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27Junio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Con voluntad política, hemos avanzado un buen trecho hacia la consolidación de una democracia plural.

Esta columna se publica hoy el jueves 11 de junio. En el 44 aniversario del siniestro Halconazo del Jueves de Corpus. Una matanza (otra más) de estudiantes ocurrida el 10 de junio de 1971, día de corpus christi, de ahí el nombre del genocidio perpetrado ese día. Creo no pecar de optimista al pensar que hoy la nación mexicana no toleraría ya una represión semejante. A jalones de voluntad política, valor, tenacidad, tolerancia y esperanza, los mexicanos hemos avanzado un buen trecho hacia la consolidación de una cabal democracia plural, institucional y con credibilidad dentro y fuera de nuestro país. No ha sido fácil el camino del Jueves de Corpus de 1971 al domingo siete del 2015. Pero ha valido la pena.

Según el artículo de Shannon K. O’Neil en Foreign Affairs Latinoamérica, “México ya goza de una economía estable, una banca fuerte, un gobierno democrático, una demografía favorable, ambientes manufactureros que son competitivos globalmente y acceso preferencial, no sólo al mercado más grande del mundo (EU), sino a muchos otros mediante alianzas comerciales prolíficas. Si México puede superar sus limitaciones actuales y aprovechar estos beneficios, tanto los inversionistas como los ciudadanos mexicanos llegarán muy lejos”. En otras palabras, estamos en nuestra compleja inserción en la economía global, frente a una coyuntura histórica favorable, que sería criminal desperdiciar. Sobre todo porque nada ni nadie nos garantiza que vuelva a repetirse. No, al menos, en el horizonte vital previsible de la generación de jóvenes que hoy se vuelven actores decisivos en la construcción del porvenir de la nación.

Por tal motivo, es oportuno y válido insistir en que las legítimas demandas de justicia por la atroz desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, y otras execrables atrocidades semejantes, no deben ser excusa ni pretexto para el despliegue de una escalada de violencia terrorista que ponga en riesgo la paz social y amenace el avance de México hacia el porvenir de prosperidad democrática que las reformas estructurales, alcanzadas con el consenso democrático y voluntario de las grandes fuerzas políticas nacionales, ponen ahora a nuestro alcance.

El viejo autoritarismo del Jueves de Corpus y todos los Halconazos deben quedar atrás para siempre y no debemos permitir que su sangriento rostro se esconda tras un silencio cómplice en torno a Ayotzinapa. Pero el domingo siete nos ha demostrado, una vez más, que la mayoría de los mexicanos confían en las urnas y no desean entregar el poder político a quienes pretenden arrebatarlo mediante reyertas callejeras. La hora es decisiva para el porvenir de México y reclama serenidad y tolerante sagacidad, como las demostradas por el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, al eludir las provocaciones que buscaban manchar las elecciones con el pretexto de la Reforma Educativa. Les aplicó la máxima leninista de “dos pasos al frente y un paso atrás” para seguir avanzando. Hombre letrado, seguro estudió a Lenin en sus años de juventud.

Las otras grandes lecciones del domingo siete son la consolidación de una izquierda democrática y moderada, como la de Movimiento Ciudadano de Dante Delgado, con su victoria en Guadalajara, y el triunfo independiente del Bronco en Nuevo León. En contraste con la fractura de la izquierda autoritaria de Morena y el PRD. México sigue construyendo su prosperidad democrática del Jueves de Corpus al domingo siete.

Twitter: @alzati_phd



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