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24Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

A contrapelo

Xavier Díez de Urdanivia

La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión decretó que el 26 de septiembre será el “Día Nacional en Contra de la Desaparición Forzada”.

Dadas las circunstancias, pareciera una típica reacción política de atenuación frente al cáustico planteamiento expresado en Ginebra, Suiza, por el presidente del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias, Ariel Dulitzky, quien dijo, precisamente durante los “días patrios”, que en eso del tema de su competencia “queremos no sólo retórica, sino pasos concretos”.

El tema incita y, en el ineludible esquema de globalidad que vive el mundo, convida también a poner atención a lo que en otras latitudes está pasando en torno suyo.

En Argentina, por ejemplo, existe una organización de la sociedad civil que se llama "Memoria Abierta", cuya presidenta, Valeria Baruto, ha declarado al diario colombiano “El Espectador” que "la verdad es inclaudicable e innegociable”, entrevistada en vísperas de iniciarse una reunión en la que una cincuentena de expertos de diez países, debatirán sobre las realidades de Iberoamérica en tan urgente cuanto lacerante asunto.

El próximo martes comenzará el encuentro “Latinoamérica hace memoria: aportes de los sitios de memoria para la no repetición”, organizado por el Centro de Memoria Histórica, en el cual se hablará sobre verdad, memoria y justicia en el marco de conflictos o procesos violentos, un tópico álgido en el pasado de algunos países de la región, pero que en el nuestro es doloroso presente.

Innegociable e incalificable, tiene razón la señora Barbuto, y por eso creo necesario retomar las expresiones que sobre la actuación de las autoridades mexicanas, de todo orden y competencia, manifestara en su conferencia de prensa ginebrina el señor Dulitzky, de entre las cuales, por incómodo que resulte, hay que considerar muy seriamente el parecer de que "es necesario que el Gobierno -en referencia, claro está, al mexicano- asuma...el problema de las desapariciones forzadas. El Gobierno hasta ahora ha fracasado en asumir la gravedad de la dimensión del problema”.

Duras palabras que quiso suavizar diciendo, en un gesto de diplomacia, que en las últimas semanas se ha percibido “un cambio de actitud por parte del Gobierno mexicano", aunque eso lo atribuya a la presentación del informe de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que tanto revuelo ha causado, justificadamente, en nuestro país.

Al margen de nacionalismos exacerbados -tan susceptible en estas fechas particularmente- hay que reconocer que en México ha faltado "establecer un proceso de reconocimiento de la verdad, crear una base de datos genética, que haya juicios contra los responsables de estos crímenes, que haya condenas, que haya reparaciones para las víctimas", según bien apunta el funcionario de la ONU, en cuya exposición no faltó la habitual referencia causal de, aparentemente, todos los males que nos aquejan: “En México existe un patrón de impunidad generalizada y es muy preocupante porque México es una democracia establecida”.

Dolorosa conclusión esta última que, a pesar de ser incuestionable, no es sino efecto de una causa más profunda: la falta de sentido de responsabilidad ética y jurídica que, de manera generalizada, afecta a las instituciones en nuestro país.

He de insistir en que de eso es de lo que hay que independizarse, porque tal es el lastre que impide el despegue, después de doscientos años, hacia mejores y más dignos, equilibrados y justos niveles de vida en México.

La sentencia de la presidenta de "Memoria Abierta" se vuelve en este punto imprescindible para conseguirlo: “La verdad es inclaudicable e innegociable”. Solo propugnándola, con pundonor y claro sentido de los deberes personales y públicos, podrá conseguirse ese necesario cambio de actitud que el Grupo de Trabajo de la ONU reclama para el gobierno mexicano, tanto como los mexicanos mismos.

¿Por qué no atender a esta vocación, tan global como interna, y acompañarla en lugar de deambular buscando adoptar, sin adaptar, supuestos “estándares internacionales” impuestos por los nuevos centros de poder político y económico del mundo?



Xavier Díez de Urdanivia

Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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