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27Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Salvador Hernández Velez

Fractalidades

Las elecciones del 7 de junio pasado nos dejan diferentes lecturas y consecuencias. Cada quien damos nuestra opinión desde nuestra posición. Esto me recuerda la frase de Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira”.

En el estado de Coahuila, por ejemplo he leído, que la elección de Nuevo León generará “broncos”, ¿Cuáles son las condiciones que hicieron surgir un Bronco en este estado del norte? Para empezar diré que Coahuila no se concentra mayoritariamente en una zona metropolitana como es el caso de Nuevo León. En nuestro estado podemos decir que las regiones principales: la Laguna, la Sureste, la Centro y la Norte obedecen a situaciones muy diferentes entre sí. En el área metropolitana de Nuevo León el periódico El Norte mantiene una influencia determinante. En el caso de Coahuila ningún medio de comunicación mantiene una predominancia en todas las regiones. Los diferentes medios tienen su difusión limitada a cada región y esto hace muy difícil que un candidato “bronco” pueda negociar con todos en su propio interés.

En Nuevo León los municipios conurbados permiten que lo que suena en uno repercuta en los otros. Aunque los límites geográficos casi son imperceptibles, los impactos mediáticos y las relaciones sociales y políticas interactúan con mayor intensidad, como si fuese un todo urbano-social sin separaciones geopolíticas. Las condiciones aquí son diferentes, las ciudades de mayor población en el estado están separadas entre ellas a más de 200 kilómetros de distancia. Entre Saltillo y Torreón hay 270 kilómetros; entre Saltillo y Monclova son unos 200; y entre Monclova y Torreón 360. La distancia con las ciudades del norte es mayor.

Los grupos de poder en las regiones de Coahuila no obedecen a una sola lógica de interés estatal, como lo es en una zona metropolitana con un alto desarrollo industrial, en donde se concentra el grueso de la población del estado nuevoleonés. Los contrastes económicos, sociales, culturales y políticos regionales impactan en el nivel de participación electoral y las filiaciones políticas son diferentes. Mientras en la Región Lagunera existen ciudadanos que impulsan la constitución del Estado de La Laguna y que anunciaron haber recabado más firmas que los electores que votan, en la pasada elección no hubo una correspondencia entre los que se manifestaron por un nuevo estado y el voto a favor de los candidatos que transitaron en la pasada contienda enarbolando el estado de La Laguna.

Las circunstancias de Nuevo León, esto es de una “ciudad-estado” posibilitan el posicionamiento de un candidato independiente con el apoyo de un medio de comunicación, que fungió como propagandista permanente a favor del Bronco y contra el gobernador Rodrigo Medina. En Coahuila alinear a los diferentes medios de comunicación y a los grupos empresariales a favor de un candidato antipartido en una campaña permanente se antoja muy complicado.

En la elección del 2017 en Coahuila solo se disputará lo local, no habrá cargos federales por contender, esto hace que la elección se dé en un contexto totalmente diferente. Para empezar, los partidos políticos ya están en proceso de recomposición. El partido que tenga mayor capacidad de adecuarse a las nuevas circunstancias sin duda llevará la delantera. Los institutos políticos que entrarán en la disputa del 2017 tendrán en los siguientes meses que resolver el cambio de sus dirigencias. De cómo resuelvan esta situación dependerá la contienda interna por las candidaturas.

Otro asunto a reflexionar es el llamado voto nulo. Del total de votos nulos en el Estado no todos están en la lógica anulista. Por ejemplo, a la hora de abrir los paquetes para el recuento de los votos en los órganos distritales, los panistas creyeron que los votos nulos les corresponderían. Y en el recuento se sumaron más votos para los priístas que para los panistas. Esto es así porque los representantes del PAN están más capacitados que los del tricolor, y en el conteo, por cuestiones de interpretación, anularon votos que le pertenecían al PRI, los que de ninguna manera obedecen a una lógica anulista. Sin embargo, no puede negarse que esta tendencia constituye una señal de rechazo al actual sistema político y de partidos, pero no todos los votos nulos son de anulistas.

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