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29Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

¿Cómo podemos demostrarnos a nosotros mismos que en este momento no estamos dormidos y soñando? Y es que las circunstancias de la vida son a veces tan fantásticas e increíbles como un sueño. Incluso, algunas de las religiones más populares, presuponen que la vida mortal es un modo de sueño de la que es posible despertar a la vida eterna.

En la literatura, la idea ha sido abordada por el escritor noruego Henrik Ibsen y también por H.G. Wells. La obra de Ibsen, “Al despertar de nuestra muerte”, y la novela de Wells, “Cuando el durmiente despierta”, asumen que los seres humanos están dormidos, pero que podemos despertar; que desde el momento del nacimiento e incluso antes, no estamos completamente despiertos y que es la conciencia, la que nos hace soñar el sueño de este mundo.  

El estar dormido o despierto, son dos de los principales estados de conciencia. La conciencia, es esa cosa que tantas dificultades ha dado a la ciencia siquiera para definirla. Y es que hasta ahora, la conciencia es conocida como el estado de estar despierto y alerta de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, y de tener un sentido de sí mismo.

Ya hace varios siglos, el filósofo francés René Descartes propuso su “Cogito ergo sum” (“Pienso, luego existo”), la idea de que pensar en la propia existencia probaba que hay alguien allí para hacer el pensamiento.  Descartes también creía que la mente estaba separada del cuerpo material, un concepto conocido como la dualidad mente-cuerpo.

Hoy día, los científicos rechazan la última idea, pero algunos pensadores siguen apoyando que la mente se retira de alguna manera del mundo físico. Pero mientras que los enfoques filosóficos pueden ser útiles, estos no constituyen teorías comprobables de la conciencia. Es por eso por lo que, hasta hoy, el darnos cuenta de que estamos conscientes, es una pregunta fundamental de la ciencia que abarca también grandes implicaciones filosóficas y clínicas.

Comento esto, porque apenas el domingo pasado murió el doctor Oliver Sacks, neurólogo y aclamado autor que exploró algunos de los caminos extraños y retorcidos que tiene el cerebro humano. Como científico y escritor, el doctor Sacks logró una gran fama, rara entre los científicos, pues vendió más de un millón de copias de sus libros. “Despertares”, libro escrito en 1973, fue llevado a la pantalla grande con los actores Robin Williams y Robert DeNiro, y trata la historia real de un grupo de pacientes afectados por encefalitis letárgica que eran atendidos en el Hospital Beth Abraham en Nueva York.

Cuando el doctor Sacks inició su carrera clínica allí, en 1966, muchos de los pacientes estaban en estado inconsciente, encerrados en sí mismos durante décadas como resultado de la “enfermedad del sueño”. Sacks aplicó a un grupo de pacientes una droga considerada entonces como milagrosa y eso fue lo que ocurrió, pues personas que por más de 40 años habían estado dormidos, fueron capaces de moverse, correr, hablar, y hacer una vida casi normal.

Pero los “Despertares” duraron muy poco y además supuso la aparición de otras enfermedades. Su libro y la película tratan las historias de varios de los pacientes, de cómo logran liberarse de su enfermedad y cómo al final, recaen para de nuevo volver al sueño eterno. Años después, Oliver Sacks aseguró en una entrevista que “Los sueños son una forma esencial de digerir y clarificar la experiencia”.

“Despertar es soñar en el mundo, dentro de los límites de la percepción externa de la realidad. Se podría decir que soñar es el modo fundamental de ser humano, que si se nos privaran de ello, sencillamente enloqueceríamos”.

Cercana la hora de su muerte y de su historia de la que intentaba despertar, el doctor Oliver Sacks escribió una carta de despedida que tituló “Mi propia vida” y hoy me atrevo a transcribir en algunas de sus frases: “He amado y he sido amado. Se me ha dado mucho y he dado algo a cambio, he leído y viajado y pensado y escrito. Por encima de todo he sido un ser sensible, un animal pensante, en este hermoso planeta. Ha sido una gran aventura y un enorme privilegio”.  ¿Habrá despertado Oliver Sacks a la vida espiritual dejando de habitar la carne que ahora nos limita, en el misterio más grande del Universo?

@marcosduran



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