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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El Muro de Berlín cae en 1989,

mientras sus restos se comercializaban como reliquias en los "shopping centers" del mundo globalizado; las ideologías de la guerra fría y las utopías románticas se derrumbaban. Entre los escombros yacía el juvenil sueño de Rimbaud, quién bañado de lluvia de estrellas alguna vez profetizó: "Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades." Triunfaban el capitalismo, el libre mercado, y la democracia sobre el socialismo real, la economía estatizada y la dictadura del proletariado.

Ese año, la izquierda quedó huérfana de sentido y rumbo: Ante sus inteligencias y sus corazones caía de zopetón la imposibilidad de construir una nueva sociedad de acuerdo a los principios diseñados por Marx, y transformados históricamente por Lenin, Stalin, Mao y Castro entre otros.

Durante esos momentos de vacío existencial, los izquierdistas se preguntaban: ¿Dónde quedó la izquierda? Norberto Bobbio, distinguido filósofo italiano, respondía con su natural lucidez a esta pregunta: Dentro de un escenario post-socialista  los parámetros de la izquierda y la derecha permanecen y se definen en relación a dos ejes: el de la igualdad contra la desigualdad; y el de la libertad contra el autoritarismo. Una posición de izquierda refrenda la lucha por la igualdad y la libertad: mientas su opuesto, la derecha, sostiene la desigualdad y el autoritarismo.

Estos ejes nos dice el filósofo italiano, “deben actuarse dentro de los marcos propios de la vida democrática”. En esta línea de pensamiento, Jorge Castañeda insiste en que para encontrar sentido y rumbo, la nueva izquierda latinoamericana debe "democratizar la democracia."

De acuerdo a este autor, tres son las tareas urgentes: Primera, "asumir una posición intransigente sobre la falta de democracia representativa y la existencia de violaciones a los derechos humanos allí donde tengan lugar, cométanlos quién los cometa y por las razones que sean." Segunda, "estar por encima de toda sospecha y ser inflexible en el combate a la corrupción; y tercera: "enfrentar la cuestión de la democracia interna y poner en práctica procedimientos democráticos de toma de decisiones y de solución de disputas no sólo en su seno sino también en el intersticio de la izquierda política y social."

¿Tenemos en México, una izquierda, en este caso representada por el PRD, que responda de manera positiva a estas tareas; sugeridas por Castañeda, al cuál los perredistas quisieran quemar en leña verde por apóstata? Por el contrario, más allá de sus regresiones estalinistas; de sus antidemocráticas elecciones internas y de su caída en las preferencias electorales, empieza a cristalizarse una tendencia histórica: El PRD no posee la capacidad ideológica y organizativa para construir el nuevo paradigma de la izquierda en México. Sus vicios de origen, su fragmentación interna y su progresiva falta de representatividad electoral entre los mexicanos así lo confirman. Lo que sucede hoy en Estado de México es un pálido ejemplo.

Desde este vacío histórico que el PRD parece no llenar: ¿De dónde surgirá el nuevo partido de izquierda que México requiere? ¿Aparecerá de los integrantes del Frente Amplio Progresista? Muy difícil, sus conflictos internos los despedazarán.

La alternativa debe emerger, sin duda, de un PRI social demócrata, que nutre su planteamiento en la experiencia Coahuila, exitosa como partido político en lides electorales, y como gobierno que combina justicia social con desarrollo económico, preocupación por el medio ambiente y un buen gobierno para todos. Empero, el camino es largo, y a pesar de la urgencia, no se avizora todavía, plan de vuelo, o rumbo a seguir.

Mientras esto sucede, una pregunta espera ser respondida con la misma visión de un Rimbaud, envejecido pero nunca harto de imaginar la resurrección de la esperanza, plasmada ahora en la “democratización de la democracia:” ¿Dónde está la izquierda? Es la pregunta. Mientras una canción de Leonard Cohen, el extraordinario poeta canadiense, suena como fondo musical: "Todos sabemos que el barco se está hundiendo. Todos sabemos que el capitán mintió. Todos tenemos un sentimiento fracturado, como sí hubiese muerto nuestro padre o alguien muy querido. Pero todos sabemos que es ahora o nunca." ¡Ahora o nunca!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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