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27Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Salvador Hernández Velez

Fractalidades

Hoy estamos hablando de la pobreza, por los datos que exhibió hace unos días el CONEVAL, pero a este tema subyace un problema de fondo sobre el que mucho se ha hablado en el último tiempo, la desigualdad. Las cifras sobre pobreza que nos dio a conocer el CONEVAL son preocupantes sin duda, pero la desigualdad es escalofriante.

Hoy, las estadísticas no dejan lugar a dudas, la desigualdad sigue siendo espantosa en el País; junto a la pobreza, es uno de los más urgentes desafíos para el desarrollo nacional. Instituciones públicas como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional de Evaluación de Políticas de Desarrollo (CONEVAL) ofrecen datos para la búsqueda rigurosa, confiable y puntual de ambos fenómenos.

Con diferentes énfasis teóricos y metodológicos, pero algo similar hacen organismos internacionales como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PENUD) o la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por mencionar algunos.

México es un terreno siempre fértil para las divergencias sociales. Alexander von Humboldt, uno de los más reconocidos observadores de la realidad colonial, en su Ensayo político del reino de la Nueva España sostiene que: “México es el País de la desigualdad. En ninguna parte existe una desigualdad más espantosa en la distribución de la fortuna, de la civilización”.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para nuestro País es de un “alto desarrollo”, con un valor de 0.739; no obstante el análisis más puntual muestra que coexisten diferencias muy amplias. Por ejemplo, la diferencia entre los valores extremos del desarrollo entre entidades federativas indica que el Distrito Federal obtiene un IDH de 28.4% más elevado que el de Chiapas. La delegación Benito Juárez, en el D.F., tiene el valor más alto de desarrollo: 0.917, mientras que Cochoapa el Grande, en Guerrero, es el municipio con el menor nivel de desarrollo: 0.362. Lo anterior muestra que el IDH de la Benito Juárez es 2.5 veces más elevado que el de Cochoapa el Grande.

Nuestro País es uno de los más desiguales del mundo actual, según Ricardo Raphael en su libro Mirreynato, la otra desigualdad. Nos dice que es posible advertir que México está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo. Además, la evolución de dicho fenómeno en este territorio es sumamente llamativa, porque si bien disminuyó entre mediados de los 90 y el año 2010, su magnitud actual es mayor de lo que era a principios de los 80. La tendencia decreciente de la desigualdad, en cualquier caso, no parece ser compatible con un par de rasgos adicionales de la economía mexicana: el crecimiento del ingreso per cápita y, a un tiempo, el estancamiento de las tasas de pobreza en el País. Esta contradicción parece explicarse por un elemento central: el crecimiento del ingreso se concentra en la parte superior.

Los hallazgos en las alturas son escandalosos. En una muestra de más de 20 naciones, México es el País en el que al 1% más rico le corresponde un mayor porcentaje del ingreso total: 21%. En los otros países estudiados, el porcentaje fluctúa en un promedio cercano al 10%. Por otro lado, en el 2012 en México se contabilizaron 145 mil individuos con una riqueza neta superior a un millón de dólares (sin incluir el valor de su residencia habitual). En conjunto, sus riquezas ascendían a un total de 736 mil millones de dólares. Estos millonarios —representantes de menos del 1% de la población total— concentraron alrededor de 43% de la riqueza total del País, porcentaje que excede por mucho el promedio que corresponde a los millonarios de otros países, quienes concentran apenas 29% de los recursos de sus respectivos países.

Raphael expone: mientras que en 1996 las fortunas de los 15 mexicanos —que, de acuerdo con Forbes, poseían más de mil millones de pesos— equivalían a 25 600 millones de dólares, en el 2014 los 16 mexicanos multimillonarios de la lista acaparan 142 900 millones de dólares. En otras palabras, que entre 1996 y el 2014 la fortuna promedio de los multimillonarios pasó de 1 700 a 8 900 millones de dólares. Estos datos dejan claro que la desigualdad y la pobreza son problemas de una gran preocupación que no fueron atendidos en toda su magnitud por enfrentar el problema de la violencia.

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