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22Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Salvador Hernández Velez
Fractalidades

Con motivo d e la elección del nuevo dirigente del PRI, el único que se registró fue Manlio Fabio Beltrones Rivera; por tanto, asume la dirigencia del tricolor. Desde que se inició el proceso de elección del dirigente del PRI las especulaciones sobre la sucesión en Coahuila han estado a la orden del día. Aunque el tema del proceso recobró también interés en las columnas políticas, cuando en el estado vecino, los nuevoleoneses eligieron a un gobernador postulado fuera de la vía de los partidos políticos.

Podemos decir que rumbo a la sucesión de nuestro Estado en el 2017 –todavía faltan casi dos años–, con base en los comentarios de las columnas políticas, ya hemos pasado tres etapas: la de antes del triunfo de un candidato a gobernador independiente; la de la euforia y la sorpresa por la victoria del “Bronco” en nuestro estado vecino, y la actual con la llegada de Manlio Fabio al CEN del PRI.

En cada etapa las especulaciones son de diferente índole. Las posibilidades de los aspirantes cambian en la medida de los apoyos posibles que cada quien pueda recibir de fuera. Por ejemplo, en el caso de Jaime Rodríguez, se especuló que él podría inclinar la balanza hacia el que él apoyara. Ahora ya no se habla de eso en las columnas políticas. Ahora “todo depende” de a quién apoyará Manlio Fabio ¿Qué sucederá realmente? Los electores el primer domingo de junio de 2017 sin duda lo dilucidarán. Mientras tanto, el ejercicio de la especulación y de los análisis nos darán mucho en que entretenernos.

Lo que sí creo es que Manlio Fabio llega a la dirigencia del PRI en una coyuntura en la cual este partido ya no es hegemónico, ahora es otro más en competencia. En el viejo régimen, a los candidatos del tricolor desde que eran asignados ya les decían Presidente, Gobernador o Diputado, estaban seguros de que ganarían. En esta etapa del desarrollo político del País, de pluralidad política, donde ha habido alternancias en los tres niveles de gobierno y en el Poder Legislativo tanto federal como en los locales, los candidatos del PRI deben competir. En el mundo político-electoral actual no tienen asegurada la victoria con anticipación.

Otro punto importante que hace diferente la competencia electoral por los puestos de elección popular es el responsable de las elecciones. En la época de la hegemonía del PRI, el órgano electoral a nivel nacional lo dirigía el Secretario de Gobernación en turno y en las entidades federativas le correspondía al Secretario General de Gobierno. En resumen, las elecciones estaban en manos del Poder Ejecutivo, lo que posibilitaba que el Mandatario federal fuese el fiel de la balanza para el cambio del poder gubernamental sexenal en el País y en los estados de la República mexicana.

Hoy, las elecciones, no están en manos del Ejecutivo federal, éstas son dirigidas por un órgano ciudadanizado. Desde que esto sucede, a partir de 1997, la geografía de gobierno en el País tiene diferentes matices. Hay estados pintados de tricolor, de albiazul, amarillo e incluso de verde. Y en los municipios de otros colores. Hoy, nadie tiene asegurada la siguiente elección.

Otro aspecto que hay que considerar en esto del “poder absoluto del Ejecutivo federal” en materia de designación de candidatos a los gobiernos de los estados es que los Presidentes de la República cada día cuentan con menos instrumentos de control. Por ejemplo, tanto Peña, como Fox y Calderón ya no contaron con la partida secreta que la Cámara de Diputados les asignaba en el presupuesto cada año; Ernesto Zedillo la vedó.

Hoy el Ejecutivo federal no puede llegar a un estado y anunciar grandes obras que no estén contempladas en el presupuesto. En suma; porque ahora hay que competir, el voto cuenta de uno por uno y el Ejecutivo federal en turno tiene menos instrumentos; la situación de los partidos es diferente. El PRI ya no es el partido hegemónico.

En la memoria del PRI también está presente, que cuando mandó candidatos a competir posicionados desde el centro del País, perdieron. Ahí está Ortiz Arana en Querétaro, o cuando ha querido imponer candidatos desde el CEN del PRI, ha tenido que enfrentar derrotas importantes, entre ellas en Zacatecas con Monreal.

Estos elementos y otros más jugarán en la elección del próximo candidato del PRI al Gobierno del Estado, más que si están o no cerca del dirigente en turno.

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