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17Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Fausto Alzati Araiza

Alcanzar y mantener una economía de plena ocupación es indispensable para hacer un aprovechamiento social óptimo del acervo nacional de capital humano y para dar al crecimiento un carácter incluyente. Quienes quedan excluidos de la ocupación, quedan también excluidos de participar de manera directa en las retribuciones crecientes que el crecimiento aporta a los que contribuyen a producirlo. Esta exclusión conlleva a un deterioro creciente del capital humano acumulado por los excluidos, en tanto la desocupación trae consigo la pérdida de destrezas y la obsolescencia de las habilidades y conocimientos adquiridos. De esta manera, una economía sin plena ocupación lleva implícito un perverso mecanismo de empobrecimiento e inequidad, que termina por deteriorar el tejido social y crear las condiciones en que la inseguridad y la violencia se enseñorean. Alcanzar y mantener una economía de plena ocupación significa que la política macroeconómica no sólo deberá asegurar la estabilidad, sino que también deberá asegurarla de manera congruente con la meta de plena ocupación.

México está urgido de nuevas instituciones que reconozcan el valor económico y la contribución social de las nuevas modalidades de ocupación y recuperen la contribución creativa y productiva de todos, en especial de los jóvenes. El problema reside en que las generaciones venideras no están todavía presentes para hacerse escuchar y defender sus derechos, en el contexto de un proceso político sesgado hacia lo inmediato y dominado más por limitados intereses de grupo que por la atención al interés superior de la nación.

Invoco un razonamiento publicado por el economista americano Alvin Hansen en el año 1938. Debido a una desaceleración del crecimiento de la población y, por lo tanto, una menor “demanda de capital”, Hansen afirmaba que el mundo enfrentaba un problema de “desempleo secular o estructural (…)”. Hansen pensó que los nuevos inventos iban a requerir de menos capital que en el pasado. Esto ahora se ha cumplido en lo que los economistas del MIT Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee denominan “la segunda era de las máquinas”.

Una empresa como Kodak necesitaba y construía mucha más infraestructura que sus herederos digitales Instagram y Facebook —y también empleaba a muchos más trabajadores—. Los inventos del futuro bien pueden llegar a consumir aun menos capital y trabajo. A la luz de este escenario, ¿cuáles son las consecuencias para México y para una estrategia de crecimiento cuyo motor son las exportaciones de manufacturas, en especial las automotrices, hacia Estados Unidos?

Según Larry Summers, profesor de Harvard y Premio Nobel de Economía, esto podría ocasionar una grave crisis social en el momento en que se alcance el punto más profundo de una caída económica. De acuerdo con Summers, “el ‘estancamiento secular’ comenzó 15 o 20 años antes del derrumbe económico. (…) Aquí es donde entra en juego la inversión pública. Teniendo en cuenta que las tasas de interés se encuentran cercanas a cero y que existen trabajadores inactivos, es el momento para que el Estado emprenda la reconstrucción de la infraestructura”.

Esta coyuntura exige que el secretario de Hacienda, doctor Luis Videgaray Caso, tome el liderazgo del gabinete económico para poner en práctica un paquete de políticas públicas que no sólo reviva el crecimiento económico de México, sino que también lo haga con la mayor creación de ocupación productiva posible. Sobre todo para los jóvenes. Ésa puede ser su mejor plataforma hacia el futuro.

Twitter: @alzati_phd



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