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27Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

A contrapelo

Xavier Díez de Urdanivia

Aunque libertad de expresión y el derecho a la información son derechos distintos, en México suelen exaltarse en conjunto al celebrarse el “Día de la Libertad de Expresión” cada 7 de junio, mientras que en el nivel mundial el día dedicado a la primera es el 3 de mayo.

La importancia de la cuestión, y lo delicado del tema vista su trascendencia en términos de democracia y vida cívica, imponen la necesidad de distinguir entrambas y comentar sus peculiaridades periodísticas por separado.

Hay que decir, ante todo, que la libertad de expresión se refiere a la transmisión de ideas, valores, pensamientos, opiniones y argumentos, en tanto que el derecho a la información tiene por objetivo la comunicación de hechos. Por eso, el ejercicio de cada uno de esos derechos a través del periodismo responde a principios y reglas diferentes.

¿Tienen límites? No hay derecho que sea absoluto. El hecho de que las ideas y opiniones no puedan coartarse, ello no quiere decir que, bajo el amparo de esta prerrogativa se pueda degradar la vida social al grado de hacerla imposible.

Si de transmitir información se trata, con mayor razón hay que decir que la ética más elemental exige corroborarla antes de difundirla y, por supuesto, transmitir sólo aquella que se corresponda con la verdad.

Así, mientras que la libertad de expresión dispone de un margen de manifestación más amplio, el derecho a recibir y transmitir información se restringe a la comunicación de acontecimientos ciertos y en ello la virtud profesional es inexcusable. La información ha de obtenerse con diligencia, buena fe profesional, y transmitirse con precisión razonable.

En ambos casos, la trascendencia del ejercicio periodístico ante la vida social y las realidades comunitarias, la cultura del grupo –directamente vinculada con la calidad de la vida en él- y la virtud cívica que debe imperar, puede dar lo mismo en la mejoría de las condiciones que en su degradación.

Por eso, el ejercicio de la actividad periodística –en toda su muy amplia gama de vertientes- supone una serie de requisitos básicos que, más allá de los linderos éticos y jurídicos y aun de la formación profesional, se ubican en el terreno de la calidad humana.

Es comprensible, por tanto, que Ryszard Kapuscinski haya afirmado que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

Si de algo han de servir las celebraciones de la libertad de expresión y el derecho a la información que nada gratuitamente se conjuntan en los festejos del que antiguamente se conoció como “día de la libertad de prensa”, que sea para evocar la dignidad de la profesión periodística, que merece el mayor respeto de todos, incluidos primordialmente quienes la ejercen, porque “respeto engendra respeto”. A los órganos del poder público les corresponde, además de tal irrestricto respeto, velar además por la protección de la función misma, así como de quienes la llevan a cabo.

Aunque es referida primordialmente al periodismo informativo y porque creo que resulta aplicable también al de opinión, termino con una frase que tomo prestada también de Kapuscinski:

“El deber de un periodista es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro. Las guerras siempre empiezan mucho antes de que se oiga el primer disparo, comienza con un cambio del vocabulario en los medios” (clasesdeperiodismo.com (http://www.clasesdeperiodismo.com/2013/03/04/10-reflexiones-de-ryszard-kapuscinski-sobre-el-periodismo/).

Excurso in memoriam: Ha fallecido un hombre de leyes, que fue juez civil y magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Coahuila, y que también presidió la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Coahuila de Zaragoza entre los años 2006 y 2009. Descanse en paz el licenciado Luis Fernando García Rodríguez. Hago llegar mi pésame a su familia y a sus numerosos amigos.



Xavier Díez de Urdanivia

Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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