Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

14Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Fausto Alzati Araiza

Para el doctor Guillermo Rodríguez Ramos, él sabe por qué

Las elecciones del próximo domingo 7 de junio definirán los retos, la agenda y el perfil del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para los años de mandato constitucional que aún le quedan. Y su respuesta a este nuevo escenario, que se avizora complejo y desafiante, pero a la vez prometedor, será decisiva para su imagen duradera en la historia de México. Si el resultado electoral es favorable al PRI y a los partidos con los que está en coalición, lo que no es poco probable, el Presidente de la República deberá ser especialmente sagaz y cauteloso al interpretar ese resultado. Echar las campanas al vuelo y creer que se trata de una aprobación incondicional de la mayoría nacional a su desempeño y a sus políticas puede resultar no sólo contraproducente, sino hasta gravemente perjudicial. Las encuestas más serias y creíbles reflejan niveles muy elevados y nunca antes vistos de desaprobación y rechazo a la figura y la actuación institucional del presidente Peña Nieto. Es una advertencia que debe ser atendida. Por el bien del Presidente, del gobierno y del país.

Pensar que un voto favorable le exime de hacer cambios inmediatos y sustanciales en la configuración de su gabinete, sobre todo en las áreas financiera, económica, de gobernabilidad y de operación política, sería un riesgoso error. No olvide que el Presidente de la República ganó la Presidencia con un margen que al final resultó más estrecho de lo esperado. Y que la nomenclatura del PRI y mucha de la alta burocracia federal que no es de origen mexiquense, e incluso alguna que sí lo es o aparenta serlo, no le es realmente leal, ni le profesa genuina simpatía. Entre los gobernadores, si se les interroga en confianza, la situación es muy parecida. Muchos priistas de pura cepa y rancia militancia querían ver como candidato presidencial a Manlio Fabio Beltrones Rivera, no a Peña Nieto. Formados en la dura y eficaz disciplina priista de siete décadas en el poder omnímodo, se plegaron, pero su corazón sigue latiendo a un ritmo más sonorense que mexiquense.

Por necesidad y conveniencia, el Presidente está obligado a considerar seriamente la necesidad de, ahora sí, integrar a Beltrones Rivera a su gabinete. Quizás, incluso, en Gobernación o brindándole el respaldo para competir por la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. A su vez, Beltrones deberá, con su gran madurez política y visión estratégica, entender que si el Presidente lo convoca, no será para entregarle una plataforma de despegue para sus ambiciones presidenciales. Será para fortalecer al propio Presidente, a su gobierno y a su partido en una coyuntura particularmente difícil.

A partir de estos ajustes será indispensable y urgente reestructurar al gobierno para integrar a los cuadros capaces, técnica y políticamente, de llevar a la práctica, en la segunda mitad del sexenio, las reformas estructurales que son el gran logro de la primera mitad. El presidente Peña Nieto deberá para ello ratificar el talento político, la inteligencia y la pluralidad de que dio prueba al hacer posibles las reformas. Peña Nieto es, a pesar de su juventud, un político bien formado y de alcances históricos. Ya lo ha demostrado y tiene frente a sí una oportunidad irrepetible de llevar a México al crecimiento sostenido y a la prosperidad democrática. Estoy cierto de que no la va a desperdiciar. Es ahora o nunca señor Presidente. México ya no quiere ni puede esperar.

Twitter: @alzati_phd



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook