Internet existe”. Hoy todavía resuenan las burlas de los demócratas partidarios de Barak Obama que, precisamente, se expresaron por todos los medios de comunicación asociados al Internet. El problema es que no basta con saber que el Internet existe, hay que saber sacarle provecho.

 

Nuestro Partido debe recuperar y aprovechar las experiencias políticas en donde el Internet en particular y las TIC en sentido más amplio fueron protagonistas fundamentales, tales como la campaña política del Presidente Obama y las revoluciones recientes en algunos países de Asia y África.

 

La campaña electoral del Presidente Obama es ya una experiencia aleccionadora de cómo hacer que el Internet sea la espina dorsal de una campaña, pero también lo puede ser en cuanto a la forma en que se ha rediseñado su gobierno, en función de continuar interactuando con la sociedad.

 

El Internet y las tecnologías asociadas permitieron la interacción de los electores con el candidato Obama y con sus asesores, recaudar fondos financieros y ofrecer información política relevante para los electores. Más específicamente, el Internet permitió una gran comunicación con los electores, la organización de redes de activistas locales, impulsar la participación, facilitando el registro de los posibles votantes en el padrón electoral, difundir mensajes a través del You tube, comprar banners y marketing en buscadores para el target de los jóvenes, utilizar video juegos, publicidad contextual, promover los eventos locales, colocar anuncios en Web y en Search, y organizar redes sociales con millones de amigos. También se organizó la propia red del candidato my.barackobama.com, se generaron millones de e-mails para recaudar fondos, se desarrollaron aplicaciones para móviles y se levantaron encuestas para hacer sentir a sus seguidores que son parte del proyecto, se facilitó el voto en extranjero y se trasmitieron eventos en vivo.

 

Ya como Presidente Barack Obama, se ha diseñado el blog de la Casa Blanca y se propicia la interacción con los ciudadanos con el programa “Open for Questions”. Se pretende la conformación de un gobierno abierto, manejado con transparencia e incorporando la participación de la sociedad civil.

 

Otra experiencia reciente surgió en el norte de África, con las revoluciones recientes motivadas por la pobreza, el hartazgo ante el inmovilismo y la falta de democracia. Ahí fracasaron los políticos tradicionales frente a una juventud educada y organizada gracias a las nuevas tecnologías asociadas al Internet. En Egipto, por ejemplo, a pesar de que sólo el 24% de la población cuenta con acceso al Internet a través de los ciber –cafés, y nada más 1 millón de habitantes cuenta con acceso directo, existen 26 millones de teléfonos celulares que en buena parte se utilizaron como un medio de comunicación, mediante los SMS, para organizar las revueltas contra el gobierno. En su desesperación, el gobierno bloqueó Twiteer, Facebook, Hotmail, You tube, Google, el buscador chino Baidú y los servidores Proxy, sin que ello detuviera la revuelta ni las olas de protesta.

 

Éstas y muchas otras experiencias en el mundo demuestran que el Internet y la telefonía celular constituyen un arma política muy poderosa para impulsar la transformación de la sociedad, Por los bajos costos que implica socializar información y mensajes los 365 días del año a una población de usuarios en acelerada expansión, sin importar raza, edad, sexo o ideología, el Internet será un instrumento estratégico en los próximos años. El Internet y, en general las TIC, pueden ser un aliado invaluable de la democracia y el desarrollo.

 

El PRI tiene muchas tareas que realizar para contar con su agenda digital y modernizarse con el apoyo de estas tecnologías. Entre otras tareas, se podrían emprender las siguientes:

 

  • Integrar un grupo de trabajo conformado por especialistas en el manejo de las tecnologías del Internet y algunos militantes con experiencia política y de gobierno, con una visión multidisciplinaria, multigeneracional y moderna, que se proponga reflexionar sobre este tema y aportar propuestas al Partido.

 

  • Definir una propuesta para incorporar en nuestros documentos básicos el señalamiento de la importancia del Internet y las tecnologías asociadas.

 

  • Crear en la estructura del Comité Ejecutivo Nacional del PRI una Secretaría de Innovación y Nuevas Tecnologías, tal como existe en otros partidos socialdemócratas del mundo, la cual asuma la responsabilidad de participar en el debate nacional y promover una agenda digital para México, así como formular la política partidista en esta materia y coordinar la agenda digital del propio Partido.

 

  • Definir una agenda digital para el Partido e impulsar su despliegue en los próximos procesos electorales.

 

  • Promover la adopción de una agenda digital del Partido en los estados, los municipios, y en todos los sectores y organizaciones.

 

  • Definir y desarrollar programas de financiamiento para la adquisición de equipos dirigidos a nuestros militantes y dirigentes, así como de capacitación para la adopción de las TIC en todos los ámbitos de nuestra organización política.

 

  • Impulsar el desarrollo de aplicaciones de las TIC en nuestras tareas políticas y el despliegue de redes sociales con nuestros militantes y simpatizantes.

 

No es exagerado afirmar que del éxito de estas tareas depende en mucho la posibilidad de abrir el PRI a las nuevas generaciones, de participar activamente en el debate de las ideas, y de dar un nuevo impulso a nuestras propuestas políticas, así como mejorar la organización y hacer más eficiente la lucha electoral. Nuestro compromiso con la democracia y el desarrollo de México quedará así plenamente acreditado.

 

                                                         *El presente texto es parte del ensayo          

                                                     publicado en la Revista Examen, (abril, 2011)

                                                 ** Vicepresidente de la Fundación Colosio A.C.              

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