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21Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 

¿Cómo construir una política de desarrollo social para crecer?

El presidente Peña Nieto ha encomendado el desarrollo social para la segunda mitad de su sexenio a José Antonio Meade Kuribreña, mexicano excepcionalmente dotado intelectual y moralmente. Dueño de una inteligencia brillante y honestidad a toda prueba, a sus 45 años de edadMeade ha sido ya cuatro veces secretario del despacho en los gabinetes de dos presidentes: Felipe Calderón, panista, y el priista Enrique Peña Nieto. Su reto es formidable ¿Cómo construir una política de desarrollo social para crecer? ¿Cómo abatir la pobreza masiva de manera duradera y productiva? El mejor modelo teórico del que, en mi opinión, podemos echar mano es el que expuso el Premio Nobel de Economía W. Arthur Lewis, originario de la isla caribeña de Santa Lucia y profesor en la London School of Economics, en su famoso artículo Economic Development with Unlimited Supplies of Labor(Desarrollo Económico con una Oferta Ilimitada de Fuerza de Trabajo). El modelo de Lewis que después fue refinado y aplicado con éxito en Indonesia por C. Peter Timmer, mi mentor y director de mi tesis doctoral en Harvard, es un modelo de dos sectores, uno rural y uno urbano. El sector rural dispone de una reserva inicialmente ilimitada de fuerza de trabajo cuyo valor real, determinante de su salario real al migrar al incipiente, pero creciente sector industrial y urbano, es su productividad marginal agrícola, que en la práctica es insignificante o casi cero. Eso permite iniciar y sostener un exitoso proceso de industrialización centrado en torno a la producción de manufacturas e inicialmente orientado a la exportación en espera de que los pobres rurales transformados en obreros cada vez más productivos y remunerados se vayan constituyendo en un mercado interno considerable. La política de industrialización basada en ese sencillo modelo puede ser el pilar duradero de una política de desarrollo social eficaz en reducir de manera duradera la pobreza. En la práctica, una política de industrialización fundada en el sector automotriz, que se generalice, es el motor del crecimiento económico de México y permite abatir la pobreza a través del mercado. México está urgido de instituciones que reconozcan el valor económico y la contribución social de las nuevas modalidades de ocupación y recuperen la contribución creativa y productiva de todos, en especial de los jóvenes y los adultos mayores. Alcanzar y mantener una economía de plena ocupación es indispensable para hacer un aprovechamiento social óptimo del acervo nacional de capital humano y para dar al crecimiento un carácter incluyente. Quienes quedan excluidos de la ocupación, quedan fuera de participar de manera directa en las retribuciones recientes que el crecimiento aporta a quienes contribuyen a producirlo. Es hora de poner en práctica una política de desarrollo social que combata la pobreza reviviendo el crecimiento económico y lo haga con la mayor creación de ocupación productiva posible para los jóvenes y los adultos mayores. Nadie mejor dotado que José Antonio Meade para coordinar el reto formidable de llevar a las regiones deprimidas del país la inversión extranjera directa con innovación, junto con la educación media superior, en especial la técnica, que detonen la producción de manufacturas y con ella la creación de ocupación productiva y remunerada. Ese es el desarrollo social que México necesita hoy.

Twitter: @alzati_phd



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