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21Agosto2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Yo no enseño basquetbol, preparo a niños para enfrentar su futuro.
Sergio Zuñiga, entrenador de los Triquis

Desde hace varios meses he escuchado hablar sobre los niños Triquis, porque en Matamoros, Coahuila, la Asociación Ayup A.C., que encabeza Gerardo Ayup del Bosque promueven una escuela de basquetbol para niños de la comunidad. La Asociación funciona con donaciones de acuerdo a la capacidad de cada aportante, pero sobre todo a la gran determinación y el convencimiento del proyecto de sus integrantes. Escuché comentarios por parte de los padres de familia de los niños que entrenan en esta escuela opinar del gran desarrollo que han tenido sus hijos. Con sorpresa comentan que no sólo aprenden básquetbol, sino que los niños ahora son más responsables de sus deberes en la casa y en la escuela.

La semana pasada, después de asistir a una plática por parte del entrenador de estos niños, llamada: “Formación integral de basquetbolistas. Método Triqui”, entendí que estos niños no sólo practican basquetbol, sino que están aprendiendo a ser mejores ciudadanos. Alfredo Martínez Salas, desde febrero de este año, entrena al equipo de básquetbol de niños José Ayup Tedy.

En su charla, empezó diciéndonos que la mayoría de las familias Triquis viven en casas muy modestas, hechas con los materiales de la región, en ellas pueden vivir hasta 10 integrantes. No tienen para hacer sus tres comidas diarias.

Para llegar a la escuela o a los entrenamientos los niños Triquis hacen un recorrido que dura hasta dos horas, descalzos. De entre el público surgió la pregunta ¿por qué no juegan futbol o béisbol? Alfredo contestó que las condiciones del suelo en el que están enclavadas sus comunidades no proporciona espacios amplios y planos para esos deportes, por ello optaron por el basquetbol. Acondicionar el espacio para las canchas de basquetbol les resulto más factible.

El entrenador Triqui, nos dijo en su charla en el auditorio de la Facultad de Contaduría y Administración de la UAdeC Unidad Torreón que para pertenecer al equipo, los niños y las niñas deben reunir varios requisitos. A continuación enumeraré los que a mi juicio resume la exposición que desde el corazón nos compartió este comprometido entrenador. Primero. Deben estar bien en casa, realizar sus quehaceres sin excusas.

Desde los cinco o seis años ayudan a sus papás. Segundo. Deben entrenar a diario.

Tercero. Tener valores y responsabilidades. Cuarto. Tener calificación mínima de 8.5. Quinto. Como se les prepara para el futuro, se trabaja mucho la lectura con los niños, por lo que deben leer y leer. Sexto. Un niño Triqui lee un libro cada 15 días y debe entregar su reporte de lectura. Séptimo.

Cuando salen a competir llevan su guía de estudio y regresan a presentar su examen. Deben por tanto aprobar sus exámenes. Octavo. Ejercer la disciplina. Deben cumplir sus deberes por ellos mismos. La base de su formación se basa en su propio esfuerzo.

El noveno punto, los niños y las niñas Triquis para poder hacer grandes cosas, deben aprender a pensar primero en ellos. No existen en la academia Triqui las frases: “no puedo”, “es imposible” o “está muy difícil”.

Décimo. Se les inculca disciplina, valores y principios, nunca cosas negativas. Décimo primero. Hay reuniones con los papás para que ayuden a que los niños sean cada día más ellos mismos. Décimo segundo. Hay que trabajar en el futuro de los niños y las niñas usando de pretexto el basquetbol. Décimo tercero. Aprender que las cosas se pueden hacer sin grandes estructuras, sin grandes gimnasios. Lo que se hace es con lo que se dispone en sus comunidades.

Décimo cuarto. Los niños Triquis juegan descalzos. Es parte de su cultura.

Caminan un promedio de cuatro horas diarias. Jugaron descalzos en EU, aunque está prohibido, se les permitió que lo hicieran, y mejoraron su eficacia.

Esta historia me recordó lo que escribió John Carlin en su libro “El Factor Humano”, refiriéndose a Mandela recuerda que en una ocasión le comentó que: “…el deporte tiene el poder de transformar el mundo. Tiene el poder de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas…” . Y Mandela con esta idea unió a Sudáfrica, utilizando el mundial del rugby de 1995 para sellar la paz, y cambiar el curso de la historia, como ahora lo están haciendo en el proyecto Triqui.

Sin duda, el deporte es una estrategia extraordinaria para cambiar historias.

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