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27Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Salvador Hernández Velez

Fractalidades

La decisión de las autoridades de Oaxaca, apoyadas por el Gobierno Federal, de decomisarle mediante decreto el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), sin duda es el primer paso para iniciar el proceso de recomposición de la problemática educativa en esa entidad federativa.

Era indispensable que el Estado asumiera la autoridad educativa en Oaxaca. La CNTE, desde los tiempos del gobernador Eladio Ramírez –hace 23 años–, estaba apoderada de este órgano educativo.

La problemática en ese estado era noticia diaria en los medios de comunicación. La llegada de Gabino Cué Monteaguado al Gobierno del Estado, por una coalición partidaria en contra del Revolucionario Institucional, abrió muchas expectativas para la solución de los problemas ancestrales de dicho estado sureño. Las cosas no cambiaron con la nueva administración, se agravaron.

Los quebrantos al estado fueron muchos.

Nuria Martínez Carballo, del periódico El Universal, en su artículo “Privilegiar a la CNTE costó más de 7 mmdp” del 25 de julio pasado, da cifras impactantes: “Entre los daños causados en estos 23 años, en que el IEEPO fue controlado por la CNTE, se cuenta un déficit de 7 mil 400 millones a las arcas del gobierno estatal, producto de una larga cadena de ‘conquistas laborales’”: pago de 120 días adicionales al año (70 por el Día del Maestro, el inicio de clase y otros festejos o estímulos, y 50 como pago de aguinaldo por parte del Gobierno federal), y aumento de la nómina en 46.5% al pasar de 57 mil 170 personas a 83 mil 732 trabajadores. Un déficit que el Gobierno federal tuvo que amortizar: “En diciembre del 2014, previo a que se integrara la nómina única nacional, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto entró al rescate de las finanzas de la entidad y realizó una aportación extraordinaria de 3 mil 250 millones de pesos para cubrir parcialmente el déficit total.”

Y Mariana León, del diario El Financiero, en su nota del 22 de julio de este año: “En 10 años, la CNTE manejó 141 mil mdp en Oaxaca”, nos comenta: “Durante la última década, el presupuesto para el Instituto fue de 141 mil 736 millones de pesos. En este periodo el presupuesto ha crecido más del 75%. Para el año que corre, al IEEPO ‘le fueron asignados 17 mil 788 millones de pesos para su operación. La mayor parte se dedicaba a sueldos y bonos de mil 840 trabajadores —sindicalizados y que responden a la Sección 22—, mientras solo el 15 por ciento a mejoramiento de las escuelas, elegidas también por los miembros del sindicato”.

Por éstas y otras razones, Oaxaca enfrenta un problema de infraestructura, de alta demanda educativa, de rezago, de recursos, además, como comentaron en El Universal, el 26 de julio pasado Eduardo Backhoff Escudero y Gilberto Guevara Niebla, “…de un déficit financiero de alrededor de 2 mil 150 millones de pesos, en la entidad hay casi 950 mil alumnos en educación básica, que asisten a las casi 11 mil escuelas con las que cuentan, 20% de ellas de educación indígena y más de la mitad son multigrados (un profesor para varios grados)”.

Los datos sobre la situación en que se encuentra la infraestructura del estado no están claros, dado que la CNTE, entre otras cosas, también impidió el censo educativo en buena parte de la entidad. La Coordinadora hizo todo lo que le fue posible para justificar y legitimar la respuesta del Estado: boicoteó los comicios del 7 de junio, mantuvo su estrategia de “seamos realistas, pidamos lo imposible”. Se opusieron a la evaluación magisterial, no se presentaron y trataron de impedirla bloqueando los accesos a los recintos, y además agredieron a algunos profesores que se presentaron a las evaluaciones; de ello dieron constancia los medios de comunicación.

Los gobiernos, ahora sin la CNTE en el órgano educativo estatal, además de aplicar la evaluación tienen una inmensa tarea por delante: impulsar una reforma educativa de fondo que contemple entre otras cosas una reforma pedagógica e impulse la revisión de la ruta curricular en todos los niveles y en sus contenidos. Sin olvidar que todavía está en proceso la integración del nuevo IEEPO, ¿tendrá capacidad el Gobernador oaxaqueño para formar este nuevo órgano educativo sin concesiones a la CNTE? El tiempo lo dirá. Las elecciones están en puerta. A Gabino Cué solo le resta un año de gobierno.

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