Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

14Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Marcos Durán Flores

Dogma de Fe

Cuando desperté la mañana del domingo pasado, lo primero que pensé fue ¡Vaya “Día del Padre” el que pasaremos hoy!. Las lluvias y un cielo gris y de aspecto triste en pleno mes de junio, no eran un buen augurio. Desconocía que el maldito destino preparaba una más de sus malas jugadas.

Y es que mientras muchos se preparaban para celebrar; tu familia y tus amigos y todos los que te queremos, nos enterábamos que tu vida en este mundo había terminado. Sucedía en una fecha que no olvidaremos, pues nos ha dejado marcados, sucedió demasiado pronto. Incrédulos, jamás entenderemos que la muerte está ahí, siempre al acecho, agazapada, persiguiéndonos de forma incesante, aunque esta, fue por demás inesperada.

Cuando me enteré de tu partida y corrí al hospital en donde dejabas tu último aliento, se agolparon en mí todos tus recuerdos y te vi recorriendo los pasillos del Colegio Ignacio Zaragoza, lugar donde cursábamos la secundaria en los lejanos años ochenta. Me hacía mucha gracia tu apodo, que también fue tu nombre; y es que aunque todos sabíamos que te llamabas Carlos Fernando Garza Ramón, también todos sabíamos que eras el “Yuca”; el hijo del famoso “Charro Garza Arocha”, personaje inolvidable y entrañable de este Saltillo; un hombre peculiar y único a quien siempre amaste y procuraste hasta el último de tus días.

Aún nos recuerdo visitando la fábrica de ladrillos del gran “Charro Garza Arocha”, en donde se manufacturaba el piso de barro Saltillo Tile que tanta fama y gloria dio a nuestra ciudad. Te evoco en tu motocicleta y junto a tus perros que llegaron a ser campeones mundiales, pero solo gracias a tu empeño. La “Tomasa”, una hermosa mastin napolitano que me regalaste, será nuestro recuerdo de una de tus grandes pasiones.

Pero pasaron los años y cada uno de nosotros siguió su camino, hasta que de nuevo el destino hizo de las suyas cuando hace 12 años, reunió a mi Rodrigo y a tu Fernando, que cruzaron ahora el suyo. Desde entonces, se formó entre ellos, una amistad a prueba de todo, una de esas que ya no existen. Así y de pronto fue que la vida me permitió reencontrarme contigo y con tu hermosa familia.

¡Cómo olvidar esos sábados cuando juntos hacíamos grandes corajes al ver perder a nuestros hijos en cada partido de fútbol de la selección del Instituto Vivir!, los hacíamos porque, extrañamente, ellos celebraban como propios los goles que los contrarios anotaban en su portería. Jamás entendimos que veían -y ven- la vida de una forma distinta, solo por el ánimo de celebrarla.

Luego siguió el turno a tu Regina y mi Regina, nuestras hermosas reinas caprichosas, voluntariosas y ocurrentes. De nuevo el destino intervino y se volvieron no solo las mejores amigas, sino también cómplices. Solo faltábamos nosotros y por fortuna, la amistad de ellos y ellas, hizo que la nuestra se fortaleciera. Juntos, en familia disfrutamos vacaciones inolvidables, viajes escolares, reuniones familiares, cumpleaños, bodas y cualquier excusa que nos diera el pretexto perfecto para refrendar una relación que tenía un único propósito: Ser amigos.

Pero hoy estamos tristes porque te estamos despidiendo. Los planes y los sueños han quedado arrasados por este vendaval de sucesos trágicos y equívocos; algo que no debió acontecer, por lo menos no ahora. Hoy, esta tragedia tan cercana nos ha sacudido y dejado abatidos. Nos sentimos tristes y llenos de dolor pues se ha ido una persona especialmente querida, padre de dos hermosos y brillantes jovencitos a quienes Sandra y yo queremos como nuestros.

Pero sé que te fuiste tranquilo pues no tengo la menor duda de que Claudia, tu esposa y amiga entrañable, enfrentará con gran inteligencia y entereza, el reto mayúsculo de terminar de ver crecer y formar a Fernando y a Regina, sus amados hijos. Y aunque su fortaleza será puesta a prueba en esta desgracia, saldrá bien librada de esta tempestad. Tiene además el respaldo de su familia y de sus amigos, tus amigos.

Hoy debo reconocer que la muerte, ha dejado de ser una abstracción para convertirse en una triste realidad. Nuestra historia fue en este mundo, y en este mundo ha terminado, pero estoy seguro que, en otra dimensión del espacio-tiempo, la amistad continuará. Adiós, querido Yuca. .

@marcosduranf



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook